La muerte al acechó congelado.

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No sé cómo sucedió, no sé si fue demasiado rápido porque nadie peleó o demasiado lento porque nadie habló. En todo el camino fue simple, conducir, dormir, conducir, dormir, comer, comer, conducir, dormir, comer, lo mismo durante ¿tres días? No estoy segura, no salí del auto aunque Steve se molestó conmigo.

Él se iba a revelar ante mi poder, yo también haría lo mismo.

La cosa al final es que logramos llegar a Ohio. Tal vez fue menos de tres días, los chicos no tenían piedad con el límite de velocidad, tenía mucha prisa por llegar. Y eso que al inicio estaban que se los llevaba el infierno.

Al inicio no me intereso en absoluto conocer las razones de la rapidez en la que íbamos, pero al segundo día, en la comida, Melissa y Eleonor entraron conmigo al auto y me explicaron por qué la prisa.

-Antes de llegar a la cabaña hay un río, que raro. En fin, la cosa esta en que los autos no pasan más allá del río, cuando el río se congela es mejor, es más seguro pero esté maldito9 río no se congela, así que técnicamente es muy peligroso, además de que hay veces en que el agua sube y moja la tierra que hay después de la nieve y esa poca agua sí se congela y se vuelve un camino muy resbaloso y peligroso.

-La muerte al acechó congelado, así lo llama Jacob -dijo Eleonor divertida, la cabeza de Jacob entró por la ventana del copiloto (o sea yo).

-¿Yo qué? Escuche mi nombre y es muy sospechoso que el nombre de un hombre salga en la conversación de tres chicas, en especial cuando las tres son peligrosas... perdón, me he equivocado, cuando dos son peligrosas. Alisson, eres un pan con miel -lo fulmine con la mirada y él solo se rió y sacó su cabeza de mi espacio personal.

Luego de unas horas más llegamos a la cabaña, pero no había cabaña por ningún lado a excepción de árboles pelones y con nieve entre las ramas, pobres, mueren de frío.

-No, Alisson. No mueren de frío -mire a Steve que estaba sacando las mochilas del auto, mire a otro lado apenada. Ese idiota leía mi mente como un libro abierto-. Te leo más fácil a ti que a un libro de historia -lo fulmine con la mirada pero él me estaba dando la espalda.

El camino se veía engañoso, era estrecho, y relucía ante la cálida y poca luz de sol. Sí, era muy peligroso.

-No puedo creerlo -se quejó Steve, todos observamos el camino engañoso que tendríamos que recorrer, cada uno iba con varias mochilas. Nos veíamos demasiado grandes y pesados y así se sentía, sufro mentalmente-. Creo que esta congelando, es peligroso todavía. No sé si sea seguro, me preocupa la vida de mi hermana... -antes de que dijera algo más, llegó Connor y pasó su brazo por los hombros acolchonados de mi hermano, sus manos llevaban guantes. Era más ropa que carne.

-Entiendo. Esta bien si no quieres, te lo aseguró. Puedes quedarte en los autos, ya que no hay hoteles por aquí cerca... ¿Miller, quieres ir a la cabaña? -Steve y Connor me miraron, aunque la mirada de Steve se quedó más tiempo en mí, asentí-. Perfecto, en ese caso serán los chicos, Eleonos, Melissa y Miller. ¿No hay problema, verdad? Miller dormirá sola o con alguno de nosotros, ya sabes... -Steve levantó su mano para hacer callar a Connor que sabía lo que estaba insinuando pero tarde en comprenderlo.

-Calla hombre. Que iré, no puedo dejar a un cordero en medio de una manada de lobos -y Steve llevado por su orgullo, hermandad y todo lo humanamente posible que siente hacía mí fue el primero en pasar por ese camino engañoso-. Oigan y los autos, ¿quién los cuida? -se volteó casi enseguida después de dar como diez pasos, la valentía se le acabó pero los chicos ya iban detrás de él así que no podía regresarse.

-Es una propiedad privada, y nadie con cordura pasaría por estos lugares -dijo Ethan empujando a Steve para que siguiera el camino.

-¿Y por qué nosotros estamos pasando por aquí? -la voz de mi hermano temblaba, su cuerpo entero temblaba. Todos los chicos -y hasta yo- se desesperaron.

Una Chica Más. #1 Trilogía TheUselessDonde viven las historias. Descúbrelo ahora