Pero me sorprende más que ella lo diga, por la edad que tiene.

—Si, ya escuche a Matias decir eso —Trato de sonar lo más tranquilo posible—. Ahora cuéntame. ¿Por qué lo dice? Y ¿Por qué piensas eso? 

Ella agacha la cabeza.
Después niega con esta.
¿Que era lo que realmente ocurría?

—No quiero hablar Eliot —Después levanta su cabeza con el sueño fruncido.

Se escuchaba muy seria, como si ya no fuera una niña.

Ahora yo suspiro.

—Esta bien Alison —Le digo mientras me levanto y regresó con Leire.

Matias regresó a jugar con otros niños.

—¿Qué es lo que tiene? —Pregunta ella entre risas.

—No lo sé, me dijo lo mismo que a Matias. No quiere hablar conmigo sobre lo que tiene.

—Déjame platicar con ella. Tal vez a mí me lo quiera contar —Pueda que si.

—Tal vez. Ella te adora —Y es cierto eso.

Leire va a platicar con Alison, a ver si consigue algo. Porque conmigo no quiso decir nada, y eso es extraño porque Alison siempre me quiere contar todo, realmente todo.

Espero unos minutos antes de que Leire regrese.

Cuando lo hace, tiene una cara de disgusto.

—¿Te lo dijo? —Ella asiente, pero no dice nada—. Entonces... ¿Qué es lo que le ocurre?

Ella suspira antes de hablar.
Abre su boca pero nada sale de esta.
Después se muerde el labio.
Y después cierra un ojo y levanta la ceja del otro.

Está dudando o está buscando las palabras para decírmelo.

—Su papá tuvo una discusión con su mamá, Alison los escucho, de hecho se gritaron, y Alison está enojada con todos los hombres del mundo (Sus palabras no las mías) porque piensa que todos son iguales que lastiman sentimientos —Mmm... Vaya esto no lo veía venir.

Pero ahora comprendo todo.

—Por eso no quería hablar conmigo —Tiene lógica.

—Yo creo que tiene razón. Sobre qué todo los hombres son iguales, que solo dañan los sentimientos —Oh no, ¿Alison que has hecho?

—¿Hasta yo? —Pregunto indignado.

—No lo sé, sigo sin comprenderlo del todo.

—¿Y qué crees que pueda hacer para ayudar a Aly? —Le preguntó regresando al tema original.

—Yo creo que la debes de dejarla, entre más insistas más se enojara contigo, tarde o temprano se dará cuenta que no todo los hombres son iguales, simplemente su papá... Por el momento.

—Mmm... No lo sé, tal vez debería hablar más con ella y...

—No, simplemente déjala —Niega levemente con su cabeza—. A las mujeres les gusta reflexionar sobre eso. En este caso Alison se dará cuenta por si sola.

—Es una niña de seis años, ni si quiera entiende bien el problema. Debería ayudarla a entenderlo.

—Déjala un por unos días, después le hablas —Se encoge de hombros—. Y aunque tenga seis años, si lo entiende. A veces necesitas darle tiempo.

—Eso significa que no me va a odiar o ¿Si? —Le preguntó algo preocupado. Porque realmente me preocupa que si me odie.

—No, solo... Yo siento que estos momentos está algo confundida, ella sola sabrá que es lo bueno y malo.

Asiento.
Lo bueno y malo.

Pobre de Alison, yo sé cómo se siente que haya peleas, pero aún así es muy pequeña para que pase por algo así.

—Gracias —Le agradezco, y se me ocurre una idea—. ¿Quieres ir a comer algo? Invito yo.

—No, gracias, estoy ocupada en... Algo... Tal vez para otra ocasión, pero muchas gracias —Parece nerviosa—. Y lo siento.

—No te preocupes —Otra idea de me acaba de ocurrir para pasar el rato—. ¿Quieres que te lleve a tu casa? Digo no hay problema para mí.

—Estoy bien, tengo que dejar a Matias en su casa y después tengo que comprar un par de cosas.

Sigue pareciendo nerviosa.

—Bueno... Está bien... Pues nos vemos mañana.

—Claro. Y es muy tierno que te preocupes por tu prima —Sonrío por eso.

Me acerco a ella para darle un beso en la frente, así despidiéndome de ella.

Voy por Alison.

—Alison, es hora de ir a casa.

—No quiero ir a casa —Dice mientras niega con su cabeza. Suspiro.

Claro que no quiere ir a casa.

—Esta bien... ¿Que te parece si vamos por un helado?

—No quiero helado Eliot.

—Mmm... ¿Qué tal una pizza? —Niega de nuevo con la cabeza—. Bueno... ¿Y si vamos a mi casa a ver películas y hacemos palomitas?

—Bueno —Pero por el tono de voz que utilizó en su respuesta, no sonó muy convenida.

La cargo de caballito y me la llevo "Trotando como si fuera uno".

Cuando llegamos al auto ella se sube y se pone su cinturón de seguridad.

A mitad del camino habla de nuevo.

—Eliot a la señorita Pond le gustas —Más que una aclaración, suena a reclamo—. ¿Tú también le piensas gritar como mi papá a mi mamá?

Es la primera vez que Alison provoca que me quede sin palabras, pero aún así trato de buscar una respuesta rápido.

—No lo creo Alison. ¿Por qué la pregunta? —Trago saliva.

—Porque... —Se le queda viendo a la nada y no responde—. Mejor olvídalo Eliot.

Ya no le respondo.

Yo no sería capaz de hacerle daño.
Y si fuera capaz. ¿Por qué se lo haría?
Entiendo que Alison piensa que si un hombre lastima a una mujer piensa que los demás también son capaces.
Pero yo no soy capaz de hacerle daño a alguien que me importa mucho.
Pero eso también pensaba Alison sobre su padre. Y al parecer las cosas no resultaron tan bien.

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