Epílogo.

6.9K 385 57

Soné mi cuello moviéndolo de un lado al otro. Siempre era extraño levantarme sola. Dejé mis ojos cerrados por algunos segundos. Mi menté sólo pensaba en un café y me propuse ponerme de pie para que él día no se echara a perder.

Justo cuándo iba a salir de entre las sábanas, lo vi entrar por la puerta de la habitación con dos cafés en la mano y una sonrisa gigante.

— ¿Qué haces acá tan temprano? —pregunté incapaz de esconder la sorpresa de mi rostro.

No tenía idea de que hora era pero sí de algo estaba segura es de que no estábamos ni cerca del medio día.

—Deje los ensayos sólo unos minutos para ir en busca de un café que pudiera despertarme —explicó—. Estaba pagándole a la mujer cuándo vi el revistero semanal. Había una mina impresionante en la tapa de una, enseguida pensé: esa tiene que ser mi chica.

Ladeé la cabeza para admirar su naturalidad. La celebridad sabía exactamente qué decir para hacerme estremecer.

—Efectivamente eras vos —largó divertido y levantó en brazos la revista—. Así que creo que te mereces un café por ser tan linda y sexy.

Sonreí al escucharlo tan entusiasmado a estas horas de la mañana. Me acurruqué en la cama abrazando aún más la almohada. Julián me miró enternecido mientras se quitaba las zapatillas. Me relajé cuando lo tuve a mi lado.
Todo era mejor así.

Estiró un café y lo tomé gustosa.

Me incorporé sólo un poco para observarlo abrir la revista justo dónde mi entrevista comenzaba. Él aclaró su garganta después de tomar un sorbo del suyo. Lo dejó en la mesa de luz para comenzar a leer:

—Todos aún recordamos su primera pisada en una pasarela local: El conjunto de encaje se ajustaba increíblemente a su figura torneada —finalizó la oración y levantó la mirada para observarme—. Yo lo recuerdo a la perfección.

—Y yo. Sobre todo el escándalo que me hiciste después de ese desfile —le recordé divertida.

— ¿Yo? —exclamó—. Me bloqueaste ese día. Estaba completamente sacado.

Revoleé los ojos porque jamás iba a dejar de comportarse cómo la súper estrella que era.

—Todos queremos saber sobre tu relación con el increíblemente bien dotado, hermoso y talentoso cantante...

—Julián —lo reté entre risas.

Aún estaba dormida y el hecho de que leyera mis palabras sobre él me ponía un poco nerviosa.

Me mordí el labio intentando no festejar sus chistes. Fallé en el intento. Igual que cada vez que lo intentaba, desde que lo había conocido.

—Estamos bien. Siempre estamos bien. Fue difícil sólo al comienzo: yo no tenía idea de lo que era este medio. Y tampoco lo que era su vida. Poco a poco me acoplé a él. El se encargó de hacer que los dos encajemos a la perfección. Julián hace que todo parezca fácil.

Confirmado.

¿Es así cómo se lo ve? —leyó con voz distinta, pretendiendo imitar a una entrevistadora a la cuál no conocía—. Es tan espontáneo y natural cómo la gente piensa. Aún no me acostumbro a sus chistes constantes.

«Eso dalo por hecho»

—Déjame decirte que tus ojos se iluminaron cuando hablaste de él —dijo y una sonrisa apareció en su rostro—. Él saca todo lo bueno de mí.  Es todo lo que necesito.

Suspiré, agradeciendo al cielo que la nota terminara. Había logrado ponerme incómoda tan sólo en unos segundos. Cerró la revista y la arrojó por los aires. Giró su cuerpo y se acomodó justo sobre mí. Escondió su rostro en mi cuello aún caliente de tanto dormir. Temblé cuándo dejó un beso ligero en él, nunca iba a acostumbrarme a su roce.

—Te amo tanto celebridad —largó en tono de burla.

Me había cansado de llamarlo así en mi cabeza y ahora él bromeaba a cada rato llamándome a mí de esa forma. Casi cómo si pudiese leerme el pensamiento.

