-¿Por qué?

-Pues porque se criarán como primos y no creo que tu veas a uno de tus primos con otros ojos ¿verdad?

-Diuj, no. –Dijo Sofía haciendo una mueca de asco.
-Pues eso. –Ambas reímos saliendo de la empresa. –En fin, que sea lo que Dios quiera, como quien dice...

-Si.Volvimos a reír para subirnos a mi coche. Hoy la llevaría yo a casa. –¿Quieres quedarte a comer?

-No, gracias. Dylan me dijo que lo esperara en la casa. Dice que tiene una sorpresa para Elyssa y para mi.

-Oh, cierto...

-¿Cierto? ¿Sabes lo que es?

-Mmm...

-Sofía. –Dije desviando la vista de la carretera para posarla en ella.

-¡Si, pero no me mires! Aún soy joven para morir.

-Está bien, pero dime.

-Oh, eso si que no. Le prometí que no te diría nada. –La fulminé con la mirada provocando que ella chillara diciéndome de nuevo que no la mirara.

Después de dejarla en su casa, conducí hacia la de Dylan y fue Anna la que me abrió la puerta.

-Hola, señora.

-Hola, Anna. –Se hizo a un lado para dejarme pasar. –¿Y mi hija?

-En el salón.Asentí y me dirigí a este para ver a Elyssa viendo la tele.

-Hola, pequeña.Besé su cabeza y esta rió.

-Mi niño Dylan aun no ha llegado...

-Lo sé. Al ser el jefe puede salir antes o estar más tiempo.Me encogí de hombros mientras que miraba los dibujos que veía Elyssa.

-¿Le apetece algo de comer o beber?

-No, gracias.Le sonreí y Anna asintió para retirarse.

-Esperemos que tú papi no tarde mucho, Ely. Estoy cansada y me gustaría ir a casa para dormir...

•••

-¿Mmm?

-Shh... Sigue durmiendo, Livvy. –Susurró Dylan y abrí uno de mis ojos para darme cuenta de que estaba en sus brazos.

Con dificultad, Dylan abrió una puerta y al entrar, me dejó sobre la cama. Lo ví caminar hacia la puerta para cerrarla y volver a mi lado. Por mi parte, cerré los ojos con la intención de seguir durmiendo.

Sentí como me quitaba los zapatos y luego se acostaba a mi lado. –¿Qué haces?

-Dormir como tú. –Dijo atrayendome hacia él para que apoyara la cabeza en su pecho.

-¿Cuando me quedé dormida?

-No sé. Cuando llegué, ya estabas durmiendo al lado de Ely. –Asentí aun con los ojos cerrados. De verdad que me pesaban tanto que apenas podía abrirlos.

Estuvimos un rato en silencio hasta que me acordé de algo.

-¿Dyl?

-¿Mmm?

-¿Para qué me dijiste que viniera?

-Mejor te lo digo después.Abrí los ojos para mirarlo. Ahora era él el que los tenia cerrados. –No me mires así...

-¿Cómo sabes que te estoy mirando?

-Lo intuí. –Se encogió de hombros abriendo los ojos y mirándome. –Eres preciosa.
-¿A qué viene eso? –Pregunté sentándome inmediatamente. ¿Por qué tenia que decir algo así?

-Solo digo lo que veo. –Sentí su voz cerca de mi nuca haciendome estremecer. –¿Por qué no admites que te gusto?

-¿Por qué tendría que hacerlo?

-Porque yo lo hago. –Su confesión me dejó sin habla. ¿Yo le gustaba? ¿Puedes al menos mirarme? –Me dí la vuelta encontrándomelo cara a cara. –¿Nunca te has dado cuenta?

-¿D-de qué?

-De esto, Olivia.Dijo señalandonos. –Desde que te conocí, sentí una sensación extraña a la que no le dí importancia.

-¿Eh?

-Luego comenzaste a salir con Christian... –Siguió ignorandome. –Y créeme cuando digo que me alegré cuando decidieron casarse, pero me alegré aun más cuando le diste plantón.

-No entiendo a que viene todo esto...

-Escúchame, Olivia. –Asentí para que siguiera. Sobra decir que estaba más que confundida. Luego conocí a Katherine y creo que me conformé con ella. Era atractiva, tenía buen cuerpo y siempre hacia lo que le pedía, pero...Apartó la mirada apenado. –Siempre me dijo que en sus planes no estaba casarce ni tener hijos. Eso es lo que más deseaba, lo que más deseo, y cuando encontré a Elyssa... Sonrió para volver a mirarme. –Fue, ¡boom! Al principio, no me gustó la idea, pero cuando dijiste que tú podías comprometerte a cuidarla y a ser su mamá, por mi cabeza pasó la idea de una familia. Y eso es lo que somos ahora.

-Dylan, nos estamos divorciando...

-Lo sé, pero eso no impide que sigamos siendo una familia.

-Si, si que lo hace, Dyl.

-Puedo llamar y decir que lo cancelen. –Dijo rápidamente. –Podrias venirte a vivir aquí y...

-No digas cosas que no haré... Yo... Te agradezco todo eso, pero verdaderamente, no sé que es lo que siento...

-Pero, Livvy. Te pones celosa cuando estoy cerca de Amelia. Cuando alguna chica guapa se me acerca...

-Lo sé, pero... Me interrumpió y lo que dijo a continuación hizo que abriera los ojos como platos.

-Dejé a Katherine por ti.

¿Me adoptas?¡Lee esta historia GRATIS!