Los pelones también trepan.

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El calor estaba derritiendo toda mi sensualidad por lo que entré a la heladeria y compré un delicioso helado de fresita.

—¡Abran paso, llegó su rey!—exclamé orgulloso mientras entraba al lugar, la gente no dejaba de mirarme.

Al salir del local me encontré con un ambiente totalmente distinto, la gente no dejaba de gritar, las molestas bocinas de los bomberos se escuchaban a lo lejos.

¿Qué Macris estaba pasando?

Seguí a la gente, hasta encontrarme con el peor escenario.

Scioli estaba subiendo el obelisco.

—Oh...no...—inconscientemente deje caer mi helado.

—Scioli, no lo hagas!—grité con todas mis fuerzas, a la par que corría hacia él.

—Debo hacerlo...¡Debo hacerlo!—las lágrimas corrian por sus mejillas.

¿Cómo lo había logrado? Intenté subir, pero era imposible. Creo que este es el fin, y...nunca pude decirle lo que sentía por él...

Luego recordé: no hay nada más fuerte que la marihuana...quiero decir...el amor. Entonces, con todas mis fuerzas y el poder de los power rangers, subí el obelisco.

Rescataré a mi Sherazade.

—¡¿Señor, está loco?!—gritaban todos—¡Los bomberos se encargarán!—

No...debía hacerlo yo, y ser un verdadero héroe. Como ese calvito que vi la semana pasada...yo, Mauricio Macri ¡CAMBIEMOS!

—¡Scioli, Sciolinimitito!—ignoraba mis palabras. Debo hacer algo, de no ser así llegará a la cima y lo perderé para siempre —¡Toma mi mano!, ¡ven aquí, el resto lo hará tu corazón!—estaba a punto de tomar su brazo, lo logré, pero olvidé ese pequeño detalle que todos sabemos...

Su brazo impactó en mis ojos de cristal, no podia ver nada...todo se volvió oscuro...

Las aventuritas de Macri y Scioli (MACRIEDITANDO A FULL)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora