"¡Mami, no quiero dormir!" refunfuño Oscar un pequeño de cinco años a su madre.
"Más te vale hacerlo o Blue vendrá por ti" amenazó su madre arropándolo.
"¿Quien es Blue, mami?" preguntó interesado.
"La chica que espía por la ventana a los niños malos que no quieren dormir" le sonrió para después retirarse, era claro que su madre no sabía lo que pasaría esa noche, al haber ofrecido su hijo a Blue, por que esa era la forma de hacerlo contándoles a los niños sobre su existencia así ella podría ir y hacer lo que quisiera con ellos.
A Oscar no le importaron las palabras de su madre y se dirigió a su armario para sacar sus juguetes favoritos y jugar con ellos.
Él niño había estado quince minutos jugando y no le había pasado nada, sabía que su madre sólo mentía, o eso pensó hasta que sintió una corriente de aire entrar, cuando se levantó para cerrar la ventana que misteriosamente se abrió por si sola, vio a alguien sentado en ella, tenía el cabello por los hombros y este era color azul, Oscar sintió mucho miedo en ese momento.
"Vaya, parece que no obedeciste a tu madre" habló divertida "ahora yo podré divertirme contigo".
Veinte minutos después un estruendoso grito provino de la habitación del niño haciendo que sus padres salieran disparados, pero al abrir la puerta no vieron nada, sólo a su pequeño recostado en su cama cubierto hasta la cabeza con las mantas. Su madre suspiro de alivio tocándose el pecho, lentamente se acerco a el y frotó su cabeza para sentir algo manchar su mano.
"Bryan, enciende la luz" pidió a su esposo, lo siguiente que paso fue digno de una película de terror, sangre e intestinos por todos lados, la cabeza, bueno estaba aún en la cama, pero sólo la cabeza con un falso cuerpo de almohadas y en la pared se podía leer "Niño malo".
No pasaron cinco minutos cuando la policía ya estaba en la puerta de la casa.
Blue, ella sólo estaba en el tejado de la casa riendo a carcajadas. Ahora sabes que no debes contarle de Blue a nadie.
