CELESTIA

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Es una luminoso atardecer en la montaña, ideal para correr y disfrutar del viento golpeando suavemente el rostro mientras las rarls revolotean en los cercanos arlk que hacen de las suyas aullando al ritmo del viento.

Y allí esta ella, con sus rosadas mejillas, en compañía de su fiel amigo Anka, en la cima de la colina, mirando como la tarde cae lentamente sobre el horizonte y poco a poco, mientras la Madre Azul se oculta y deja ver su cara turquesa, las estrellas, una a una, comienzan a brillar sobre sus largos y castaños rizos.

Pronto oscurece y Mey debe retornar, pero de camino admira la vista a sus pies. Una vista que quita el aliento, al fondo del valle, bajo la colina, esta la ciudad de Antra.

Antra es una ciudad pequeña, bulliciosa y moderna. Pertenece a la capital Beliux y es parte de Celestia, el 5to planeta desde la gran madre Azul, como llaman los Celestes a su estrella madre.

Mey vive en una comuna, al lado de su hermano Jad y 25 niños mas, donde aprenden y se educan para ser tomados en cuenta para una futura colonización de Gaia, un pequeño planeta azul en un sistema solar distante 700 años luz de su hogar.

La noche promete ser esplendorosa. Hoy se celebra el festival del Prisma, donde todos deben vestir de colores y asistir a los diferentes eventos de canto, música y poesía a lo largo de la ciudad.

La golosa de Mey lo espera con ansias pues en este día, comerán exóticas frutas traídas desde Gaia. A Mey le encantan los verdes Kiwi y los deliciosos Arandanos, pequeñas bolitas mora/celeste que saben a gloria y en su boquita golosa se pierden por montones cuanto tiene el chance de comerlos.

Pero este no es un día cualquiera. Su hermano Jad debe dar el introductorio al festival, un gran honor para un joven de apenas 13 años. Este es un gran honor que solo los grandes ciudadanos y reconocidas mentes tiene la dicha de obtener.

Mey y Jad son sobresalientes en sus campos, el es un gran aprendiz de científico, especializado en el área de la nanotecnología. Ella por su parte ha estudiado las distintas lenguas que se hablan en Gaia, y ahora maneja a la perfección cinco de sus principales, preparándose para su futuro viaje. Algo duro para una niña de tan solo 7 años, pero que Mey afronta con entusiasmo pues podrá volver a ver a sus padres.

La vida de Mey ha sido una vida tranquila, siendo educada al amparo de la mejor tutora de Celestia, Diahelia, y su asistente Anhiele. Ellas se han encargado de darles a los niños de Antra una educación del mejor nivel. Todo gracias al abuelo de Mey y Jad, Lurthon, quien es una persona influyente en la capital Beliux y en el gobierno central de Celestia.

Pero Mey no es del todo feliz, ella extraña a sus padres, de los que tiene pocos recuerdos, ya que al estar lejos no los ve desde que era una pequeña de tres años, casi no recuerda como son, de que color son los ojos de su padre y como suena la dulce voz de su madre. Su anhelo más grande es llegar a tener una familia como ha leído que tienen los niños de Gaia, quienes viven junto a sus padres la mayor parte de su niñez y juventud.

Mey corre pues se ha hecho tarde y Anka a su lado, jadeando corre apresurado para no perder de vista a su amiga, que va como rayo bajando la colina, pues perdió la noción del tiempo extasiada con la vista del cielo nocturno de Celestia y sus tres lunas y la cercanía del centro de la galaxia en lo alto del cielo que parte la noche en dos con su claro camino plateado.

El camino no es largo, pero debe ser cuidadosa pues ha oscurecido de repente y la tenue luz de las estrellas no es suficiente para alumbrarle el camino de vuelta.

Ella baja casi volando esa colina para llegar a la entrada de Antra.

-Corre Anka- Exclama Mey casi sin aliento al momento de entrar por la puerta de la ciudad.

La Niña de las EstrellasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora