quince

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Al salir del hotel, lo vi. Había sangre en su rostro y cojeaba. Me aproximé con rapidez, evitando los tres pares de manos que intentaban detenerme. Tenía que terminar con esto, cuidar de Liam y de todos.
-Uma.-susurró, abrazándome con fuerza.
-Liam, ¿qué te pasó?
-El auto... No lo vi.
-Tenemos que ir a un hospital. -le dije sin dar más rodeos.
-No. Queres meterme en el mismo lugar que ellos. No estoy loco.-gritó.
-No digo que estás loco. Solo estás muy estresado y necesitas ayuda. Estás lastimandote.
Vi como todos se aproximaban y Liam ajustó sus brazos a mi alrededor.
-No quiero ir ahí. Quiero estar con vos.
-Estás asustándome, Liam.-murmuré sinceramente.- De verdad lo estás haciendo. Me da miedo estar acá en este mismo momento. -mis ojos se llenaron de lágrimas.-Por favor, necesitas ir ahí.
-Te acostaste con Harry.-dijo y me encogí, nos había visto todas esas veces.
-Hice el amor con Harry porque lo amo.-dije.
-Él te daba miedo.-dijo confundido.
-Ya no lo hace. No me asusta. Lo amo. Me cuida como vos lo hacías, es muy dulce. Parece que ustedes hubieran cambiado de roles.-susurré y sus brazos me soltaron.-Prometeme que vas a ir ahí. -pedí.
-Voy a hacerlo.-susurró y Zayn me tomó.-Voy a demostrarte que sigo acá. Voy a dejar de darte miedo.
Se alejó suavemente y volteé en brazos de mi hermano. Él me presionó contra su pecho y besó mi frente. Miré a mi lado y tomé la mano de Harry. Él la rechazó con suavidad y no pude contener más las lágrimas. Simón subió al auto y lo condujo hacia nosotros. Zayn subió a su lado y yo atrás, alejada de Harry por decisión de él.
Durante todo el viaje, no pude hacer más que mirar a través de la ventanilla mientras las lágrimas seguían cayendo. Mordisqueaba mis uñas nerviosamente hasta que sangraban y permanecía en silencio.
-Ya.-sentenció Harry cuando nos detuvimos. Bajó del auto y cerró de un portazo.
Lo seguí hasta la casa en silencio, caminado cabizbaja. Cerró la puerta detrás de mi y me miró.
-Estoy cansado de que llores por él. -me espetó.
-No lloro por él. -susurré y me llevé las manos al rostro, dejando salir los sollozos.- Ya no podía con eso, Harry. Él estaba lastimandose y te lastimó a vos. Necesitaba que parara, solo necesitaba un respiro, él tenía que entenderlo. -mi voz era entrecortada y se volvió casi inaudible.- Y me rechazaste justo cuando creí que iba a estar bien. ¿Es porque te comparé con él? Era el único modo de que me entendiera. Tenía miedo, Harry, pero tenía que terminar con esta locura. ¿Y si aparecía y volvía a lastimarte? Por Dios, no soportaría que te hiciera algo.
Él se aproximó a mi y me rodeó con sus brazos,  haciendo que descanse mi cabeza en su pecho.
Todo me daba vueltas y no podía detener mi llanto mientras él subía y bajaba la mano por mi espalda.
-Perdón. Pensé que... Dios, Uma. No llores así. No llores, mi amor. Solo fue un error por mi parte. No quería lastimarte. No llores. Te amo. No llores así.
-Te amo.-dije con la voz entrecortada y me hundí en su pecho, rodeándolo con mis brazos.
Harry levantó mis pies del piso y caminó hasta el sofá, donde tomó lugar para luego acomodarme en sus piernas y besarme con suavidad.
-No quería que nadie saliera herido.-murmuré una y otra vez.-Solo quería aclarar las cosas. Solo eso.
-Tranquila, Uma. Hey, mi amor, te va a hacer mal.-me llevé la mano al pecho, dolía. El llanto me atoraba la respiración y me impedía hablar.-Uma, de verdad necesito que te calmes. Te lo estoy diciendo porque vas a hacerte mal.
Mordí mi labio, intentando calmarme y solo logré que brotara la sangre. Harry me tomó por los hombros y llevó sus dedos a mis labios para luego sacar un pañuelo y limpiar la sangre con suavidad. Cerré los ojos con fuerza y fui calmándome lentamente hasta que ya pude respirar normalmente, aunque mi pecho y cabeza dolían mucho. Harry aún acariciaba mis brazos, espalda y rostro con suavidad.
Abrí los ojos y lo miré, agotada. Lucía asustado, preocupado, arrepentido.
-¿Estás bien?-preguntó y asentí torpemente. Me llevé la mano a la frente y él suspiró.-¿Te duele?-asentí y me llevé la mano al pecho.-¿Te duele también? -volví a asentir y él cerró sus brazos en torno a mi.-Perdón por provocar todo esto. Perdón por rechazar tu mano y no abrazarte. Perdón por creer que llorabas por él.
Sentía los latidos en mi cabeza y las fuerzas parecían fallarme. Mi cabeza cayó contra su pecho y él me miró para luego acunar mi rostro con una de sus manos y secar las lágrimas que residían en mi rostro.
-Creo que es mejor llevarte arriba.-susurró.-Lucís agotada. Así se te va a pasar el dolor y vas a estar bien. Todo va a estar bien, mi amor.
Si no hubiera estado tan abrumada en ese momento le hubiera preguntado por qué repetía las cosas dos veces, como para convencerse a él también.

Una historia diferente.Read this story for FREE!