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Luego de la "discusión" secreta que había tenido con Chloe, ella gruñó y salió de la casa, llevándose toda la tensión consigo.

Las horas de la tarde corrieron de prisa entre los preparativos de la fiesta y la noche se hizo presente dejándonos a todos muertos de cansancio. Y en cuanto se hicieron las doce de la noche, nos fuimos a dormir.

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El conjunto, si es que así podía llamarse a una camiseta y una falda extra ajustadas, aún no me convencía. Sabía que mis hermanas me las habían comprado con la intención de que me vea sexy y me sienta bien conmigo misma, pero eran tan... estrechas que me daba algo de miedo dejar de respirar o que simplemente salte algún botón y lastime a alguien. Los colores no estaban tan mal, pero no eran mis preferidos. Aún así, eran regalos y no quería herir los sentimientos de Danna y Kristen diciéndoles que su conjunto no me gustaba.

Me doy una última mirada al espejo y salgo de la habitación para bajar las escaleras y adentrarme a la cocina. Allí estaba mi tía Mery dándole el último toque a la lasaña que había preparado.
Cuando cierra la puerta del horno voltea y no evita sacar su cara de sorpresa al verme.

-Pero... Jess... q-que... -entrelazo mis dedos frente a mi estómago con algo de nerviosismo. -Cariño... estás hermosa. -susurra, y por su mirada sé que no miente. Ella se ve como una madre orgullosa, cosa que yo no tengo.

Limpia sus manos en el delantal atado en su cintura y se acerca a mí para abrazarme con fuerza.

-Te has convertido en una mujer tan hermosa... -me alejo un poco al notar su voz quebrada y la encuentro llorando. Sonrió con amor, ella era una gran mujer, tan sensible y llena de cariño. -Disculpa que llore como una tonta, es que... has cambiado tanto en este año. Te has hecho tan fuerte, mas hermosa y... te amo tanto, pequeña...

¿Que sería de mí sin ésta mujer?
Siempre fue mis alas, mis fuerzas, mis ganas por seguir. Una de las mujeres que más admiraba en el mundo. La mejor madre, la mejor compañera, la mejor mujer, la mejor persona.
La amaba como si fuese mi propia madre.

Miro sus ojos acuosos y la abrazo para besarla luego en la mejilla. No quería llorar, aunque ganas no me faltaban, ya que arruinaría el maquillaje que con tanto esfuerzo pude aplicarme.

-También te amo, tía.

Me sonrió de esa manera suya, tan maternal y llena de sinceridad, y se secó las lágrimas que machaban sus mejillas.

-Ve con tus padres, Elena acaba de llegar y de seguro se asombrará al verte.

Realmente lo dudaba, pero no quería preocuparla, asique solo sonreí y, después de volver a besar su mejilla, salgo para dirigirme a la sala.

Extra Skin [#1Temp.] *OTRA VEZ EN EDICION*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora