💕Prólogo💕

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*Hace diez años.*

La pequeña Annie lloraba al ver como su familia se separaba por alguna razón que, claramente ella no entendía.
Y por supuesto que no, sus padres habían decidido dejarlo así, ¿Cómo sería posible que sus hijos entendieran lo que es el amor?, y más interesante aún, ¿Cómo explicarles que eso algunas veces terminaba de la peor manera?

— Creo que es todo. – La mujer se agacho a la altura de su hijo. — Te extrañare mucho, pequeño.

— ¿Por que tú y mi hermanita se van? – Preguntó el menor al borde del llanto.

— ¿Recuerdas lo que te eh dicho sobre mentir? – El menor asintió. — Bueno, algunas veces los adultos no recuerdan que mentir es malo. – Una penetrante mirada decayó, sintiéndose la peor de las basuras.

— Cuida a nuestra pequeña, ¿si? – Interrumpió el señor Villareal.

— ¿Que no ese es el acuerdo? – Respondio de la forma mas fría posible.

Era obvio, ¿que opinaría cualquier persona cuerda al encontrar al hombre por el cual algún día apostó todo teniendo relaciones sexuales con una "vieja amiga"?

— Lo sé. – Se agacho a la altura de la pequeña castaña. —Te voy a extrañar, hija.

— Y yo a ti, papá. – Comenzó a llorar.

— No llores, yo te seguiré viendo, ¿si? – Extendió una pequeña caja. — Cuando llegues a tu nueva casa, ábrelo. ¿Esta bien?

— Si.

— Déspidete de tu hermano.

— Te extrañaré, Bryan.

— Y yo a ti pequeña. – Respondió el castaño.

— Voy a volver. – Susurró.

— Lo sé.

— ¿Por qué no cenamos? – Interrumpió nuevamente el señor Villareal. — El viaje será algo largo y...

— Esta bien. – Respondio la ex señora de Villareal. — Vamos, Ann. — La menor caminaba detrás de su madre.

— ¡Hey! ¡Annie! –Gritaba una aguda y casi inaudible voz.

— ¿Alonso? – La castaña volteó. — ¡Alon!

— ¿Por qué no vas? – Preguntó su madre enternecida por aquella escena.

— Si, mami. — Aquella mujer entró, dejándola sola.

— ¿Es cierto que hoy te vas?

— Si, no se por cuanto.

— ¿Que haré sin ti?, no le hablo a nadie más. – Sollozó el menor.

— Yo tampoco. – Ambos se abrazaron a punto de llorar.

Era normal, eran los mejores amigos desde el preescolar, sabían todo uno del otro, y por si fuera poco, no tenían más amigos.

— Te tengo que confesar algo.

— ¿Que cosa? – Se separó lentamente del cuerpo del pelirrojo.

— Es que... Te quier-o pero... De otro modo... Tú me... Me gustas, Ann. – Susurró Villalpando.

— ¿De... Verdad?

— Si. – Respondió sonrojado el pelirrojo.

— Yo también. – Dijo con la cabeza abajo.

— ¿Me prometes que volverás?

— Lo prometo.

— ¿Cuando vuelvas... Seremos novios? – Sus mejillas comenzaron a tornarse carmesí.

— Si, te prometo que volveré y cuando lo haga tú y yo seremos muy felices y nada ni nadie nos va a separar, ¿bien? — Sonrió.

— Yo te prometo que siempre te amaré y te voy a esperar.

— ¿Promesa? – Extendió su dedo meñique.

— ¡Promesa! – El pequeño se acercó dándole un beso en los labios, sellando su promesa.

— B-ien... – Bajo la mirada apenada.

— Nunca me olvides, ¿si?

— Yo siempre te recordaré. – La castaña depositó un beso en la mejilla de Alonso.

— Recuerda esto, te amo y...

— Soy tu novia.

— ¿Me prometes que ningún otro niño sera tu novio?

— ¿Me prometes que ninguna niña sera tu novia?

— Lo prometo.

— Entonces yo igual lo prometo. – Ambos niños se abrazarón.

— Es hora, Ann. - Interrumpió la madre de la mencionada.

— Está bien. – La pequeña subió al auto, el cual no tardo en arrancar. Alonso comenzó a correr detrás del auto.

— ¡Te amo, no lo olvides! – Gritó desde la acera.

— Yo igual te amo, Alonso. – Susurró la menor para si misma.

— No tardes en regresar. – Habló al aire con su pequeña voz rota.

— Yo voy a volver, Alon. –Respondió de la misma manera. El auto avanzó más lejos y Alonso quedo a la mitad de la calle, con lágrimas en los ojos pero consciente de esa hermosa promesa.

Ahora solo quedaba esperar, el tiempo que fuese necesario, sabía que lo que ella prometía siempre lo cumplía, y esto no sería la excepción.

Promise » Alonso Villalpando¡Lee esta historia GRATIS!