Volvió de la tumba.

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Recordar mi dorada infancia, no era lindo, porque ciertamente mi infancia nunca fue linda ni dorada. Lo único bueno de ese tiempo, era imaginar que tenía una familia completa. Fuera de mi madre biológica, antes de saber la verdad, antes de que Helene se volviera loca.

Mire una vez más a mi padre. Cómo dolía verlo. Él estaba igual que siempre. No había cambiado, a excepción de unas cuantas arrugas y canas en el cabello.

¿Qué podía decir? ¿Qué debería decir?

Todos estaban en un silencio sepulcral, el escándalo de hace rato se detuvo. Claro que luego de segundos empezaron a murmurar entre ellos. Había algo diferente en mi padre.

Algo que me hacía pensar que él no sufrió nada en estos años que hemos estado separados. Por supuesto, ¿Cómo iba a sufrir un hombre como él?

-Hija mía -dijo pero su brillo, el brillo en su rostro no era por mí. Era por algo más, lo conocía, no había cambiado nada en ese aspecto.

Las canas en su cabello eran muy notadas pero no lo hacían ver mal. Sus arrugas solo era cerca de los ojos y unas pocas en la frente.

-Papá -murmuré, que ingenua era si volvía a sus brazos como si nada. Pero él no me dejó, yo lo dejé. Yo le di la espalda por Steve. Me aleje de todos para poder estar más cercas de mi padre.

Él extendió sus brazos esperando que lo abrazara, pero ese no era mi plan, primero quería comprobar si era real. Tal vez mi cabeza me estaba jugando algo chueco, he estado alucinando tantas cosas últimamente debido a la paranoia.

Toque su mejilla, estaba caliente, tome un poco de su cabello entre mis dedos. Estaba sedoso. Su olor era el mismo de siempre: madera, lavanda y jabón. El olor de mi hogar.

Lo abrace, ahora que había comprobado que era un sueño y que no estaba del todo loca, había extrañado tanto a mi padre. Me aferré a él y tuve muchas ganas de llorar, de volver a ser una niña desamparada, de al fin tener a alguien que me cuide y me proteja.

-Oh, cariño mío. Te extrañe tanto -sus lágrimas humedecieron mi camisa, pero no me moleste solo me aferré más a él.

-Eres una tonta, Alisson -me aleje de mi padre al escuchar el reproche de Steve. Lo mire un poco asustada.

-¿De qué hablas? Steve, volvió. Papá volvió -dije más feliz que nunca. Connor miró a Steve preocupado. Mi hermano que hace unos momentos estaba pálido, ahora toda la sangre se acumulaba en su cabeza.

-¡Él mató a nuestra madre! -gritó y todos se quedaron callados, hasta los murmuros. Mire a mi padre y luego a Steve. Aunque Steve estaba hecho una furia, mi padre parecía muy tranquilo. Como si no le afectará lo que Steve decía o pensará. Por supuesto, él no la mató. Fui yo.

-Steve...

-Será mejor que hablemos los tres, como familia -dijo mi padre observando fijamente a Steve. La mandíbula de mi hermano estaba fuertemente apretada.

-Utilicen la sala que se encuentra por ese pasillo -Connor señaló uno de los tantos pasillos, lo mire confundida-. Ustedes deben de hablar. Creo que hay cosas que se deben resolver -mi padre asintió satisfecho, aunque para ser sincera. En cuanto mi padre vio a Connor, su rostro se iluminó. Y ahora lo miraba como un depredador ve a su presa.

Esa mirada no me gustaba.

-Solo quiero que admitas que has asesinado a nuestra madre enfrente de Alisson. Porque no estoy loco. Llevo años esperando este momento -gruño Steve y se fue por el pasillo antes mencionado.

-¡Todos a sus clases! -gritaron Ethan y Derek. Mi padre siguió a Steve, me gire a los chicos y les hice una señal para que me siguieran.

-Vamos -estire mi mano en dirección a Connor, él solo se rió entre dientes.

Una Chica Más. #1 Trilogía TheUselessDonde viven las historias. Descúbrelo ahora