Ella me miraba asustada.

Ella ahora si me odia...

— Solo necesito oírlo, dime que no sientes nada por mi y te dejare. Te amo. Lo siento me estoy rindiendo. Ya esto era mi último intento, tienes razón soy la peor persona.

—No puedo seguir en una relación tóxica, no somos iguales. Esta es la primera vez que me dañas y una vez que lo hiciste luego serán más y yo no pienso aceptarlo.— me sentí avergonzado.

—No quise hacerlo, No volveré a hacerlo. Ahora no me queda nada, te perdí y me lamentare eso por el resto de mi vida. — ella me regaló una sonrisa triste. Me acerque a ella y no perdería la oportunidad. Mis labios estaba a milímetros de los suyos.— no perderé la oportunidad,lo lamento.— dije contra sus labios.

—hazlo.— dijo en un susurro. Yo capture sus labios. Quería que este último beso sea especial. Sus labios seguían a los míos profundamente, no quería perder el detalle de lo último que me quedaba. Un beso.

—Nevae, no me olvides.— dije en un susurro contra su boca.

Ella lloro y negó. Estábamos rotos. Sinceramente más que eso. Yo había perdido todos los intentos que me quedaban y si este fue el último y no me resulto..tenía que resignarme.

—No soy nada tuya, no me puedes pedir que no te olvide.— dijo ella.

—Yo siempre fui tuyo.— ella me miro con tristeza. Camino hacia la puerta. Salió y cerro. Me dejo ahí, roto.

Llore, sentí las lágrimas que no paraban y por más que quisiera que paren no lo harían. Acababa de perder todo. Y no le interesó, pensé que ella me quería tanto como para perdonarme.

Pero no era así.

Al cabo de unos minutos Tocaron a la puerta pero no quise ir, los ruidos fueron más constantes. Limpie torpemente las lágrimas y fui hasta la puerta. Abrí y estaba ahí.

Me dio una bofetada.— No me vuelvas a dejar ir, imbécil.— y de un momento a otro, se encontraba enrollada a mi cintura. La bese y no quería dejarlo de hacer.

Fui hasta mi habitación, la tire en la cama pero me separe de ella. Estaba tomada y no quería ser muy oportuno.

— No te quiero para esto, estas tomada y no quieres esto.— ella me atrajo a ella y me beso. No quería parar. Nuestras ropas no eran participantes ya. No se en que momento dejaron de serlo.

Ella me siguió besando. Entonces fui muy estúpido en hacer esta pregunta.— ¿lo haz hecho con otro?.— ella me miro confundida.

—Eres un imbécil.— se salió de la cama.la volví a tomar a la fuerza

— Fue estúpido lo sé. ¿te acostaste con otro?.— ella negó. Yo la bese.— entonces no soy el único que no ha querido olvidar.— ella sonrio.

La lleve a la cama y la seguí besando. Bese su cuello recordando el aroma que me enloquece.— Te amo.— sé que ella no sentía lo

no había dicho nada, no decía que me quería. Eso me hacia pensar que lo hacía por compromiso. O por lástima.

— Di que eres mía, que no te irás.— ella negó. — di que me quieres y que eres mía, por favor.— me estaba desesperando .— por favor Dilo.— ella gimió.

—Te quiero y siempre he sido tuya. Soy tuya.— dijo mirándome a los ojos me sentí feliz. Ella tembló bajo mi cuerpo y me sentí genial.

—Nunca me haz dejado de querer y yo nunca he dejado de amarte.— dije
la bese y salí de ella.

—Nunca he dejado de quererte. Sólo estaba dañada. No te odio y siento muchas cosas por ti.— dijo débil.

La bese y ella sonrió contra mis labios. Quería esto más que nada, me sentí estúpido al sufrir tanto pero valió la pena.

—No te vayas nunca más.— dije.

—Nunca más.— y eso fue lo último que recuerdo antes de que me durmiera.


Al día siguiente No sentí el calor de ella, pase mis manos por la cama y ella no estaba. Me sentí preocupado. Tome mi bóxer y me los puse. Mire la ventana , vi el cálido sol.

Escuche la cadena del baño, ella salió y me sonrió débil. Se veía pálida y un poco demacrada.

—¿Haz vomitado?.— ella asintió.

—La resaca de la noche anterior. Recuérdame no beber tanto, amor.— yo sonreí como estúpido enamorado.

—¿Me haz llamado amor?.— pregunte feliz.

Sus mejillas se sonrojaron a lo que yo eche una carcajada.— No te creas tanto. ¿Acaso no lo eres?.— yo asentí.

—No sé, dimelo tu.— ella sonrió.


—¿Prefieres que te llame con esos nombres cursis?. Como osito, cosita, bebe, pachonsito, amorcito...— la interrumpí.

—¡Ya lo entendí!, son horrible.— ella se quedo callada. Me miro nerviosa y luego miro sus pies. —¿Sucede algo?.— ella negó.

—No, es que tengo mucha hambre.— ella se veía bastante nerviosa.

—¿Quieres ir a comer?.— ella asintió.

Estábamos en un Mc Donald's ya que a ella le dio por comer eso. Yo la complazco en todo. Llegamos y ella me tomo de la mano. Entramos y la deje sentada en una mesa mientras iba por la comida, ella se estaba extraña, veía a los niños como algo terrorífico.

Llegue a ella, le tome las manos y estaban heladas. No sé porque razón ella estaba desanimada, tenía la cabeza agachada y no hablo en todo el camino. Bese su hombro pero ella sé alejó.

—Esta bien,¿qué te ocurre?.

—Nada.

—No me creo eso, así que dime que tienes y lo solucionaremos.

—Esto se me hace raro. Hacer como si nada hubiera pasado es raro, quiero en verdad olvidar lo que me hiciste pero no puedo. — me sentí algo dolido pero ella estaba aquí conmigo.

—¿Es por lo del contrato?.— ella asintió.— cuando lleguemos al departamento hablaremos de eso. Te diré la verdad. Quiero que comprendas todo.— la bese.

Fui por nuestra comida y ella tomo la hamburguesa como si su vida dependiera de eso. Estábamos comiendo cuando ella tuvo un espasmo. Salió hacia los baños, segunda vez que vomitaba.

Querías amor pues el amor que doy no es el más perfecto...

Hola chicos del coro De verdad me gustaría que comentaran para saber opiniones. Yo los contesto, de verdad que me gustaría que lo hagan. Si no les apetece pueden leer y esperar otro capítulo.

PD: Este capítulo me encanto.

Maravilloso Engaño ¡Lee esta historia GRATIS!