Eduardo's POV

—Eliot, este pedazo de papel va a ser muy divertido para mí y en si este era el original propósito, y entenderás porque Leire te va a odiar.

Con eso me fui.

Este siempre fue el final que tenía planeado, esta apuesta es sencilla, eso lo tenía claro.
Fue demasiado claro para mí en un inicio, Eliot nunca se enamora, nunca, así que sería divertido verlo ir tras de alguien por una buena temporada, tengo que admitir que llegue a un punto de celos, celos de amigos, porque había veces en las que me ignoraba por estar con ella, Eliot solo tenía que enamorar a esta tipa, era pan comido, con ella era divertido, ya que no es guapa, y es rara, por eso fue divertida esta apuesta.

Pero claro todo tiene su fin.

Y hoy termina esta apuesta, bueno claramente no hoy, tiene una semana para terminar esto y ver a Leire llorando por los pasillos, esto es divertido, Eliot está acostumbrado a esto, a ver a las chicas llorar por él.

Termino mi bebida, es la numero... Las deje de contar después de la número ocho, así que no sé qué número sea este pequeño vaso con sabor a alcohol, lo que si siento es mi cabeza irse de un lado a otro.
Estoy mareado, completamente mareado, creo que sería una idea genial sentarme en algún lado.

Hay un sillón, se ve muy cómodo, río por esto.
Pero antes de eso, pasó a tomar otro vaso con alguna extraña bebida, es deliciosa, tal vez sea vodka o algo por el estilo, pero en estos momentos no estoy como para reconocer sabores.

Me siento en el gran sillón.
Hay mucha gente bailando, cierro mis ojos por un instante y cuando los abro, la gente que estaba bailando en esta habitación ha sido remplazada por nueva gente, es como si me hubiera quedado dormido por 15 minutos más o menos.

Levanto mi vista hacia la puerta y veo algo reconocible.
Veo a la chica por la que tanto cree esta apuesta.

Dafne, me gusta mucho su cabello largo de color dorado, resalta mucho con sus ojos y su tono de piel hace que este simplemente perfecta.
Ella me ve y me sonríe.

¿Me sonrió? ¿A mí? ¿No se habrá equivocado acaso? ¿Realmente esa sonrisa que viene de sus hermosos labios fue dirigida para alguien como yo?

Ella se acerca, hasta quedar a la altura del sillón, hay algo mágico porque ella se sienta junto a mí y me saluda.

—Eduardo... ¿Cómo has estado? —Me pregunta con su fabulosa sonrisa. Su hermosa sonrisa...

Abro mi boca para decir algo, pero empiezo a reír.

—Me contaron que ya tienes pareja para ir al baile —Asiento algo nervioso—. ¿Cómo va todo con Eliot?

Cada vez ella está más cerca de mi, y eso provoca que me ponga nervioso, yo nunca estoy nervioso, tal vez siempre actúe como un idiota pero jamás me pongo nervioso, pero tal vez sea porque por primera vez Dafne se me acerca por su propia cuenta, y no porque yo le hable.

—Todo va muy bien —Le digo con un tono de voz muy agudo—. Todo bien como siempre.

Trato de sonreír, mis ojos se están medio cerrando y creo que no es bueno.

—He escuchado por ahí, que hicieron una apuesta.

Estoy muy atontado en ella que no le presto mucha atención en sus palabras.
Emito un sonido como de "Aja" demasiado agudo para mi gusto.

Ella todavía se acerca mucho más a mi, quedando muy cerca de mi cara.
Trago saliva por eso.

—Lo que no se... —Su voz me encanta—. Es de que trata esa apuesta... Se ve muy interesante Eduardo.

—Yo no creo que sea muy importante, es una tontería —Una muy divertida.

—Cuéntame sobre ella, quiero saber sobre ella Eduardo —Cada vez que pronuncia mi nombre me siento en las nubes, o tal vez el motivo sea por el alcohol dentro de mi organismo que está haciendo efecto en mí.

Niego con la cabeza.

—Es algo estúpido —Le confieso—. Mejor hablemos de otra cosa.

—¡Oh vamos! —Lo dice con una voz tan sensual que provoca que cierre mis ojos, creo que tengo un poco de sueño—. No se lo diré a nadie. Será un secreto. ¿Me dirás de que trata su apuesta?

No digo una palabra.
Ella se acerca todavía más a mi, como si eso fuera posible, sus labios están a milímetros de los míos.
Tengo ganas de besarlos.
Pero yo no soy el que los besa, sus labios besan a los míos, después se separa de mi.

—¿Me lo vas a contar Eduardo? —Lo dice con su gran sonrisa.

Demonios, Dafne me había besado.

—Es estúpido, solo tenía que enamorar a Leire. Y romperle el corazón, es todo de lo que trataba esa apuesta. Listo —Termino y me vuelvo a acercar a sus labios, porque realmente muero por recibir otro de sus besos.

—¿Enamorar a la patosa? ¿Por eso Eliot está así? —Cuestiona sorprendida—. Ahora todo tiene sentido.

—Si bueno, no es gran cosa —Y no lo era.

—¿No es gran cosa? Eduardo ahora entiendo porque Eliot me ignora, él trataba de aparentar que me odia para así caerle bien a la patosa —Creo que Eliot no pensaba así—. Ahora todo tiene sentido. Y romperle el corazón... Ósea todo es perfecto. Todo va a estar bien.

—Olvida la apuesta es algo tonto, y si mejor... —Empece a decir mientras me acercaba a ella—. ¿Nos volvemos a besar?

Ella empezó a reírse, se levantó del sillón y se fue.

Y aquí estaba de nuevo borracho y sin nadie.

La apuesta perfecta [1]¡Lee esta historia GRATIS!