Reunión

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Flores de cerezo

Capítulo 1: Reunión

Por Okashira Janet

Como bien saben Rurouni Kenshin es propiedad de Nobuhiro Watsuki, yo solo uso sus personajes para entretener. Este fanfic está basado en Rurouni Kenshin Gaiden "Flores de cerezo en primavera", espero lo disfruten.

En primavera el Kenshin-gumi se reúne para ver las flores de cerezo, Aoshi asiste con Misao, todos han cambiado dando pasos adelante, puede que la relación que tiene con su protegida también lo haga. MisAoshi.

Solo para aclarar Okashira Janet y Janet Gaspar somos la misma persona, éste fanfic también esta publicado en Fanfiction.Net.

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Si era sincero Aoshi no era la clase de persona que asistía a ver las flores de cerezo caer en compañía de buenos amigos, no porque el espectáculo no mereciera la pena, sino porque en el pasado no había logrado ser cercano a nadie en realidad. Aoshi era un buen líder y todos podían dar buena fe de ello, pero nadie lo había llamado amigo anteriormente, eso hasta que Kenshin se abrió paso a golpe de espada y le tendió una mano agradable y trabajada que no había podido rechazar.

Aoshi no se engañaba, sabía que su personalidad antisocial e introvertida no le granjeaban buenas relaciones e incluso Kenshin hubiera podido darse por vencido con él, el caso es que cuando Misao lloraba pidiéndole algo no podía decirle que no y aún recordaba al pelirrojo diciéndole que su protegida había llorado lágrimas tan grandes como la luna por él. Así que su amistad con Kenshin era más bien un agradecimiento por revivir la conexión con Misao y el Oniwabanshu. Aoshi era un hombre de lealtades y honor, por eso cuando poco después Kenshin había estado en problemas había puesto todo de su parte para serle de utilidad.

Deuda saldada.

Pero al parecer la amistad iba más lejos que eso, Kenshin le ofrecía té, le daba consejos de vida e incluso lo comprendía sin necesidad de palabras. Perturbador si se lo preguntaban, porque en un inicio eran enemigos y por lo menos en su muy particular punto de vista había intentado matar al pelirrojo y no es que aquello fuera fácil de perdonar.

Fuera de Kenshin Aoshi no creía que pudiera llamar amigo a ningún otro de los presentes, nunca había sido particularmente bueno con las mujeres, su comunicación con ellas era solo para decir lo indispensable y siempre con cierto aire cortante, así había sido desde que era un adolescente que no se podía permitir flirteos en medio de una guerra, además —no era tonto—, sabía que las mujeres solían encontrarlo atractivo y alimentar falsas esperanzas con amabilidad no era algo que deseara. Por tal motivo no era cercano a Kamiya Kaoru ni a Takani Megumi, la primera porque no tenía nada importante que decirle y la segunda porque había sido rehén de Kanryu y no es como si él le hubiera puesto las cosas fáciles.

Sanosuke era un compañero tonto de armas, pero alguien en quien se podía confiar, de cualquier manera sus únicos contactos con él habían sido cuando lo veía conversar con Misao, usualmente Aoshi aceptaba a cualquier persona que Misao aceptara, así había sido su manera de relacionarse desde largo tiempo atrás.

Si tuviera que decirlo su favorito de aquel grupo era Yahiko, aquel guerrero que había conocido siendo un niño gamberro se había convertido en un prometedor joven de quince años, inteligente, leal y con cierto aire de arrogancia admitía que Yahiko era el guerrero por excelencia de todo aquel grupo, además —no podía negarlo— siempre se había llevado bien con su protegida y era bastante común que los dos se enzarzaran en charlas kilométricas donde las risas estaban aseguradas. Aoshi nunca había hecho reír a Misao, pero le gustaba que otros lo lograran.

—¿Entonces Sanosuke está en Mongolia? —Misao preguntó exaltada, Yahiko le contestó con la misma pasión, Aoshi se quedó prudentemente en un plano secundario, todos lucían relajados y felices, incluso el niño de Kenshin, Kenji, parecía bastante apacible en brazos de su madre, para Aoshi era la primera vez que lo veía, pero Misao ya se lo había contado con pelos y señas.

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