Capítulo 60

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Jill's POV.

Entré en la Iglesia luego de que Daryl actuara de aquella manera tan extraña para mi.

Todo estaba ordenado para que nos quedáramos, Michonne estaba fuera junto a Rick y Maggie clavando unas maderas en las ventanas.

Tyreese y Sasha se encontraban sacando comida de unas cajas, mientras que Abraham, Eugene, Carol y Carl estaban empujando los bancos hacia los costados para dejar más espacio en la habitación.

Sentí una risita y miré hacia allí, beth estaba caminando de un lado a otro mientras movía en sus brazos a la pequeña Judith, Beth levantó la mirada encontrándose con la mía, apartandola rápidamente y yéndose hacia afuera.

Suspiré y decidí acercarme a Daryl, quien ahora estaba estirando unas frazadas en el suelo para luego echarse encima.

-Daryl...- me aclaré la garganta y lo miré con pena- tu sabes que la última vez que estuve con el grupo no fue la vez más agradable. También sabes que Rick decidió echarme, y antes que digas nada, estoy de acuerdo con el, fui irresponsable y merezco estar alejada de ellos...sólo quiero que sepas que me iré hoy mismo.- rasqué mi brazo con fuerza, un mosquito me había picado mientras hablaba. Daryl se levantó de donde estaba para quedar sentado mirándome seriamente.

-Tu no te irás a ningún lado, ni siquiera lo sueñes.- me dijo, abrí la boca para decir algo pero alguien habló detrás de mí.

-Es cierto, no es necesario que te vayas.- la voz de Rick me hizo aguantar las lágrimas, apreté los ojos sabiendo que él no podía verme, una vez que estuve segura de que no me pondría a llorar me di vuelta para mirarlo.

-¿Estás seguro? -asintió con la cabeza y luego, sin siquiera mirarme, se marchó. No era como si esperara que me dijera que estaba arrepentido, pero si esperaba aunque sea una mirada...o una sonrisa.

-El no está enojado, sólo debes comprenderlo cielo.- me dijo Daryl y asentí tallandome los ojos.

-Voy a ir a tomar un poco de aire, volveré luego.

Antes de que Daryl pudiera prohibirme salir, corrí tan rápido como mis fuerzas me lo permitían.

No podía estar más agradecida con Dios por darme fuerza, es casi imposible que yo esté de pie ahora mismo, corriendo y con la mente fresca.

He perdido un embarazo, he estado caminando desde que la prisión estalló, no he comido desde entonces, he perdido sangre, me han secuestrado y ahora estoy corriendo como si nada.

Paré de correr cuando me di cuenta que estaba bastante alejada de la Iglesia, me agaché al suelo y finalmente me senté en los pies de un árbol, suspiré levantándome la blusa. Esta misma me daba vergüenza, estaba rota por todos lados, enseñaba más que ninguna prenda que haya usado antes. Las manchas de sangre seca es lo único que se logra ver, además de la mugre.

En mi vientre tengo una venda blanca, la cual me hace pensar en Ethan rápidamente. Según él,me lastimó porque era necesario dejar pistas y que Daryl me encontrara, claramente no se esperaban la llegada de Rick. Y que sus estúpidos planes se echaran a perder.

Quité suavemente la venda, el trozo blanco tenía sangre, y en la cinta había mugre de mi propia piel, cuanto asco me daba aquello. Lo hice una bolita con mi mano y lo lancé lejos. En mi vientre, cerca del ombligo había una gran herida, que ya se estaba formando cascarita, deseaba poder lavarme la herida y quitar la sangre seca.

No se cuanto tiempo podré soportar en este mundo tan horrible, en la prisión, todo era más fácil, se podría decir que era feliz.

¿Hasta cuándo tendré que ser infeliz?

¿Tendré que seguir viendo cómo la gente a la cual amo, muere?

¿O desaparece?

Merle llegó a mi mente, riendo y burlándose de mí, sonreí con tristeza a través de mis lágrimas.

Sé qué llorando no soluciono nada, pero Jesús, lo extrañaba demasiado...y ese sentimiento tan amargo de culpa me comienza a carcomer por dentro.

Yo no hice nada por salvarlo, ni siquiera sé qué fue de él luego de la explosión.

Tan sólo espero que se encuentre bien, necesito encontrarlo sano y salvo.

-¿Estás bien?

Di un brinco al escuchar una voz tan cerca de mi, miré hacia allí y un muchacho rubio, guapo y con varios tatuajes me miraba.

Ni siquiera me había dado cuenta de que se había sentado a mi lado.

Me sequé las mejillas lo más rápido que pude, debía tener el rostro negro de mugre y más ahora que había llorado. Ya me imaginaba con una masa de barro en mis mejillas, iug. Que vergüenza. No creía que los modelos podrían vivir un apocalipsis, supongo que me equivoqué.

-Uhh, ah, no te preocupes.- sonreí sin mostrar los dientes. También me daba vergüenza sonreír, hacía siglos que no me cepillaba los dientes. No entendía porque me sentía tan intimidada por este chico- modelo- guapo- amable- guapo, si, ya descubrí porqué me siento intimidada.

-Puedes contármelo si lo deseas.- su voz, ahora que le prestaba atención, era más linda.

-No, es sólo que estaba pensando en mi grupo...y en un amigo.- hablé agachando la cabeza.

-¿Qué le pasó a tu grupo? ¿Estas sola? - preguntó y me mordí el labio para impedir decirle que dejara de ser tan chusma. Parecía mi vecina.

-No, no. Ellos están bien, ahora están en una Iglesia. - hablé pero me arrepentí, ¿Qué tal si él tenía un gran grupo y quería matarnos?

Sentí su risa, y sonreí con todos los dientes sin poder evitarlo, aunque al darme cuenta de lo ridícula que me veía, la quité inmediatamente.

-¿Por qué te ríes? ¿Qué es lo gracioso?

-Tú.- habló intentando calmar las carcajadas- Me has dicho donde estaban y has puesto una cara rarísima. Si crees que los mataré, no es cierto, es más, yo vivo allí con Gabriel y Noah antes que ustedes. -sonríe amablemente- Soy Jace, un gusto conocerte...

-Jill, perdón por lo anterior, por si te ofendí.- inmediatamente que escuché su nombre supe que decia la verdad, Michonne me había dicho que allí vivían Gabriel, Noah (que debía ser el moreno al cual Tara asustó) y el rubio a mi lado era Jace.

-Oh, no hay problema, igualmente te agradecería si no le dijeras a todas las personas con las que hablas en donde estamos. Puede ser peligroso.

-Si, tienes razón, lo siento. -sonreí acomodándome mejor en mi lugar.

Jace comenzó a hablar, así que quité todos los pensamientos que tenía y comencé a prestarle atención. Riéndome de las cosas que me contaba, el chico tenía un gran sentido del humor, cuando Daryl lo conozca, le va a encantar. Levanté la vista para mirar al cielo, pero este ya estaba oscureciendo.

-Oh, por Dios. ¡Es tardísimo! -exclamé mientras me levantaba torpemente.

Jace hizo lo mismo, quitando la mugre de su pantalón.

-Dios, Daryl va a matarme.- susurré.

-¿Qué es Daryl de ti? - preguntó Jace mientras me miraba sin parar de caminar.

Iba a responder pero unos gritos furiosos llegaron a mi, haciéndome tragar saliva, estaba en problemas.

Serios problemas.

Hola bonitas, aquí su capítulo ♡
Llegamos al capítulo 60, gracias por leer la novela.



Faith - (Daryl Dixon)¡Lee esta historia GRATIS!