Capítulo 72.

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—Entonces, ¿qué? ¿Puede terminar un contrato así cómo si nada? —preguntó mi amiga desde el sillón.

Alcé la mirada para mirarla. Estaba concentrada en sus uñas mientras movía la lima de un lado a otro.

—No lo sé, no creo.

Me tomé un segundo para respirar y continué metiendo las mil cosas que quería llevar para prepararme para la gala. David se iba a encargar de buscarme y presentarme a los encargados de arreglarme. Por supuesto, no iba a luchar sola con el vestido.

—Leí que Zayn tuvo que pagar diez millones de dólares para poder romper su contrato con One Direction, ¿Julián gastaría una fortuna para despegarse de Paul?

Créeme, lo haría.

Aunque era una locura. Gastar un montón de dinero para desvincularse de él. Me había puesto incómoda, solamente porque tenía en claro que él era muy capaz de pagarle a quién sea una fortuna para romper su contrato. Otra vez: problemas. Ya no vinculares. Sino económicos. Y por mi culpa.

—Ya está, no pienses en eso ahora —me obligó poniéndose de pie. Me llevé ambas manos a mi rostro para refregarlo nerviosa. Jenny me agarró de los hombros para sacudirme levemente— ¡Tu primera entrega de premios, amiga! No quiero que otra cosa pase por tu cabeza en las próximas horas —advirtió con un dedo levantado y asentí sonriente.

Mi celular empezó a vibrar sobre la mesa y las dos nos miramos expectantes. Le di un interminable abrazo y, luego de prometerle que iba a enviarle fotos de cada cosa que me llamara la atención, partí hacia la planta baja para encontrarme con David.

El viaje fue divertido y nostálgico. Pasar tiempo a solas con él me recordaba a los viejos tiempos. Siempre era bueno tenerlo cerca. Desde que se había mudado a Los Ángeles me sentía un poco más resguardada. Al menos tenía hacía quién correr ante cualquier circunstancia.

Observé el GPS del auto y supe que estábamos próximos a llegar. La tensión me invadió enseguida. Tomé mi celular para teclear lo más rápido que pude.

Estoy llegando, ¿necesitas algo?

Reí en voz baja. ¿Qué iba a decirme? "Sí, estoy cómo loco porque olvidé mi labial preferido".

Nada, sólo a vos.

Sonreí. Lo bloqueé y, justo cuándo iba a guardarlo, volvió a vibrar.

Bueno, quizás unas Pringles y una cerveza. El servicio a la habitación apesta.

Me mordí el labio divertida mientras le pedía a David que, por favor, paráramos en algún lugar para consentir los deseos de la celebridad. No hizo más que sonreír al escucharme y se lo agradecí. Paul seguramente me regañaría por estar hablando tan confianzudamente con él fuera de las cámaras.

Pocos minutos después estaba entrando al hotel más lujoso que había visto en mi vida. Observé a lo lejos cómo los fotógrafos descansaban en la puerta: todas las celebridades iban a salir o entrar por ahí tarde o temprano.

Julián tenía razón: El anfiteatro sólo estaba a pocos metros y casi que se podía ver la alfombra roja desde allí.

Tragué saliva mientras observaba a David hablar con el tipo de la recepción. Se acercó a mí con una sonrisa y me guió hacia el ascensor. Sí: la habitación del hotel también era más grande que mi departamento en Miami. No: Julián no estaba ahí, aunque sí sus cosas.

Largué un suspiro. No hacía mucho que nos habíamos visto pero realmente esperaba verlo cuando llegara. Su agenda estaba llena de entrevistas y eso apestaba.

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