Decadence - Por lowlightslouis

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Las infiledidades siempre han sido un tópico.

Por mucho que pretendas jurar que guardarás respeto a tu pareja, por mucho que quieras creer que él no mira a otras personas, no toca a otras personas como a ti, lo hace.

Interpone tus necesidades, las cuales probablemente sean un noventa y cinco por ciento ganas de verle, a las suyas, las cuales...

Realmente, la necesidad de las personas que son infieles no es ninguna.

Si no estás cómodo con tu pareja, ¿por qué seguir siéndolo? Pudiendo simplemente explicarle a esa persona la incompatibilidad, prefieres hacerle creer que todo va bien, que le amas y que le dedicas todo tu tiempo, prefieres crear cada día una mentira distinta, excusándote por haber llegado 2 horas más tarde del trabajo.

"Lo siento, cariño. Estaba hasta arriba de papeleo"

Mentiras. Una tras otra.

Por la cobardía de esa persona. ¿Tienes valentía para desperdiciar el amor de alguien pero no para decirle que ya no quieres estar con ella?

La infidelidad es cobardía.

Pero, ¿sabéis qué es lo peor de todo esto?

Los amantes. Oh sí.

Son las personas que, aún sabiendo que el sujeto con el que están tiene pareja, se acaban enamorando de él, siempre exigiendo que deje a la otra persona para poder estar juntos.

Son como animales peleando por un trozo de carne fresca.

Soy como un animal, peleando por algo que nunca podré tener.

Y acababa de confirmar este hecho, mientras era follado por un cliente.

Me levanté de la cama, si así se le podía llamar, de mi camerino. Supuestamente, trabajo bailando en el cabaret "Midnight sun" a media jornada para viejos que están hartos de pajearse en los penosos sillones de sus casas con porno barato.

Lo que no sabía cuando entré en este mundillo era lo que había detrás de esas cortinas purpurinosas del escenario.

Fueron exactamente 5 semanas lo que tardaron en empezar a darme atuendos más ligeros. Cada vez tenía que bailar con menos ropa y con más provocación.

Empezaron con algo simple. Después de mi número, dejaban que los clientes me tocaran un poco, incitándoles a pedir un par de copas más.

Después vinieron las propuestas de bailes privados.

Y, cuando esto llegó, intenté salir de aquí. Está claro que lo hice, con amenazas por el camino y algunos moratones en el torso.

Pero tuve que volver cuando descubrí el cuerpo de mi mejor amigo desangrándose en la moqueta de mi casa.

Así que, aquí estoy. Inmune a miradas, reproches, muertes.

Inmune a todos, menos a él.

Me derrito en sus manos.

Y no debería. No me conviene, no un hombre como él.

Lo conocí aquí, una noche en la que el cabaret estaba hasta arriba.

Él sólo quería estar conmigo, ni siquiera me tocó.

Pero yo a él sí... Ese es mi trabajo.

Poco a poco venía con más fraciencia, siempre preguntando por mi.

En ocasiones, ni siquiera teníamos relaciones.

Tan solo entraba lentamente a la habitación, con su ceño fruncido y se sentaba a mi lado.

Me preguntaba que qué tal estaba, que como me había ido el día.

Yo le contestaba que, de puta madre, siendo follado por gente que ni siquiera era capaz de mirarme a los ojos mientras lo hacía.

Y él me besaba y me acariciaba, pretendiendo que me sintiera especial.

Pero yo nunca fui especial.

Y así transcurrieron varios meses.

Louis era todo para mí. Pero a la vez, no era nada.

Porque él tenía mujer. Siempre la tuvo.

Me dejé llevar por su mirada y sus palabras, la única realidad era la que yo vivía cada día.

Solo me quería para tener sexo e intentaba cubrirlo fingiendo ser amable conmigo.

Pero al fin y al cabo, ambos sabíamos a por lo que él venía.

Y yo, joder, fui tan estúpido que no pude evitarlo.

Solo tenía 60 minutos para enamorarme de él, pero en realidad, solo tardó 6 segundos.

Cuando le confesé que él era todo para mí, comenzó a dejar de venir.

