Capítulo 41

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Daryl's POV.

Carl cambió turno con Maggie, este me dijo que Rick y Carol habían ido a buscar provisiones, por más que no quería pensar en aquello no podía.
Sabía muy bien que no teníamos provisiones de sobra, pero tampoco nos faltaba...así que no tenía explicación para que Rick ordenase salir.
Esto olía raro, demasiado a mi gusto.

-Cariño, tranquilizate.-murmuró Jill a mi lado.

Frunci el ceño-¿Es que a ti no te importan?- me exalté- ¡Se fueron sin tener que hacerlo, Jill!- elevé un poco la voz.

Jill me miró dolida y retrocedió unos cuantos pasos.

-Cuando te calmes, me hablas.- me dijo mientras se giraba y se iba.

Aunque estaba de espaldas yendo hacia la celda de Merle pude notar que resfregaba sus ojos con sus manos, estaba llorando o tenía alergia, una de dos.

Iba a ir tras ella pero sentí ruido al frente así que salí afuera a ver lo que pasaba, me había tomado un pequeño descanso ya que todo estaba muy tranquilo.

Rick había llegado, se bajó e intercambió varias palabras con Maggie, no podía escuchar lo que decían pero Maggie se tapó la boca con horror.

Decidí acercarme un poco.

-¿Dónde está Carol?-pregunté mientras me acercaba al auto para verlo mejor, no, no estaba allí.

-Sobre eso debemos hablar, Daryl.- me dijo serio, eso sonaba mal.

Jill's POV.

Me dirigí hacia la celda de Merle, no le había dejado de lado pero hacia dos días que no lo veía por estar cuidando a Glenn hasta tarde, llevé mis manos a mis ojos antes de entrar y saqué las pocas lágrimas que pedían salir.

Me había dolido bastante como me había tratado Daryl, el jamás me había tratado así...bueno, no desde que estábamos juntos.

-Hey.- hablé y me acosté a su lado.

-¿Qué te hizo el marica?- preguntó mientras me miraba serio, suspiré.

-Nada, ¿Como estás? No he venido a verte ya que estaba cuidando a Glenn.- respondí cambiando de tema.

-Estoy bien y no me cambies de tema, enana.- me habló entrecerrando los ojos.

-Uno: no soy enana, tu eres monstrusamente grande y dos: Daryl no me hizo nada, de verdad.- le miré sonriendo, era demasiado tierno preocupándose por mi, las personas lo criticaban sin conocerlo realmente.

-Si, si te hizo algo y quiero saberlo.- habló un poco más serio que antes.

Suspiré, de todas formas terminaría contándole- Me ha gritado, sólo trataba de tranquilizarlo.- murmuré.

-Quédate tranquila, Jill. No lo quiero defender pero el siempre fue bastante impulsivo, ha tratado de cambiar...pero le cuesta.- me miró apenado- El...el nunca tuvo a alguien que lo ame y se preocupe por calmarlo, aun no se acostumbra.- me dijo.

Alejé mi vista de él, si, tenía razón.

-No me lo había planteado de esa forma.- le dije sinceramente.

-No te preocupes, más temprano que tarde se dará cuenta de su error y te pedirá perdón hasta de rodillas.- me dijo sonriendo, sonreí también.

-Si, tienes razón, ¿Qué haces aquí?- le pregunté y el fruncio el ceño, claro está que me había expresado mal- Quiero decir, ¿Porqué estás aquí? Cuando podrías estar abajo, al menos mejor que en la soledad.- me expliqué un poco mejor.

Merle rió un poco- Siempre he estado sólo, Jill. No me gusta estar acompañado.- me miró, auch, fuerte indirecta, de seguro mi rostro cambio ya que el habló otra vez- No me malinterpretes, a decir verdad sólo me gusta tu compañía, y claro está, la de este pequeñín que será igualito a mi.- agregó sonriendo de oreja a oreja mientras acariciaba mi vientre, sonreí alegremente.

-No estoy segura de que salga como tú.- murmuré.

Merle me miró- ¿Por qué lo dices?

-Me refiero a que, eres único Merle, no habrá otro como tu ni en un millón de años, dime, ¿Quien demonios se corta por si sólo su mano? - rodé los ojos y el rió.

-Oh callate, era necesario, sin aquello ahora estaría muerto.- me dijo.

-No lo repitas ni de chiste, Merle Dixon.- reclamé con tono de regaño- Vale, iré a ver como está Glenn, ¿Nos vemos luego?

-Siempre estoy aquí para ti princesa, vuelve cuando quieras.- sonrió mientras me daba un beso en la frente- Y de paso dile a ese chino tuyo que me las cobraré, gracias a él he pasado menos tiempo contigo.- trató de sonar enfadado pero no le salió.

-Claro, se lo diré, quizás te quite la otra mano.- le sonreí irónica y el rió.

Salí de su celda y bajé las escaleras, suponía que Glenn debía estar en la celda que comparten con Maggie.

-¡Jill! ¡Aquí estás!- exclamaron a mis espaldas, me giré extrañada

-¿Qué sucede?- le pregunté a Carl.

-No lo se, Rick no ha querido hablar, sólo se que Daryl se alejó de todos.- me contó.

-¿Sabes donde está?- pregunté preocupada, quizás le había sucedido algo.

-Está en el patio, dijo que quería estar sólo.- habló haciendo una mueca.

-Muchas gracias Carlitos.- le sonreí agradecida mientras caminaba más rápido alejandome de el.

-¡Oh, pues tu eres...tu eres...ya te diré uno a ti!- gritó, reí.

Salí al patioy si, efectivamente estaba allí, Daryl se encontraba sentado en el suelo, con la espalda recargada a la pared, sus pies estaban estirados y su cabeza inclinada hacia atrás, mientras que sus ojos estaban fuertemente cerrados, suspiré, algo le ocurría.

-¿Daryl...?

-Déjame sólo.

Hola hermosuras hermosas♡
Espero que les guste♡
Les prometo hacer maratón pronto...sólo deberá pasar algunas cosillas más, las quiero preciosas♡

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Faith - (Daryl Dixon)¡Lee esta historia GRATIS!