Capítulo 16

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Marco

Pues sí que estaba cargada de trabajo, sí. Mientras revisaba el horario, que Susan me había enviado al correo electrónico, no podía imaginar cómo podía sobrevivir, sin una intravenosa suministrando estimulantes a su cuerpo de manera permanente. ¿Por eso muchos médicos se volvían adictos a las anfetaminas?, seguramente. Volví a levantar la prensa de sociedad que estaba ojeando un momento antes, y anoté los eventos programados para el próximo mes. Que me interesaran, había uno o dos cada semana. El hacerlos coincidir con el horario de Susan era mucho más complicado. Para una vez que me decido a intentar algo serio con una chica, y esta resulta ser tan complicada, o al menos su vida.

Tenía que haber seguido mi primer impulso, y salir corriendo lo más lejos de ella. Las chicas listas siempre habían sido un problema, por eso las he estado evitando desde que empecé a darme cuenta de que existían. Las chicas, quiero decir. Las chicas demasiado listas... brrr, todavía me da escalofríos cada vez que me acuerdo de Lisa Benotti. En la segunda cita ya empecé a darme cuenta de que estaba organizando mi vida. No me había dejado besarla siquiera, y ya estaba haciendo sus planes de futuro como mi esposa. Y qué quieres que te diga, yo ya tenía muy claro cuales quería que fuesen esos planes de futuro, y no coincidían para nada con los suyos. De no haber escapado a tiempo, ahora estaría casado, comiendo cada domingo en casa de sus padres, con una hipoteca que se comería la mitad de mi sueldo, con dos niños y el tercero en camino.

No me mal interpretes, siempre he querido tener una familia, soy italiano. Lo que no me ha seducido nunca, es encadenarme a una siendo demasiado joven. ¡Caray!, hay que vivir la vida un poco antes de hacerlo. Hay que tomarse su tiempo disfrutando de los placeres que uno dejará de catar cuando se casa. Y también hay que dedicarle tiempo a labrarte un futuro más desahogado. Lo segundo ya lo tenía encarrilado, lo primero... no sé qué decir, me gusta salir a cenar fuera y relajarme con una buena charla, buen vino y buen sexo. Sí, lo sé, la parte de la charla no ha sido importante antes, pero... no sé, me gusta que la persona a mi lado me comprenda cuando me pongo metafísico, aunque si tiene unas buenas tetas... le puedo perdonar lo de la falta de conversación.

Unos golpecitos en el cristal de mi despacho me hicieron volver a la realidad, el trabajo me reclama. La silueta de Tonny se movía curiosa entre los coches de la exposición.

- Señor Di Ángello, su hermano está aquí.-

No es que mi secretaria necesitara muchas pistas, éramos gemelos, con eso ya bastaba. La di las gracias y me levanté para salir al encuentro de Tonny. Su mirada se centraba en todos y cada uno de los detalles de un BMW X6.

- Bonito, ¿verdad?.-

- Es una pasada. Pero no he venido a sufrir. Cuando me llamaste, me dijiste que tenías noticias del seguro. ¿Ha habido algún problema con ellos?. –

Pobre Tonny, su coche quedó destrozado por el perturbado ex de su novia. Lidiar con el seguro no era fácil, sobre todo cuando el juicio ni siquiera se había llevado a cabo.

- Eh, que es tu hermano el que ha negociado con ellos. ¿Qué problema podría tener?.-

- Ya, lo sé. Conociéndote, seguro que además les habrás vendido algún coche.-

- Así me gusta, confianza. Ven conmigo, anda.-

Caminamos hacia la parte posterior, donde había un BMW X4 color carbón.

- Te dije que conseguiría todo lo que pudiera, y lo he hecho. El coche era siniestro total, habría sacado un buen precio, pero era algo viejo.-

- Eh, soy bombero, mi sueldo no da para estas cosas. A mí, con que ande, me basta.-

Tonny había señalado el coche mientras le miraba con anhelo. Sí, era muy consciente que el sueldo de un bombero no era para tirar cohetes. Y mi hermano no era de los que tiraban todos sus ahorros en un coche para ir a trabajar. No, seguro que Tonny había estado ahorrando para comprarse una casa, y con la boda a la vista, seguro que esa era su mayor prioridad.

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