La mayoría de las ocasiones en las que decidía aparecer tan solo me utilizaba, ni siquiera se molestaba en hacerme creer que era algo más que una puta.

No podía evitar quedarme en la cama, intentando mantener el calor que me brindaba y su olor en las sábanas, llorando y esperando a que volviera.

Pero nunca lo hizo.

Al menos, no conmigo.

Volvió, siempre evitando acercarse a mí. Yéndose con hombres que tenían un increíble parecido a mí.

Y yo era tan patético que rogaba por una mirada suya, aunque en el transcurso me doliera como nunca.

Porque no hay nada peor en este mundo que amar a alguien y que esa persona se olvide de tu existencia.

Pasé por fuertes depresiones. Había sido capaz de enamorarme cuando ni siquiera tenía corazón para hacerlo.

Yo no podía saber que él en realidad iba a despreciarme así. No podía creerlo con la forma en la que sus ojos me miraban.

De cierta manera, esto afectó a mi físico. Las personas dejaron de mirarme, de pedir mis servicios e incluso de hablarme.

Solo me quedaban mis pensamientos; "Louis vuelve, por favor, te necesito..."

¿Por qué no volvió? Le amaba.

Le amo.

¿Acaso no se da cuenta cuando me ve llorando en una esquina por verle con otra persona?

Limpié las lagrimas de mis mejillas, causadas por recordar los momentos en los que me hacía feliz inconscientemente.

Me vestí y salí al salón principal del cabaret. Fingí mi muy practicada sonrisa y me acerqué a la barra.

Pedí un cubarta y me lo tomé de dos tragos. Me tocaba actuar en 10 minutos y no me sentía muy preparado. El alcohol me ayudaría.

Me giré y mi respiración se cortó.

Había muchísima gente esperando para que saliera.

Así que me coloqué mi atuendo especial y aparecí a través de las cortinas.

La gente silbó y yo comencé a bailar como había estado haciendo durante estos años.

Al público le estaba gustando, y me sentí bien por un momento hasta que dejé de bailar cuando vi sus ojos clavados en mí.

Las piernas me temblaron, después de tanto tiempo su profunda mirada volvió a prestarme atención.

Se encontraba al final del establecimiento, sentado en un sillón.

Sonrío como solía hacer, solo para mí.

Corrí hacia él, saltando por encima del público. Pero cuando llegué él ya no se encontraba allí.

Quizá lo extrañaba tanto que mi mente reproducía imágenes del pasado, haciéndome creer que él había vuelto a por mi.

Pero esto no es el pasado. Esto es el presente y sigo estando solo.

Me giré para mirar a la gente. Todos me observaban como si estuviera loco, algunos incluso se reían.

Corrí hacia los baños y entré.

Me deslicé en una esquina, quedando en el suelo.

¿Tan mal me había portado en mi infancia para merecer esto?

Mis padres me han dejado, mis amigos me han dejado. Él me ha dejado.

Y por mucho que quiera, nunca volverán.

Me levanté y observé mi reflejo en el espejo.

¿Qué razones tengo para seguir viviendo?

Nadie echará de menos a una puta de cabaret.

Rompí el cristal con el puño y grité.

Agarré un trozo afilado del espejo roto y lo apoyé sobre mi muñeca, tomando una profunda respiración.

Moriría pensando en él.

Cuando estaba a punto de deslizar la punta del cristal sobre la muñeca, algo me frenó.

Su voz.

-Harry.

Solté el cristal, temblando. Se rompió contra el suelo, al igual que me había roto yo cuando Louis me había dejado.

-No eres real... No eres real -murmuré sin levantar la vista de mi muñeca.

Sentí sus pasos acercándose lentamente a mí, haciendo ritmo con el tictac del reloj.

Levanté la vista y ahí estaba él, igual de precioso que siempre.

Sus ojos azules brillaban como nunca.

-Pues claro que soy real.

Sollocé y me senté en el suelo, poniendo las manos sobre mi cabeza, estirándome del pelo.

