Capitulo 1

185K 2K 38


Mis maletas estaban listas para irme a casa de mi primo Liam. Ya que después de discutir el tema por meses con mi madre, al parecer mi primo la había convencido de algo. No es que tuviera muchas ganas de irme a vivir a casa de Liam. Pero no podía volver a un internado, no quería volver a un internado. Lo único que recuerdo es que desde que era pequeña mis padres me metían en internados, siempre en distintos países. Cada año cambiaba. Ninguno llegaba a complacer las expectativas de mis padres para ser sincera.

Y ahora estaba inscrita en una escuela de paga en Silicon Valley, California. Cercana a donde vivía Liam.

Me despedí de mis padres y subí a la camioneta negra en la cual conducía el chofer de mis padres. Era tiempo de volver a empezar por millonésima vez.

****

El chofer se detuvo en la dirección señalada, me ayudo a bajar mis maletas y las llevó hasta la puerta principal. La casa era enorme, pero claro la familia Payne era conocida como familia de dinero. Al tocar el timbre, la puerta se abrió casi instantáneamente, y apareció Liam con una gran sonrisa en su rostro.

-Bienvenida.- me dijo sin quitar la sonrisa de su cara, me dió un beso en la mejilla y un abrazo.

Empezó a meter mis maletas y yo me adentré más a la casa. Era enorme, y espaciosa. El piso estaba cubierto de mármol y las paredes tenían un tono cremoso, pero lo que le hacía relucir era el gran traga luz que se encontraba en el centro de la casa, y dejaba entrar luz por todo el lugar.

Escuché algunas voces desconocidas. Mientras que Liam se iba acercando a mí.

- No te preocupes, son los chicos.

-Los chicos?.-le pregunté confundida.

-Recuerdas cuando mencione una banda en la cena familiar?

-Si

- Bueno se mudaron aquí.- me dijo como si fuera de lo más normal.

- Así que vas muy seriamente con la música?.- le pregunté. Mi tío fue muy específico en que Liam heredaría la empresa y su obligación sería mantenerla a flote. Sin embargo mi primo tenía en mente dedicarse a la música.

-Si es algo serio.- me contestó.

-Vamos, te presentaré a los chicos.- me dijo y empezó a guiarme por la casa hasta llegar a la cocina. La cual estaba hecha un desastre.

- El es Louis.- señaló al castaño.

-Harry.- se dirigió al rizado.

-Zayn.- el chico con rasgos árabes me dió una sonrisa cerrada.

-Y Niall.- señaló por último.

Sus ojos se encontraron con los míos y pude distinguir fácilmente ese tono azulado que tenían, las miradas entre ambos duraron más segundos de lo que deberían. Opte por retirar mi mirada, sin embargo podía sentir la de él en mí.

- Es tu prima? La que va a venir a vivir con nosotros?.- le preguntó el rizado con entusiasmo, mientras que Liam asentía con la cabeza.

- Entonces somos como familia? Porque ya sabes ahora vives aquí, y nosotros vivimos con Liam y...

- Cállate ya Harry.- le dijo el castaño, simplemente reí ligeramente ante la situación. Al parecer esto no iba a ser tan incómodo como pensaba.

Depués de recibir 2 abrazos del rizado y algunas sonrisas de los chicos a excepción del ojiazul, Liam me guió a lo que sería mi habitación. Era del mismo tamaño que el cuarto que tenía en mi casa. Pero a decir verdad pasaba más tiempo en los dormitorios de los internados, así que aún así se sentía enorme.

- Espero que te guste.- me dijo Liam, mientras que exploraba la habitación con la mirada.

-Es perfecta.- le respondí, recibiendo a cambio una sonrisa de Liam. Quién se retiró de la habitación después de unos minutos. Aún tenía que desempacar y preparar los materiales que usaría en la escuela, ya que mañana era el primer día del colegio.

****

Liam me dejó en la puerta de la escuela a las 7:30 am. El uniforme de la escuela era demasiado formal para mi gusto. Consitía en una camisa blanca fajada por una falda, la camisa era cubierta por un saco y rodeada por una corbata azul prusia, que combinaba con la falda y el saco. Por supuesto calcetas blancas largas y zapatos negros.

Llegué a mi primera clase y me senté en uno de los bancos, al ser biología tenías que compartir la mesa con un compañero. Sin esperar una muchacha de pelo chino se sentó a mi lado y me dió una cálida sonrisa.

- Eres nueva cierto?.- son las palabras que he escuchado más durante la vida.

-Si, lo soy.- le contesté con la misma sonrisa.

-Soy Majo, te va a encantar la escuela.- me dijo mientras sacaba los libros de su mochila, y además del libro de biología me dió un pequeño sobre azul.

-Para qué es esto?.- le pregunté tomando el sobre entre mis manos.

- Mi fiesta esta noche.- me contestó.

-Tienes que ir, todo el mundo quiere conocer a la nueva.- me dijo y me guiñó el ojo y el profesor empezó su clase.

El resto del día lo pase con la amistosa chica, la cual no paraba de hablar. Pero era algo bueno ya que así no teníamos que pasar por ningún momento incómodo de silencio.

- Enserio, tienes que ir a mi fiesta, te amarán lo aseguro.- me dijo Majo por quinta vez. Recorríamos los pasillos de la escuela, parecían infinitos. Eran preciosos, cubiertos de azulejos color hueso brillantes y había columnas de gran altura del mismo tono que sostenían el techo de los pasillos. En centro había un gran jardín en dónde veías a los estudiantes recostados en el pasto, alardeando acerca de fiestas, maestros y clases. Como cualquier persona de 16 años. Trancurrió el día como lo imaginaba, recibiendo sonrisas cálidas de algunas personas, miradas asesinas de otras y gente a la que le daba muy por igual. Al final del día accedí ir a la fiesta de la chica, ya que era una de las personas más persistentes que había conocido.

"Ya estoy en la entrada principal" -Desconocido.

Me despedí nuevamente de la chica y me dirigí hacia la entrada por la que me habían dejado hoy por la mañana. Pude ver la camioneta en la que me había subido ésta mañana y abrí la puerta sin pensarlo 2 veces.

El ver al rubio ojiazul me sorprendió, pero éste no posó sus ojos ni por un segundo en mí. El camino fue silencioso hasta llegar a la casa. Bajé de la camioneta y al momento de bajar mi mochila, ésta fue tomada por el chico rubio y colocada en sus espalda. Él ignoró mi confusión ante la situación y ambos caminamos hasta la puerta principal.

Subimos al segundo piso en el cual se encontraban todas las habitaciones. Y sin necesidad de guiarle, el rubio se paro en la puerta de mi habitación.

- Éste es tu cuarto verdad?.- me preguntó antes de abrir la puerta que pertenecía a la habitación.

- Sí.- fue lo único que contesté. Esto era de lo más extraño. El rubio sin pensarlo dos veces abrió la puerta y se adentró en la habitación, dejó la mochila delicadamente a lado de la cama y empezó a explorar la habitación caminando através de ella y mirando cada detalle que ésta contenía.

Cuando acabó salió sin decir ni una palabra más, dejándome en más confusión y preguntas sin responder.

Aquel chico es el más extraño que haya conocido.