nueve

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Cuando salimos del hospital, Niall me abrazó con fuerza, despidiéndose. Quise decirle algo pero él me indicó que guardara silencio. Ambos se habían hecho muchas películas en la cabeza, ninguno pensó que la sangre era de mi lengua y que yo no tenía nada grave. Subí al auto y Harry tomó mi mano, entrelazando nuestros dedos. Se puso sus lentes oscuros y se puso en marcha al instante.

Lucía muy decidido pero asustado y eso no me dejaba tranquila. El sol comenzaba a salir y él no apartaba los ojos del frente, no separaba su mano de la mía. Yo, por mi parte, lo observaba en silencio, sin saber si decir algo, qué decir, cómo decirlo. Repasé sus nudillos con mi dedo y él bajó de la autopista al ver un hotel. Tras estacionar, se quitó los anteojos y soltó mi mano, bajando del auto. Abrió la puerta para que yo hiciera lo mismo y quiso caminar pero lo detuve, parándome delante de él. Me paré de puntitas, aprovechando que se había inclinado hacia mi, confundido, y lo besé suavemente. Él me rodeó con sus brazos y me besó con más intensidad.

-Podes irte.-dijo con voz rasposa y cargada de nostalgia.-Podes ir con él, va a cancelar el contrato. Son libres. Podes elegir.

Busqué su mano y entrelacé nuestros dedos. Le sonreí con suavidad y volví a besarlo.

-Te elijo.-susurré y él presionó mi mano.

-Te amo.-dijo y se le saltaron unas pequeñas lágrimas que me apresuré a secar.-Te amo demasiado. Te prometo que vas a estar muy feliz eligiéndome. -volvió a besarme.-Pensé que te había perdido para siempre. No quería detenerme para que no me dejaras. Pero mis ojos se cerraban y no quería ponerte en peligro. Bajé acá y pensé que te ibas a ir y no ibas a volver nunca.

Lo rodeé con mis brazos, intentando calmarlo, y él levantó mis pies del suelo y subió hasta la recepción. Pidió un cuarto y, una vez en este, me bajó, dejándome caer en la cama a su lado. Se sacó la remera y llevó mi mano a su pecho desnudo, para dejarme extenderla sobre su piel. Sonreí y dejé un beso en su hombro, acurrucándome más junto a él.

-Nunca entendí por qué lo hacías.-dijo, señalando mi mano.-Pero ahora no puedo siquiera dormir si tu mano no está ahí.

-Me gusta sentir tu corazón.-admití.-Me tranquiliza. Me dice que todo está bien.

Harry besó mi frente y se acomodó mejor, sin permitir que retirara mi mano. Entonces nos dormimos, uno en brazos del otro, tan unidos como jamás creí que lo estaríamos. Entonces comprendía lo que decían cuando me advertían que Liam no podía estar en una relación. Liam había enloquecido por completo, me asustaba su comportamiento, su actitud. Supongo que hace tiempo que era así pero yo no había querido verlo.

...

-Amor.-murmuró Harry con voz ronca y profunda, poniéndose sobre mi. Desperté y lo miré, aún dormía.- Te amo, Uma. No vayas con él.

Su ceño se frunció. Acaricié su rostro con suavidad y él abrió sus ojos de golpe y hundió el rostro en mi cuello. Quiso apartarse pero se lo impedí y lo tomé del trasero. Besó mi cuello tras un quejido adormilado y volví a presionarlo, divertida.

-Hay dos opciones.-dijo con voz ronca, esa que tanto me gustaba.- O queres provocarme porque te estoy aplastando.-reí y él mordió mi oreja.- O queres que te ame acá mismo. Me gusta la segunda opción.-dijo volviendo a besar mi cuello.

-Digamos que era la primera pero, la segunda suena muy tentadora.-dije y volví a apretarle el trasero, haciendo que él presionara su cuerpo contra el mío y metiera su mano bajo mi remera.

-No.-suspiró, dejándose caer a mi lado.-No voy a hacerlo con vos en un lugar en el que lo deben haber hecho cientos de personas. No. Creeme, quiero hacerlo ahora mismo pero no voy a rebajar el amor que siento por vos a una habitación de hotel a la bajada de la autopista, ni lo sueñes.

Lo miré enternecida y me aproximé a besarlo. Nunca creí que fuera a decir algo así. A decir verdad, no me lo esperaba ni de cerca, pero me sentí inmensa al oírlo pronunciar esas palabras. Lo besé una, dos, tres, quince, treinta, cien veces. Él gruñó y se apartó, acariciando mi rostro.

-Lo digo en serio, Uma.-dijo.

-Lo sé.-dije con una pequeña sonrisita.- Es que sonó tan perfecto. ¿No puedo besarte?

-No.-dijo serio y se levantó de la cama. Lo miré, revolviendo mi pelo y estirándome y se volvió de golpe, quedando sobre mi.-Bueno, un poco.- reí y él me besó.- Vamos. ¿No queres volver a nuestra luna de miel?

-Prometo no intentar escapar esta vez.-reí.- ¿Y si anulamos la primera?

-¿Y olvidarme de tus quejas, berrinches y de las horas enteras ignorándome hasta que te agarraba hambre? Perdón pero no, no voy a olvidarlo.

-Fue un desastre.-reí, ocultando el rostro entre mis manos.

-No. Fue hermoso, sos hermosa y amé sacarte de quicio. Tomemos esto como la segunda parte. El nuevo libro, en este hasta vamos a hablar.

-Tonto.-reí y volvió a besarme.

-Tu tonto.-dijo él, sonriendo coquetamente, y rozó con sus labios mi cuello.

-Es la venganza por haberte provocado antes, ¿cierto?-pregunté, rodeándolo con mis extremidades.

-Creo que mejor nos vamos.-dijo.-Dije algo lindo, sería una lástima haberlo dicho en vano.






Una historia diferente.Read this story for FREE!