El teléfono estaba sonando en la habitación sin parar, ella estaba en la cocina preparando la cena para sus dos hijos sin enterarse que el teléfono estaba sonando, uno de sus dos hijos iba bajando la escalera pero al escuchar el teléfono de su madre fue rápidamente fue a la habitación de su madre y cogió el teléfono.

—¿Quien es?—Dijo el adolescente desconcertado.

—Eso me pregunto yo de ti—dijo el hombre al otro lado de la linea.

—Si es alguna publicidad, no nos interesa—dijo con el ceño fruncido aquel adolescente.

—Solo pasame Aerith—dijo el hombre.

—No pienso darle el teléfono a mi madre hasta que me digas quien eres—dijo Ethan comportándose un poco celoso sin saber quien era y porque preguntaba por su madre.

—Uno de los niñatos...—susurró aquel hombre pero Ethan alcanzo a escucharlo.

—Que te den—dijo Ethan colgando el teléfono cansado de la actitud del hombre.

—Chicos la cena ya esta—avisó la madre dejando los platos de sus hijos en el salón.

—Mamá, ¿a donde vas tan guapa?—pregunto Ian, su otro hijo.

—Solo voy a tomarme algo cariño, hace tiempo que no salgo—sonrió Aerith nerviosa.

—Pero mamá...—empezó a decir Ian pero ella lo interrumpió.

—Ian soy bastante grande para decidir que voy a hacer y no salgo desde hace dieciséis años que os tuve a vosotros. Cuidar de gemelos sola es muy duro, porque el inútil de vuestro padre se centro en el trabajo y apenas se acordaba de que tenia mujer e hijos—dijo Aerith con lagrimas de rabia en los ojos al recordar a Aiden, el idiota de su ex-marido.

—Lo siento mamá, es solo que...no sueles salir sola y me preocupa que te pase algo—dijo Ian abrazando a su madre.

—Lo siento yo cariño por ponerme así pero necesito salir un rato, vendré enseguida—dijo Aerith a sus hijos esperando que por lo menos hicieran caso a eso.

Ethan bajó las escaleras con el teléfono de su madre en la mano, al entrar al salón y al verla arreglada se dio cuenta para que llamaba aquel hombre.

—Un capullo te ha llamado—dijo Ethan con cierta molestia dándole su móvil.

—¿Qué? ¿Le has contestado?—preguntó Aerith un poco nerviosa.

—Si.

—¿Qué te ha dicho?—volvió a preguntar Aerith.

—Que te diera el teléfono.

—Bueno chicos me voy, no vendré muy tarde por favor no liarla y cuidaros—le beso las mejillas a sus hijos.

—Adiós mamá—se despidieron ambos gemelos.

Aerith sonriente se montó en el coche de Aaron y lo besó, al separarse ambos sonrieron.

—Hola—dijo Aerith saludando a su nueva pareja.

—Hola preciosa, ¿cómo estas?—dijo Aaron en tono seductor.

—Algo mejor.

—Deberías mandar a los gemelos con su padre y pasar mas tiempo conmigo, esos niños te estresan—aconsejó Aaron.

—Ellos no me estresan, mis gemelos son mi vida y aunque me encante pasar tiempo contigo tengo que estar con ellos.

—¿Cuando le vas a decir que tienes novio? Pareces una adolescente de dieciséis años escondiéndome a tus padres, ya eres bastante mayor, ¿no crees?—preguntó Aaron con una sonrisa arrogante.

—Solo necesito un par de días mas y se lo diré—dijo Aerith suspirando.

Aerith había conocido a Aaron mientras ella estaba en su trabajo, ella trabaja en una revista escribiendo un artículo y está en proceso de escribir un libro, Aerith tuvo que hacerle una entrevista a Aaron para un articulo meses atrás.

—Estoy deseando que se lo digas, para no tener que salir a escondidas—cogió a Aerith de las mejillas y la besó, ella sonrió en medio del beso.

Por otro lado Ethan e Ian estaban cenando mientras que estaban sumergidos en sus pensamientos.

—¿Tu crees...?—dejo la pregunta en el aire Ian.

—¿Que si creo que mamá tiene un ligue por ahí y nos lo esconde? Al parecer si—dijo Ethan.

—Es raro en mamá...—hizo una pausa—.no nos suele esconder nada—defendió Ian a su madre.

Iba a hablar Ethan pero sonó el teléfono de la casa, esta vez Ian fue el que lo cogió.

—¿Qué quieres?—Pregunto Ian al ver el numero que estaba marcado.

—Solo quería saber como vais—dijo un poco frío.

—¿Por que tendríamos que ir mal?

—Iba a decir una cosa pero no quiero quitarte el aprecio que le tienes a tu madre—dijo Aiden, padre de los gemelos.

—Papá, ¿para que has llamado para meterte con mi madre o para hablar con nosotros?—dijo Ian con el ceño fruncido.

—Para ambas cosas, ya sabes que me encanta meterme con tu madre.

—¿Como esta Leah?—Pregunto Ian pasando de su padre y preguntando por su hermana.

—Esta bien, mañana se quedará con vosotros a dormir en casa de vuestra madre—dijo el padre de ambos.

—Pues mañana nos vemos, adiós—se despidió Ian.

Aiden había tenido tres hijos con Aerith y desde un poco antes de divorciarse no quería saber apenas de ellos, no fue mal padre al revés era un padre genial pero fue cambiando y al final se convirtió en un capullo que daba de lado a sus hijos e insulta a su ex-pareja delante de ellos, el cambió por su fama y posición laboral. Pero por supuesto que también cambió por las chicas tan guapas que tenía alrededor, ligues de una noche.

Todo empezó a ir mal cuando Aerith estaba embarazada de Leah y finalmente le pidió el divorcio cuando Leah tenía cuatro años. Y hoy en día con los gemelos de dieciséis años y su pequeña Leah de nueve años, Aerith está empezando a reconstruir su vida.

Y Aiden sigue siendo igual de idiota con sus ligues de cada noche sin preocuparse apenas de sus tres hijos. Estaba claro que de la que más se preocupaba era de su pequeña Leah, que vivía con él.

Y estaba más que claro que los gemelos eran muy distintos y se podía ver a simple vista. Mientras que Ian era muy cariñoso con su madre Ethan lo era menos, no eran muy buenos estudiantes pero lo suficiente para aprobar y eran bastante populares en el instituto. Poco a poco conoceremos más de esta familia separada, sus romances, locuras, peleas, sus alegrías, sus pérdidas.

Continuará...

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