Capítulo 1

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Las horas de viaje se han hecho realmente cortas al lado de Paul. Es un chico increíble con mucho palique. Al final, tengo la cabeza hecha un bombo, pero se lo agradezco. Así tampoco pienso en lo que he dejado atrás y que me hace flaquear en sonrisas.

—¿Sabes? Venir a Washington es toda una aventura, sobre todo si no tienes donde quedarte. —Sonríe y mira por la ventana. No puede ser que me acabe de decir lo que me ha dicho. No, no puede. ¿Enserio se viene a Washington sin tener un piso donde quedarse?

—¿Es verdad lo que acabas de decir? —Éste me mira y asiente sonriente—. Pero, ¿cómo te vienes a un lugar sin tener dónde hospedarte?

—Quería vivir la aventura de saber cómo sería encontrar algo en los últimos minutos. Vivir al límite.

—Tú estás loco, lo demás tonterías.

—Y tú que te lo crees todo. —Comienza a carcajearse y mi cara debe ser todo un poema. Como he caído en una broma tan tonta... —. Ya hace tiempo que tengo el piso reservado. Esta algo alejado de la Universidad, ya que en el centro todo tiene un nivel económico que no todos nos podemos permitir.

—Yo estoy en el centro —digo guiñándole un ojo. Paul se queda observándome de arriba abajo varias veces, frunce su ceño y se rasca la barbilla mirándome dubitativamente.

—No tienes pinta de ser una chica pija, con un descapotable rosa y con un montón de tíos babeando detrás tuya —suspira— a no ser que... —Clava sus ojos en los míos y veo algo que no me gusta, hasta que siento su mano en mi pelo. Le agarro fuerte la muñeca y la aparto.

—Ni se te ocurra tirarme del pelo o juro que el calvo serás tú —digo guiñándole un ojo. Conmigo no se juega.

—Una chica con carácter, así que eres de las malotas, ¿no?

—¿Por qué tengo que ser de las malotas? —pregunto curiosa. Nunca me han echado ese "piropo".

—¿Te has visto? ¿Has visto la reacción que has tenido cuando he ido a tirarte del pelo por si era una peluca? —Me contesta preguntando—. Tienes algo especial , diferente a las demás.

—Todos somos diferentes a los otros. Somos personas únicas. Cuando encuentres una contestación adecuada te escucharé —digo dándole unas palmadas en su muslo. Fuerte, por lo que me hace saber que hace deporte.


Saliendo por la pasarela recuerdo la anécdota de mi tío Derek. Cuando fue a Miami iba lentamente pensando que las maletas tardarían en pasar y fue totalmente lo contrario. Allí tropezó con su futura esposa —lamentablemente no la conozco, pero por como hablan, debió ser una gran persona—, una loca con un corazón de oro, según lo que me han contado.

Llegamos justo a tiempo para cogerlas y salir del aeropuerto. La verdad que me lo he pasado muy bien con Paul en estas horas de avión. Es un gran tipo y seguro que le irá todo muy bien. Espero poder quedar algún día con él para ver la ciudad, alguien de compañía no irá nada mal.

—Que ensimismada te has quedado... —dice sacándome de mis pensamientos.

—Estaba pensando que podríamos quedar algún día para ver la ciudad, hacer turismo...

—Ya lo sé, soy irresistible y no puedes evitar querer estar a mi lado. —Le golpeo juguetonamente y cojo el móvil de sus manos. Le guardo mi número de teléfono, se lo devuelvo y cojo el taxi, dejándole allí plantado, mirándome con una sonrisa.

Le digo adiós cuando el taxi comienza su camino hacia mi nuevo hogar. Lo comparto con dos chicas más, no sé quiénes son, pero el dueño me avisó. Todavía recuerdo la conversación que tuvo mi madre, seria, sobre lo de compartir un hogar con otras chicas...

FLASHBACK

—Mamá, ya he cerrado el contrato. Voy a vivir con dos chicas más. ¡Qué ilusión! —digo abrazándola y saltando de alegría. Mi padre asentado en el sofá me mira negando con la cabeza, así que voy y me echo encima de él, como si tuviera dos años. Estoy muy contenta y necesito expulsar mi euforia, compartirla con ellos.

—Sophia, deja a tu padre y siéntate bien. Vamos a hablar —dice totalmente seria y con el ceño fruncido. Mi padre la mira sorprendido por el tono que ha utilizado. No he hecho nada malo, así que no sé de que quiere hablar. Me dejo caer al lado de mi padre y la miro con las piernas cruzadas—. Convivir con alguien no es tan fácil y no pienses que por convivir con tus hermanos ya es algo que tienes superado. No. —Suspira—. Vas a vivir con dos personas a las que no conoces, chicas y en el centro.

—Ricachonas con dinero, las cuales los padres las han independizado porque no podían con ellas —añade mi padre y me quedo mirándolo con una ceja alzada—. No digo que lo sean, solo que cabe la posibilidad.

—¡Ya has estado investigando con quién he hablado y a quiénes se lo ha alquilado! ¿Por qué no dejas que yo me encargue? ¡Es mi vida! —digo levantándome del sofá para irme a mi habitación. No soporto que quieran averiguarlo todo sobre mí.

—¡Siéntate! —grita mi madre—. No he terminado de hablar.

—Pues yo sí —le respondo comenzando a subir las escaleras, hasta que siento una mano en mi brazo y me las hace bajar de golpe. Mi padre es tonto. Les miro indignada a ambos y me vuelvo a asentar en el sofá.

—Lo que quería decirte es que si encontraras chicas como las que ha descrito tu padre, busques otro piso, porque precisamente tu carácter no aguanta personas así... —En eso tiene razón. No las soporto, esas voces escandalosas, ese taconeo continuo que no deja estudiar, los tíos todos los días metidos en la habitación o no, quién sabe... Me quedo mirándola y asiento, cuando tiene la razón, la tiene—. Todavía necesitas aprender mucho y sobre todo controlar ese malgenio que tienes.

—Y si no quieres mudarte ya sabes que puedes hacer —dice mi padre pasándome el brazo por detrás del cuello. Me acerca a él y yo me apoyo en su pecho. Le echaré de menos...

FIN DEL FLASHBACK

Mi madre me advirtió por bien y, por esa misma razón, tengo pendiente la contestación de otro piso. No quiero que mi estancia aquí sea complicada, no digo que los estudios y la vida sea algo más dura que allí, pero compartir piso con alguien que no conoces y que puede que no sean compatibles... no, eso no lo voy a tolerar.


Sin darme cuenta ya estoy en el centro de Washington, una manada de personas cruzan los pasos de peatones, coches esperan a que el semáforo se ponga en verde, las tiendas y cafeterías están llenas. Esto es enorme.

Le pago al taxista y bajo del coche, parándome enfrente de la gran fila de departamentos. El exterior es muy elegante y ya me puedo imaginar lo de dentro. Al lado de la puerta hay un hombre con gafas de sol, aunque no hace, pero está distraído mirando el periódico. Entro dentro y allí se encuentra el hombre y amo de todo esto.

Con mucha dulzura el hombre me entrega un plano y me explica qué cosas puedo hacer y tomar para ir de un lado a otro. Es un hombre muy gentil. Su aspecto dice todo lo contrario, pero desprende mucha ternura. Me entrega la llave y me despido amablemente. Estoy tan emocionada que cuando entro del ascensor casi grito y no lo hago porque hay un hombre trajeado y una señora mayor. Nada más llegar a la quinta planta y salir al pasillo, escucho gritos de la puerta donde me voy a quedar estos meses. Abro la puerta y me sorprendo al ver lo que está pasando dentro de mi nueva casa.


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Hola, hola a todas!! Bueno, como dije en el anterior apartado a partir del 2016 iba a comenzar subiendo capítulos y, ahora que he pasado el primer examen, he tenido un tiempo libre para terminar de escribir el primer capítulo.

Todo está por comenzar y quedan muchísimas cosas por la que esperar. Espero que os esté gustando este comienzo y la disfrutéis mucho, al igual que las otras novelas de la saga. Un beso muy grande corazones, se os quiereee :333




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