Sentada en el cómodo sofá de mi sala de estar, leo uno de mis libros favoritos, Inferno es una de las obras más entretenidas y confusas que he leído. Mientras paso página por página, el tiempo corre y la armonía a mi alrededor es inigualable hasta que mi teléfono suena, suspiro y me levanto en su búsqueda antes de contestar.

-¿Hola? -digo amablemente antes de colocar un mechón de cabello detrás de mi oreja.

-Hola, ¿habla Katherine?

-¿Sí?

-Te hablo de parte del director Wes Ball, audicionaste para un papel en la película de la cura mortal ¿correcto?

Los nervios me invaden en cuestión de segundos, nervios mezclados con emoción. Respiro hondo mientras mi corazón late rápidamente, intentando que no se note demasiado.

-Correcto.

-Bien, tenemos un papel para ti de extra, trabajarás con Dylan O'Brien, Thomas Brodie-Sangster, Ki-Hong Lee, Kaya Scodelario y otros... ¿Estarías interesada?

Coloco mi mano sobre el auricular de mi celular antes de chillar de forma casi inaudible, dando un par de saltitos antes de aclarar mi garganta.

-¡Claro que sí! -contesto, no puedo ocultar mi emoción, lo cual hace reír a la persona al otro lado del teléfono.

-Bien, entonces te esperamos el lunes en el set. Te enviaremos la información que necesitas por email además de los boletos del viaje.

-¿El viaje? -pregunto con confusión.

-Oh, sí. La película será filmada en Vancouver, ¿tienes algún inconveniente?

-¡No, no! Está perfecto.

-Muy bien, te estaremos esperando junto con los demás. No te preocupes por el hotel, te quedarás junto a los demás del elenco.

-Está bien, ¡Muchas gracias!

-¡Nos vemos el lunes!

La llamada culmina, y enseguida la emoción me invade haciéndome correr por toda la casa. Decido llamar a mi madre para darle la noticia, después de todo esta es probablemente lo mejor que me ha pasado desde que me mudé a California.

-¿Hola? -escucho su voz desde el otro lado de la línea.

-¡Mamá! ¡Adivina quién consiguió un papel en una película!

-¿Tú? ¡Oh cielo, eso es fantástico! -ella exclama, claramente emocionada.

-Lo sé, mamá. Realmente aún me cuesta procesarlo, es un papel como extra, pero eso es lo de menos.

-No sabes lo feliz que estoy por ti, Kat. ¿Cuándo comienzas?

-El lunes mamá, pero hay algo más... -digo, con un leve tono de preocupación en mi voz.

-¿Qué?

-Debo viajar a Vancouver, probablemente sean algunos meses.

Cierro los ojos con fuerza, rogando que no se sienta mal al respecto.

Ella suspira.

-Bueno, cariño, a veces tienes que hacer lo que tienes que hacer. Si ese es tu sueño, entonces síguelo.

Sus palabras me reconfortan y suelto un suspiro de alivio.

-Qué alivio que digas eso, gracias mamá.

-No es nada, cielo. Ahora, ve y empaca tus cosas, no olvides nada.

Sonrío ante su preocupación.

-Lo haré, te quiero.

-Yo también te quiero, cariño. Hablamos luego.

Finalizo la llamada y suelto un suspiro antes de sonreír para mi misma. Si pudiera medir justo ahora mi emoción, probablemente no conseguiría un medidor lo suficientemente grande para hacerlo.

Luego de hacer finalizar la llamada y hacer el intento de comer algo, corro a la habitación y preparo una lista de cosas que necesito llevar antes de colocar mi maleta sobre la cama y comenzar a llenarla.

-Ropa, zapatos, toallas, crema y perfumes, pijamas, shampoo, jabón, laptop... ¿Qué me falta? Ah, sí, el cepillo dental, pero eso lo necesito -murmuro para mí misma mientras recorro la casa varias veces.

