LuHan

1.1K 112 12

- Levanta la cabeza, calla y sonríe. Manten la apariencia, éste socio es importante Luhan - avisó la mucama.

-Si es tan importante yo no debería ni respirar el mismo aire, ¿no? - relamió sus finos labios resecos y dejó que la señorita le acomodé el traje - es extraño que deseen mi presencia -

- Lo sé, por lo que dijo en la actualidad muchos empresarios buscan reunirse así. Lo demás no es de mi incumbencia niño -

- Tan eficiente como siempre, Tiffany - sarcasmo, Luhan era puro sarcasmo escondido trás una dulce voz la mayoría del tiempo.

- Gracias - acostumbrada a esa actitud lo pasó por alto.

Luhan levantó la comisura de sus labios hasta formar una pequeña sonrisa amable, inocente y por demás brillante a los ojos de cualquiera, pero al final de todo, falsa - ¿así o más hipócrita? -

- Así está perfecto -

.

Aburrido, Luhan paseó sus dedos delicadamente por la superficie de la mesa una vez que acabó de cenar. Bufó y empezó a jugar con los cubiertos, le fue inevitable chasquear la lengua. Estaba abrumado.

Cubiertos de plata, vajilla igual, manteles de ceda fina y suave exportada de quién sabe qué lejano país. ¿Por qué desperdician tanto dinero en eso si existen hasta desechables?

- MinHo es el mejor de su universidad, en poco tiempo obtendrá su título con honores y luego proseguirá a conseguir un doctorado -

Mi hijo ésto, mi hijo aquello. Luhan deseó ser sordo por un mísero momento.

- Actualmente se encuentra en Suiza, hace un año que no lo vemos y planeamos hacer una reunión familiar en nuestra casa de allí dentro unos meses - habló el tan afamado socio.

¡Casa y una mierda! ¿qué tan estúpidamente necesario es tener una casa al otro lado del mundo que no usas más de una vez cada cinco años?

- Suiza es una excelente opción, ¿conocen el idioma? Puedo recomendarles un traductor excelente allí - acotó el Señor Xiao regocijándose en el orgullo de tener contactos en cada rincón del mundo.

- No, descuide. Tenemos traductor personal que gustará de ir con nosotros - ataques indirectos, cada uno queriendo sonar mejor que el otro. Ridículos.

Dios, ¿sería malo clavarle un cubierto a esos hombres?

- Y, ¿qué me dice de usted? - preguntó su invitado, de inmediato LuHan notó las intenciones en esa voz. Ahí va de nuevo - ¿qué ha hecho el pequeño Lu Han por la vida? -

- No mucho a decir verdad - contestó sutil. Aclaró su garganta a sabiendas de qué venía.

- No es como que esperara otra cosa, ¿ya puedes hacer algo? - burla, un tono desbordante en cinismo.

- La verdad sí, señor - dulce, ese embelesador matiz dulce en la voz Luhan. El lindo y falso tono dulce característico que usa antes de explotar.

- Xiao Lu Han - llamó en advertencia su progenitor pero fue ignorado por el chico. Ambos padres conocían como era Luhan.

-Sé hacer y diferenciar muchas cosas - comenzó, dando poder a sus inocentes palabras iniciales con la expresión corporal - también puedo reconocer la textura suave de lo áspero, lo que es frío y caliente, ¡sé diferenciar la sensación de humedad! - elevó los brazos por el aire como un pequeño emocionado, se levantó del asiento y con seguridad caminó alrededor del comedor.

No soy inútil.

- Vuelve a sentarte Luhan - de nuevo, lo ignoró.

Tener limitaciones no es mi culpa, ¿por qué no comprenden?

- Puedo cortar vegetales y cocinar, aprendí a tocar piano hace mucho, leo braille muy rápido, puedo limpiar cualquier cosa y cambiar mi ropa solo, no necesito a nadie para bajar escaleras - sonrió ladino, todos miraban al joven que ahora respiraba profundo para recuperar el aliento - sé que usted mide aproximadamente un metro con setenta y nueve centímetros o hasta uno ochenta, su peso es bajo pero mantiene pisadas fuertes, no tiene masa muscular de la cual enorgullecerse -

Quizá Luhan no era como los demás, sin embargo, todo tiene una vía alterna, una más difícil, más larga. Pero ahí está después de todo - además, ¿bebió cerveza antes de llegar? Había esperado al menos un Old Parr para sus "finos gustos" - su invitado procuró mantener la postura a base de lentas respiraciones.

¿Por qué nadie me vé como un igual?

- ¿Acabaste? - cuestionó con fastidio haciendo al chico reír.

No me subestimen por favor, necesito solo una oportunidad.

-No me gustan las interrupciones. Aún queda lo mejor de todo - Luhan quería sacarlo de sus casillas y muy bien sabía como hacerlo - Aprendí a diferenciar a la gente. Los buenos y malos, ególatras y modestos, amables e hipócritas, arriesgados y miedosos, humildes personas solidarias y malditos ególatras narcisitas - silencio, solo los los pasos de Luhan se oían - es lamentable que solo conozco personalmente la parte mala de esa lista. Una verdadera decepción si consideramos la presencia de dos familias de la alta sociedad China. Orgullosos, falsos e interesados. Idiotas presumidos son las mejores palabras para describirlos, derrochadores. En el planeta muere en hambre y necesidad mientras ustedes se regocijan por quién tiene una propiedad en el fin del mundo - dejó de caminar - Tan tontos, el mundo no es su maldita burbuja rosa llena de infinito dinero - Luhan es bueno con las palabras y lo sabe - Ahora sí señor, acabé - mordió la casi invisible cicatriz de su labio con aires infantiles. Quería reírse, quiso lanzarse al suelo poder carcajear a la cara de todos.

- Joven Lu, retírese a su habitación por favor - Rompió el silencio Tiffany, su voz plana igual que siempre. Él hizo una reverencia luego de escucharla.

- Gracias por escuchar, buenas noches - se despidió y a medio camino de las tantas escaleras solo se sentó en una de ellas, sonrió con sorna.

Tres, dos, uno.

- Su hijo es muy guapo, de verdad es una pena que sea... así -

Críticas, comentarios por doquier. Cero oportunidades.

- Su actitud es inaceptable, deben hacer algo acerca de eso -

Luhan no gusta de lastimar a otros. Crear esa actitud inaceptable fue la única manera que encontró para sobrevivir a eso, a ellos, a ese mundo. Fue su salida.

-¿Piensan tener otro hijo? No creo que ese discapacitado les sirva -

Porque tal vez Luhan no podía ver, pero el humano no vidente jamás depende de sus ojos y Luhan no era excepción alguna. Sus manos, olfato y oído le permitían conocer el mundo.

Y su mundo no estaba entre esas malditas cuatro paredes. Necesitaba encontrarlo.

 Smile mask Syndrome; SMS [XiuHan]¡Lee esta historia GRATIS!