Permanecimos acostados unos minutos. Julián había estado preparando cosas para su gira durante toda la semana. Los ensayos ocupaban casi todo su día.

Me incorporé sólo un poco sobre la cama para verlo. Estaba mirando el techo sin pestañear. Algo lo tenía incómodo.

— ¿Qué pasa? —pregunté.

—Nada —respondió rápidamente y me miró.

Me apretó entre sus brazos y suspiró. Tosí mientras abrazaba fuertemente su cuello y enredé mis dedos entre su cabello sabiendo lo mucho que eso lo relajaba.

—La gente puede ser muy cruel a veces —murmuró.

Y sonreí. Sólo porque sabía que algo le pasaba y me alegraba que no se guardara ese tipo de cosas.

— ¿Qué leíste? —curioseé.

Seguramente había leído algún comentario estúpido sobre él, o sobre mí. La gente por algún motivo se creía libre de insultar y juzgar cómo si en verdad te conocieran. Cómo si el sólo hecho de ser famoso te quitara todo tipo de sensibilidad. Cómo si ese tipo de cosas nunca podrían llegar a afectarte.

—Estupideces. Pero a veces es demasiado.

Y viajé en el tiempo. A cuándo la noticia de la finalización el contrato con Paul estaba en todos los portales. Volví al momento en el que lo tenía abrazado de esa misma forma, a cuándo él escondía su rostro en mi cuello pretendiendo esconder todos sus problemas. Volví a cuándo la gente lo juzgó por dejar al tipo "con el qué había empezado", volví a cuándo sus fanáticas se enfadaron por el nuevo contrato con David, "cambió todo por su novia". Volví a cuando la gente comenzó a especular qué cómo él había firmado un contrato con él y ahora David nos representaba a los dos, todo entre nosotros era una mentira. Sí solo supieran.

—No me interesa lo que la gente diga sobre mí, Julián. Creí que a vos tampoco.

—Me importa una mierda lo que digan sobre mí. Lo que digan sobre vos o nosotros no puede dejar de afectarme.

—Ignóralos. Todo es más sencillo de ese modo.

Acaricié su pelo y escondió aún más su rostro en mi cuello. Sonreí al sentir el roce de su nariz. Parecía un nene cansado y asustado. Y es que lo era. La vida de la súper estrella no era tan genial cómo la gente pensaba.

—No es tan fácil.

—No podes protegerme todo el tiempo —le dije divertida, intentando quitarle dramatismo a la situación.

–Pero puedo intentarlo.

Yo también podía.

Ya no estaba solo. Ya no era un adolescente perdido. Ya no peleaba cada día con su representante. Ya no vivía entre excesos y escándalos.

Habíamos atravesado muchos obstáculos juntos. Protegiéndonos el uno al otro.

Y su vida siempre sería de esa forma. Julian estaría en el ojo de todos de por vida. Siempre expuesto, siempre con todos opinando sobre él. Y el seguiría pretendiendo ser la celebridad a la que todo le importa una mierda, hasta que se escape de los ensayos de su gira mundial para acostarse unos segundos a mi lado y contarme sus inquietudes.

Siendo franca, viviría de esa manera de por vida, sin ningún tipo de problema. Conteniéndolo y escuchándolo, tal cómo el lo hacía conmigo.

Porque de eso se trataba. De estar juntos. De acompañarnos.

— ¿No te parece un poco loco todo esto aún? —pregunté nostálgica, aún admirándolo.

— ¿Qué cosa? —respondió levantando una ceja.

—Nosotros. Ni siquiera sos mi tipo —mentí, sabiendo lo mucho que le molestaba esa frase.

—Sabes que eso es mentira —dijo con una sonrisa en su rostro mientras levantaba la cabeza para mirarme—. Yo soy el tipo de todo el mundo.

Y, en ese momento, confirmé que nada podía salir mal con la celebridad a mi lado.

Fake¡Lee esta historia GRATIS!