Luego de estar satisfecha, cierro el equipaje y lo coloco sobre el suelo. Apago la luz y me recuesto sobre mi cama, estando segura de que no podré dormir.

(...)

Mi despertador suena a las 5:45 de la mañana, pero no sirve de nada por el simple hecho de que tuve razón al pensar que no podría pegar el ojo en toda la noche. Lo escucho desde el baño, rodeo mi cuerpo con una toalla al salir de la ducha y regreso a la habitación, apagándola antes de cepillar mis dientes y guardar el cepillo en el equipaje. Me visto cómoda, un sweater y jeans son mis mejores compañeros para viajar, optando por sólo aplicar máscara para pestañas. Suspiro y me arreglo un poco el cabello con las manos antes de tomar mis cosas y bajar hasta la entrada, abro la puerta y al salir la aseguro de manera correcta. Tomo un taxi, y en pocos minutos estamos en el aeropuerto.

Faltan al menos treinta minutos antes de que llamen a los pasajeros, asi que voy hasta la cafetería y me tomo un café junto a unos pretzels, de lo contrario, probablemente me quedaré dormida y perderé el avión. La calidez del líquido corriendo por mi garganta me reconforta de una manera inexplicable, y de a poco comienzo a sentirme más animada. Jugueteo con mi teléfono, son las siete de la mañana y lamentablemente no puedo escribirle ni siquiera a Bianca, mi mejor amiga, porque ella no es precisamente una persona mañanera.

Finalmente, llaman a los pasajeros del vuelo a Vancouver. Respiro hondo, me levanto y tomo mi equipaje de mano antes de caminar el largo trayecto desde el check-in hasta abordar el avión. Al subir, me siento junto a la ventanilla, sintiendo desde ya la emoción y los nervios flotar en mi estómago, pero me relajo un poco al ver que una pequeña niña y su madre se sientan junto a mí. Ambas me miran, les regalo una sonrisa que ellas me devuelven, el tiempo pasa y cuando me doy cuenta, ya estamos en el aire.

A pesar de que el vuelo es relativamente corto, la madre de la chiquilla cae en un profundo sueño, al contrario de ella, quien está dibujando plácidamente. La observo sonriendo levemente, ella me mira y sonríe también.

-Qué lindo dibujo -le digo inclinándome un poco para observarla, pero ella me mira confundida.

No responde, simplemente sonríe mostrándome el dibujo mientras me hace señas, haciéndome darme cuenta de que es sordomuda. No sé responder, asi que sólo asiento con una sonrisa, lo cual parece hacerla feliz. Podré no entenderme con ella, pero es toda una ternura y disfruto de su compañía el resto del viaje.

Al llegar, bajamos del avión y la niña me abraza antes de que su madre me sonría y se marche con ella. Mi sonrisa no se borra mientras recojo mi equipaje, camino hasta la puerta y veo a un posible chofer con mi nombre en un papel, asumo que ha sido enviado por la directiva y me acerco.

-¿Katherine Moore? -él pregunta, yo asiento.

-Sí -sonrío.

Él asiente con una sonrisa y me invita a seguirlo, tomando mi equipaje y llevándolo por mí. Al salir del aeropuerto, comienzo a sentir el frío congelándome hasta los huesos, asi que me apresuro a subirme al auto con la calefacción encendida. Mientras el auto recorre la ciudad, quedo hipnotizada por los hermosos paisajes y plantas, cayendo en cuenta de que este posiblemente sea el comienzo de una gran experiencia.

Llegamos al hotel, me registro y enseguida me envían a la que será mi hogar los próximos meses. Paso la llave por el sensor y abro la puerta, dándome la bienvenida a un hermoso departamento con una gran vista hacia las montañas. Le agradezco al botones y cierro la puerta antes de decidir que probablemente pase el resto del día durmiendo.

Pero sin duda mañana, empieza mi mejor experiencia, ya lo he decidido.







Remains Of Your Love |Dylan O'Brien| ¡Lee esta historia GRATIS!