Insinuación muy directa.

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-¿Ahora sí sirvo para algo, Miller? -preguntó regresando, lo fulmine con la mirada.

-¿Aparte de para ser vomitado? Imagino que sí... -se volvió a alejar, qué demonios me pasa, soy demasiado grosera con él-. Espera, vuelve.

-Tus palabras no me convencen -su voz se estaba escuchando cada vez más lejos.

-Si me dejas aquí, Steve te cortara las pelotas. ¡Vuelve! -grite, me quede en silencio unos momentos, pero... ¿por qué carajo seguía tirada en el suelo? Trate de levantarme pero toda la ropa que traía encima hacían imposible que me pudiera levantar. Ahora me sentía e imagino que me miraba como una tortura volteada, ¿así sufren las pequeñas? Grite de la frustración, luego sentí como alguien me arrastraba-. ¿Qué estás haciendo? -pregunte mientras miraba feo a Connor que iba jalando mi gorro, creo que era la última sudadera que traía gorro.

-No puedo ayudarte a levantar tu trasero gordo, lo siento. Yo también me siento como una albóndiga con patas.

-¿Gordo? -susurre más para mí-. ¿Tengo un trasero gordo? -trate de verme pero era casi imposible, que feo se siente.

-Hago referencia a la ropa, realmente tú era una tabla -me sentía importante sabiendo que tenía grasa, pero ahora, fue arruinado mi sueño.

-Eres un grosero.

-No me culpes Miller, pero es mejor cuando las mujeres tienen grasa o carne, tú... tú tienes... tienes... tienes tu cabello rojo, que es muy llamativo y bonito debo admitir -agarre tanta nieve como pude y se la lance tanto como pude, que enferma estoy.

-¿Qué estás insinuando? -ya sabía lo que insinuaba pero debería decirlo más directamente.

-Es una insinuación muy directa la que te hago Miller. Eres una tabla y prefiero a las mujeres llenas de amor, como un bombón asesino y suculento -me reí y él también, ¿qué clase de bromas estábamos haciendo?-. ¿Lista? -antes de que preguntara para qué supuestamente debería estar lista, me jaló y ya no sentí su agarre, solo que me estaba deslizando.

Grite como loca, no podía ver nada, solo escuchaba mis gritos de histeria y la risa de Connor, luego de unos segundos también su risa se convirtió en gritos y solo lo vi detrás de mí deslizándose de trasero. Mis gritos se transformaron en risas.

-¡Vamos, Fray! ¡Vamos! ¡Moviliza ese trasero! -grite divertida, aún me estaba deslizando. ¿Qué tan alto habíamos subido?

-¡Me dices a mí! ¡Tú pareces una bola de manteca! -se burló, ahora sí que nos habíamos tomado confianza.

Ya no se me ocurría con qué ofenderlo así que solo me reí y termine siendo golpeada contra un árbol. Ese fue mi freno, mire a Connor, pero él se seguía deslizando, mire hasta el final del camino y el final era el río.

-¡Connor! -grite ahora preocupada, solo vi cómo él trataba de agarrarse a algo para no caer al río. Me quite las sudaderas tantas como pude y sabía que me tarde pero era la única manera, cuando ya solo tenía unas cuantas me levante y corrí.

Él como me lo imaginaba ya había caído al río. Me acerque tanto como pude y no sé qué fue lo que me paso por la cabeza pero me lance por él. Solo sentí el frío recorrer cada centímetro de mi cuerpo pero me concentré en él, que al verme soltó el poco aire que llevaba en sus pulmones.

Tome su mano aunque me costó más de lo que hubiera querido, mi sangre se congeló más rápido de lo que imagine, pero hasta eso de lo entumecida que estaba pude sostenerlo, ambos salimos del río y tuve que respirar con fuerza. No sentía como si el aire entrara en mis pulmones.

-¿Eres idiota? -gritó aunque sus dientes castañeteaban. Lo mire temblando.

-Algo -admití, me acerque a la orilla y salimos juntos, aunque no creía poder respirar más, así que me quite tanta ropa como pude.

Una Chica Más. #1 Trilogía TheUselessDonde viven las historias. Descúbrelo ahora