Capitulo 11

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Un cosquilleo en el cuello me despierta acompañada de un estremecimiento, Maximilian sigue dormido con el rostro hundido en mi cuello, su respiración me provoca cosquilleo, le observo dormir plácidamente sus labios en una fina línea.

Quiero ir al baño.

Me muevo un poco tratando de soltarme de su agarre pero me coge mas fuerte aprentandome mas a su cuerpo. Tengo que ir al baño.

—Mmmm– gruñe

—Maximilian... tengo que ir al baño–

Abre los ojos lentamente dejándome ver sus verdosos.

—Tienes que pagar el día que me dejaste solo– ruedo los ojos.
¿Acaso no piensa olvidarlo? ¿Qué se trae?

—En serio tengo que ir– No aguanto.

Se posiciona sobre mi hundiendo su rostro en mi cuello dando pequeños besos que me dan cosquillas luego con su mano acaricia mi dorso para comenzar a hacerme cosquillas.

¿¡Que le ha picado!?

—Maximilian... no me hagas... reír–

—¿Mmm?–

—Por favor... tengo que ir al baño–

No aguanto si no voy en este momento... no sé qué pasara.

—¡Maldición!– grito.

Maximilian me suelta y sus carcajadas resuenan por toda la habitación. Entro al baño rápidamente casi resbalando.

—Ufff...que alivio–

Cabrón. ¿Que le sucede? Aunque su risa puede ser muy contagiosa, me alegra verlo feliz y no frunciendo el ceño como siempre. Una muy extraña forma de iniciar la mañana con alguien que conozco aproximadamente de un mes y medio, quitando el hecho de que nos acostamos hace un par de días.

 Aprovecho para darme una ducha antes que el señor "juguetón". Me quito la camisa quedando solo con short.

—Aisha, tu celular...–

Maximilian entra al baño de manera inesperada, su rostro cambia completamente a uno mas sombrío.

—¿Mi celular?- pregunto ignorando su expresión y entro a la ducha cerrando rápido.

No escucho nada, así que supongo se ha ido, me quito el resto de la ropa y abro un poco la puerta para tirarla,  a punto de cerrar pero una mano me lo impide. Maximilian entra de golpe quitándose la camisa.

—Quiero ducharme contigo, me parece que cortaran el agua después–

—Y supongo que no quieres arriesgarte– Asiente.

¿Una ducha?

¿Juntos?

¿Mala idea o no?

Me giro y aprovecho para abrir el grifo, el agua comienza a caer sobre nosotros como cascadas. Me giro nuevamente hacia él.

—¡Oh, Vaya!- arqueo una ceja, se ha quitado el bóxer. 

—Es temprano– me acerca a su boca, su erección pega en mi vientre haciéndome gemir.

El agua cae sobre nosotros, dándonos un placer exquisito, mueve su erección en círculos haciéndome jadear.

Le deseo.

—No podemos– susurro.

—Lo sé, pero no creo poder resistir por mucho–

—Me refiero, no hay protección– me mira haciendo una mueca.

Señor Griego¡Lee esta historia GRATIS!