2

4K 312 103

—¿Qué... qué dijiste? —pregunto incapaz de dar crédito a mis oídos.

—Que me casaré contigo —repite tan tranquilamente como si me estuviese dando la hora.

Por un instante no puedo siquiera articular palabra. Quiero decirle tantas cosas, pero no sé por cuál empezar.

—¡¿Te has vuelto loco?! —digo por fin.

—Esa es mi línea —dice enarcando una ceja—. Después de todo no soy yo quien está planeando casarse con cualquiera por dinero.

Ni siquiera me siento ofendida por su tono.

—Lo que sugieres es peor.

—No veo por qué —se encoge de hombros—. Acabas de decir que quieres casarte con un hombre como yo y además me has pedido ayuda. ¿No es acaso lo que te ofrezco la solución perfecta?

—¡Claro que no! —rechazo rotundamente—. No voy a casarme contigo, eres mi mejor amigo. Además, ¿qué pasó con toda esa perorata de casarse por amor en la que insistías hace un momento?

—Nosotros nos queremos —dice—. No veo el problema.

—Sí, pero no estamos enamorados.

—Pero eso es más de lo que pretendes obtener con este tonto plan. Dices que quieres enamorar a un hombre, pero sólo pretendes engatusarlo lo suficiente para que te pida matrimonio. No veo que tengas intención de vivir un verdadero de romance.

Me encojo de hombros con indiferencia, no puedo decir que no esté en lo cierto.

—Tienes razón, el romance no me interesa, así que deja de sacarlo a colación. Sólo quiero casarme.

—¿Con quien sea que pueda costear tus gastos?

—Sí —admito.

—¿Y que además sea como yo?

—Aja —acepto.

—¿Y quieres que te ayude con eso?

—Exacto.

—Entonces listo, cásate conmigo.

Dejo escapar un gruñido de frustración.

—No voy a casarme contigo, Michael. No puedo aceptar tu dinero y esa es la razón por la que me caso: DINERO.

—¿No puedes aceptar mi dinero, pero sí el de un completo extraño?

—Obvio —digo poniéndome en pie—. Escucha, te quiero demasiado como para casarme contigo por interés. Además, no deseo que esto sea una transacción injusta. Tú no necesitas mi linaje o mis contactos. Casarte conmigo no te hará más importante. Así que sólo estarías perdiendo.

—Cualquiera que se case contigo estaría perdiendo —dice dejándome boquiabierta.

—¿Qué quieres decir? —pregunto con indignación.

—No te ofendas, pero a pesar de ser hermosa, tener clase y todo eso... Lo cierto es que no estás ofreciendo gran cosa a tu posible marido. Puede que hagas que suene un poco más su nombre en el medio, o que le abras unas cuantas puertas, pero esas cosas pueden conseguirse sin tu ayuda y sin la inversión que tenerte a ti como esposa supone.

—Puede ser —acepto con indiferencia—, pero no creo que ningún hombre vaya a dejar pasar la oportunidad de llamarme su mujer. Además, prefiero ser una desventaja para cualquier otro que para ti. Considera que sólo te estoy demostrando lo mucho que te aprecio al rechazar tu propuesta.

—¿Así que crees que llevarte del brazo vale la inversión?

Esbozo una media sonrisa.

—Gozar de mi cuerpo vale la inversión —replico.

Se busca marido RICO¡Lee esta historia GRATIS!