doce

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Al terminar de cenar esa noche, salimos a dar una vuelta por el lugar, a conocer. Harry me tomaba la mano mientras yo intentaba seguirle el paso. Di largos pasos y él rió. Se paró frente a mi y me besó.
-Uma,-dijo.- sos completamente adorable.
-Adorable. -dije e hice una mueca al recordarlo.-Me olvidé de llamar a Louis. Va a matarme. Haceme acordar, lo llamamos juntos.
-Ya le marco.-dijo él y sacó su teléfono. Uno, dos tonos.
-¿Hola?
-Hola, hermoso.-canturreé y Harry alzó una ceja.
-Hola, hermoso.-me imitó.
-Los que me tienen olvidado.-exclamó.-Vení, Niall. Pedí un deseo.
-Ya.-reí.-Los extraño.
-Nos abandonaste por ellos.-dijo Niall, fingiendo llorar. Fruncí el ceño.
-¿Ellos?-preguntó Harry.
-Liam dijo que está con ustedes, que lo perdonaste y que están viendo como sacarse de encima a Harry pero que él está al tanto.-dijo Louis y me pegué más a Harry, mirándolo.
-Él no está con nosotros. Apareció antes pero...
-Es imposible. -dijo Niall.- Él nos mandó una foto de ustedes tres durmiendo en una cama.
-Harry. -susurré asustada.
-Vamos a volver a casa.-dijo y me rodeó con su brazo, mirando alrededor.- Creo que Liam no está bien de salud mental.
-Tengo miedo, Harry. -susurré.
-Vuelvan.-dijo Louis.- Tenemos que solucionar todo esto. Uma, voy a hablar con tu hermano ahora. Vuelvan a casa.
Cortó la llamada y me abracé a Harry con fuerza. Sentí una mirada puesta en nosotros. Miré y lo vi. Mi marido también lo hizo y me tomó con más firmeza.
-Quiero que vayas a la casa y guardes todas las cosas.-me dijo.-Te amo. Quiero que subas todo al auto y te quedes adentro con los seguros cerrados hasta que me veas venir.
-Apurate.-pedí y me marché corriendo.
Entré en la casa y comencé a guardar todas las cosas en las valijas y busqué las llaves. No podía encontrarlas. Fui al auto. Estaban puestas. Abrí el baúl y metí todo para luego subirme, cerrar los seguros y mirar en todas direcciones por si él venía. Pasaban los minutos y nada. Vi una figura, al final de la calle e iba abrir pero entonces reparé en que no era Harry. Me oculté bajo el asiento y lo vi entrar en la casa mientras contenía la respiración para que no me viera. Me moví al asiento del conductor e intenté recordar las cosas que hacía Harry. Arranqué y lo vi salir de la casa a la vez que yo salía disparada a toda velocidad. Solté los pedales, asustada, y doblé antes de estrellarme. Así, logré dar con la calle correcta y lo vi caminando con dificultad. Clavé el freno, logrando golpearme contra el vidrio y bajé, corriendo hacia él.
-Uma.-dijo. Había sangre en su rostro y se sostenía el estómago.-¿Estás bien?
-Te golpeó. -dije y barrí la sangre de su nariz.-Tenemos que irnos.
Él apuró el paso hacia el auto al ver a Liam y ambos subimos. Miró el vidrio roto y presionó un pañuelo contra mi frente. Ahí fui consciente de que sangraba. Arrancó antes de que Liam nos alcanzara y me hice pequeña en el asiento. Mi teléfono sonó y atendí.
-¿Daddy?-pregunté con la respiración agitada.
-Uma, ¿dónde están?
-En la ruta.-dijo Harry.-Estamos volviendo a casa.
-Voy a mandar a alguien a buscarlos.-dijo.
-No. Está bien.
-Estás lastimado.-le interrumpí.
-Voy a llevarla al hospital.-dijo entonces.- Ya sabes dónde estamos. Los esperamos en el hospital.
-¿Están bien?-preguntó alarmado.
-Liam golpeó a Harry. -susurré con la voz rota.
-Son solo golpes, Uma. Tengo que llevarte a vos al hospital. El pañuelo ya está rojo.
-¿Qué le hizo a mi hija?-casi gritó Simón.
-Ella se asustó y vino a buscarme. No sabe manejar y clavó los frenos. Yo no sé cómo sigue consciente.
-Vamos a ir al hospital. -resolvió Simón.- Esperame ahí, bonita. Vamos a solucionar todo esto.
-Te quiero, daddy.
-Yo te quiero todavía más, bonita. -dijo él.-Dejá que Harry te lleve al hospital.
Mi teléfono se apagó y Harry buscó en la guantera durante unos segundos para luego sacar el botiquín.
-Presioná con esto.-pidió. Obedecí.-No puedo parar, perdón. Necesito llevarte al hospital.
-Está loco.-susurré.-Se volvió loco.
-Hace mucho tiempo pasó esto, Uma. Pero no va a lastimarte. Te lo prometo.
-Creí que eras vos. Cuando se acercaba, pensé que eras vos y casi abro los seguros. No sabía dónde estabas.-lloré.
-Estoy acá. -dijo.- Yo estoy acá. Uma, no llores. Todo va a estar bien, te lo prometo.
-Quiero que volvamos a casa.-dije subiendo los pies al asiento y rodeándolos con mis brazos.-Me siento mal.
-Ya estamos cerca, Uma. -dijo y me miró cin rapidez. Se sacó la remera y limpió mi frente para luego presionar la herida.-No cierres tus ojitos, ¿si? Tengo que parar el sangrado.
-Me gustan tus tatuajes. -susurré sintiendo mis ojos pesados.-Sos muy lindo. Siempre me gustaron tus tatuajes.
Me miró y sonrió suavemente aunque la felicidad no logró quitar la preocupación y el miedo de sus ojos. Entonces, sin poder evitarlo, cerré mis ojos y ya no los abrí.

Una historia diferente.Where stories live. Discover now