cinco

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-Él no te odia.-dijo Harry, sentado frente a mi en la cama. Alargó su mano y rozó mi mejilla.
-A veces solo me gustaría haberme ido antes de que él llegara.
Se acercó más a mi y me rodeó con ambos brazos, haciendo que caiga sobre él. La puerta se abrió y Liam entró y sonrió aunque la felicidad no llegó a sus ojos.
-Podemos volver a casa si así vas a estar bien.-dijo.
-Sos parte de la banda.-dije.
-Que tu hermano busque la forma de resolverlo, no voy a dejar que siga portándose como un idiota con vos. Si él lo provocó, que vea como arreglarlo.
-No pienso dejar que abandones la banda.-dije y él sonrió con suavidad.- Lo digo enserio. Es tu sueño.
-¿A quién le importa?-rió.
-A vos, tonto.-reí y me abrazó con más fuerza.- A mi también. Estás feliz en la banda.
-Sos hermosa.-dijo y besó mi frente.
-Y vos sos un tonto.-dije y descansé mi cabeza en su cuello.
-Me parece que tenes un poco de fiebre, Uma.-murmuró y yo negué.-¿No, qué? -rió.
-No quiero tener fiebre.
-Eso no lo podes elegir, linda.
-¿Vas a cuidarme?-pregunté, haciéndome pequeña a su lado.
-Toda mi vida.-aseguró y dejé un pequeño beso en su cuello. Lo hubiera dejado en su mejilla pero me sentía demasiado a gusto con mi posición actual como para moverme.
-Voy a buscar algo para bajarte la fiebre, ¿si?-preguntó y yo asentí.
Cuando salió, pude ver como Liam me observaba en silencio. Se aproximó y tocó mi frente.
-Te enfermaste, mi amor.-murmuró con tono suave y quise llorar por el simple hecho de oírlo llamarme así.- Pero él va a cuidarte.
-¿Por qué me mentís?-pregunté en un susurro y la puerta se abrió.
Puede que, para que mi Liam volviera, tendría que aprender a querer a Harry. Estiré ambos brazos hacia él y se aproximó a besar mi frente.
-Simón quiere que te lleve con él.
Hice puchero y él me tomó en brazos. Salimos del bus y me llevó donde Simón.
-Creo que está mimosa.-rió.- Tu hermano quiere hablarte.
Abracé a Harry con más fuerza y él negó en dirección a Simón.
-No quiere. Está enferma. Que deje la charla para otro día, ella no quiere ahora.
-Daddy.-pedí, suplicando, y lo oí suspirar.
-Está bien. Quédense acá hasta que se recupere, hay más comodidades.
-Es verdad. Esto es más grande que el nuestro. -dijo Harry y reí contra su cuello.
-Yo voy al de ustedes hoy.-dijo y besó mi cabeza.-Dale un baño por la fiebre.
Cuando salió, Harry me bajó y besó mi frente. Lo miré con malicia y me aproximé. Rodeé su cuello con mis brazos y me paré de puntitas, quedando a centímetros de su boca.
-No puedo besarte.-reí bajito, frustrada.-Sos muy alto.
-Mejor así.-dijo él.- Impide que la fiebre te haga hacer cosas que no queres hacer.
-La fiebre no me obliga a nada.-dije y metí las manos bajo su remera.
Cuando bajé al borde de su boxer, él las sacó, enojado.
-Basta, Uma. -gritó.
Entonces me sentí pequeñita pequeñita y mis ojos se llenaron de lágrimas.
-Es que te quiero. -admití.
Antes de que pudiera reaccionar siquiera, mi espalda chocó con una de las paredes del bus y Harry presionó sus labios contra los míos, levantándome del suelo para que lo rodee con mis piernas. Intensifiqué el beso y le jalé suavemente el cabello.
-Decilo otra vez.-pidió.
-Te quiero.-dije con la voz entrecortada.
-Tenes que darte un baño. -dijo y mordí su labio.
-Corrección, tenes que darme un baño. Lo dijo mi daddy. No podes negarte.-dije, haciendo puchero.- Dijiste que ibas a cuidarme.
Él rió y avanzó hacia el baño, mientras me sacaba torpemente la remera para volver a besarme.

Y esa fue la primera vez que ambos hicimos el amor. La primera vez que nos besábamos de tal modo y nos acariciábamos. Y, por primera vez en meses, me embriague de Harry, acallando a esa vocecita que no cesaba de repetir el nombre de Liam.
-Te amo.-murmuró contra mi cuello y dejó un beso. Subió lentamente hacia mis labios y me besó con suavidad.-Creo que me emocioné.-rió.-Tengo que tener más cuidado la próxima vez. Voy a besarte suavecito hasta que ya no estén tan rojos.
-Nunca lo habíamos hecho así. -susurré.
-Tenía miedo de sentir esto que siento ahora.-dijo.- Es que sos alucinante. Ahora me molesta mucho imaginarte en la cama de alguien más.
-Harry. -reí avergonzada.-Lo hicimos en la cama se mi daddy.
-Y en su baño y...-dijo burlón.
-Ya.-reí.-Lo hicimos en su bus.
-Lo hicimos. -dijo y sonrió como jamás lo había hecho conmigo.
Lo besé con suavidad y cariño aunque mis labios dolieran. Él tenía razón, eso había sido alucinante.


Una historia diferente.Where stories live. Discover now