-No estás aquí, solo es mi imaginación. Me estoy volviendo loco -susurré entre sollozos, intentando comunicarle a mi cerebro que dejara de jugar así conmigo.

Agarré otro cristal y volví a colocarlo en mi muñeca.

-He de hacerlo, es la única manera de acabar con esto.

Y otra vez su preciosa voz sonó.

-Mírame, por favor Harry, mírame.

Le miré a los ojos y él sonrió, agachándose.

-Sigues estando igual de precioso, gatito -me acarició la mejilla y temblé.

Gatito... Hacía tanto tiempo que no me llamaba así, dios mío.

-¿Por qué me has hecho esto, Louis? No te imaginas por lo que he pasado, esperando a que volvieras o a que tan solo me miraras, pero nunca lo hiciste.

Se sentó a mi lado, acariciando mi cabello y sonrío melancólicamente.

-Porque te amo, Harry. Te amo muchísimo, como nunca he amado a nadie. Y solo soy un problema. Tengo una familia a la que ni siquiera aprecio. ¿Cómo iba yo a saber que acabaría enamorándome de ti? Mi gatito pequeño... No sabes lo que he sufrido reteniéndome a ir corriendo hacia ti y besarte.

Me acerqué a él y le abracé, llorando en su hombro.

-No me hubiera importado que me hubieras destrozado el corazón una y otra vez, tan solo te hubiera pedido que estuvieras ahí para volver a construirlo tú mismo. Pero no estabas Louis, y yo sentía ganas de morir cada vez que te veía con otro chico.

Él asintió y limpió mis lágrimas, besándome después de tanto tiempo.

La sombra en la que había estado sumergido sin Louis se desvaneció y la luz comenzó a deslumbrarme.

Sólo él era capaz de matarme y darme vida al mismo tiempo.

-Louis, te amo, te amo te amo te amo, cásate conmigo por favor...

Lágrimas salían ahora de sus ojos y negó.

-No puedo Harry, te he hecho demasiado daño, no te merezco. He dejado a mi familia tirada, a mi mujer, a mis hijos. Soy una terrible persona.

Me levanté rápidamente, provocando que él se exaltara.

-¿Crees que me importa? ¡Quiero pasar el resto de mi vida contigo! Entiende eso, me da exactamente igual que tipo de persona seas. Me has demostrado que eres el único que está ahí para mí, aunque hayas sido el único que me ha hecho tanto daño.

-No puedo, Harry. Solo hay una manera en la que podemos estar juntos para siempre, sin más corazones rotos, sin mas mentiras, sólo tú y yo.

Me acerqué a él y le tomé de las mejillas rápidamente.

-Lo que sea, dios, daría lo que sea por estar contigo toda mi vida.

Louis me besó, profundo, como él solo sabía hacer y agarró de su bolsillo una nota y un lápiz.

-Te amo Louis.

-Yo te amo muchísimo más, gatito.






Un jóven de 22 años ha sido encontrado muerto en su puesto de trabajo, junto a una nota.

En ella explicaba cómo él y su amante, Louis Tomlinson, cometían su suicidio para acabar con todo y permanecer juntos para siempre.

La policía ha investigado el porqué solo se encontró un cuerpo en la escena y no dos cómo en la nota se especificaba.

Aquí tenemos las palabras del comisario.


"Hemos buscado por todos lados dónde podría estar el cuerpo del amante de Harry, pero no lo encontramos. Tampoco sus datos policiales, fechas de nacimiento o informes médicos.

Lo cual nos lleva a la conclusión de que el amante de Harry Styles, Louis, nunca existió.

Pensamos que Harry sufría de trastornos cerebrales que le hicieron crear un personaje ficticio que le amara y le cuidara, ya que sus padres le abandonaron con tan sólo 11 años. Esto pudo ser producto de su soledad. Todas las escenas que vivió durante este periodo, fueron inventadas por su propio cerebro.

Harry estaba sólo, pero murió feliz creyendo que tenía a alguien. Y, aunque Louis Tomlinson sólo fue creado por su enfermedad, estoy seguro de que hubiera amado con todo su corazón al difunto, Harry Styles"



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