Capítulo 24. Fin. Editado

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¡Hola!

Debido a que wattpad y sus problemas han resultado en que se lea mal este cap, he decidido a subirlo de nuevo. ¡Gracias por avisar!

Quizás sea diferente al que subí la primera vez porque aquí está editado. ¡Saludos!


CAPITULO 24

                  

No sé cuánto tiempo permanecí sola en mi habitación, sentada en el suelo al lado de la cama donde estaba cuando Keith se fue, inmóvil. Estuve llorando silenciosamente durante mucho, mucho tiempo. Pero no me moví, no fui tras él. No podía.

Una parte de mi le quería de vuelta. Quería decirle que no se fuese, que le necesitaba y que todo lo que había dicho era una estupidez. Pero otra parte de mí sabía que no era así. Estaba dolida por lo que había descubierto. El hecho de que me hubiese enterado de esa manera, que Keith hubiese tardado tanto en contármelo, era lo que más dolía. Denotaba una falta de confianza en mí insalvable.

También estaban mis sentimientos hacia él. Le quería. Los sentimientos que tenía hacia él eran fuertes, y nunca los había experimentado hacia otra persona. Sin embargo el dolor era tan poderoso, que de una forma diabólica notaba satisfacción alejándole de mí.

Keith estaba dividido. Tenía a su familia en Valletale y a mí aquí. No podía elegir entre las dos, aunque estuvo a punto de hacerlo y quedarse conmigo, pero yo sabía que así sufriría. La única manera era obligándole a irse.

Le quería tanto que no me importa sufrir por él si sabía que así, en el futuro, podría llegar a ser feliz. Y fue en un momento entre mis llantos silenciosos y aquellos pensamientos que me atormentaban, antes de que llegase el amanecer, que volví a quedarme dormida.

Desperté como si en realidad no hubiese descansado nada. Mis párpados se sentían rojos e hinchados a causa de las lágrimas, y me dolía el cuello y la espalda debido a la mala postura en la que había pasado las últimas horas. Perezosa, me incorporé estirando mi maltratado y agotado cuerpo mientras los acontecimientos de la noche anterior golpearon en mi mente como hielo sólido cayendo a toda velocidad, rompiéndome en pequeño pedazos difíciles de reparar.

Mis ojos pasearon vagos por la habitación. A juzgar por la luz, no debían de ser más de las diez. Una bandeja con un café frío descansaba cerca de la puerta. Pensé en mi padre cocinando para mí y sentí calor en mis mejillas al pensar en el escándalo que había montado la noche anterior. Estaba segura al noventa y nueve por ciento que él lo había escuchado todo.

No es que en aquel momento fuese el mayor de mis problemas, pero aún me costaba hacerme a la idea de lo mucho que me había acercado últimamente a mi padre. Había comenzado a ser una parte activa de mi vida, alguien realmente importante para mí, y casi no me había dado cuenta de cómo eso iba sucediendo. Todavía era una persona extraña. No es que supiese absolutamente todo sobre él, pero ya era un comienzo. Un comienzo que inconscientemente llevaba mucho tiempo esperando. Un comienzo que se formó gracias a Keith.

El nudo que se formó en mi estómago me hizo dejar de lado el café. Sí, Keith me había escondido cosas, había venido aquí con la intención de llevarse a mi padre, pero él no sabía quién era yo, y ahora que lo había descubierto no quería llevársele con él. Keith solo quería protegerme. Sin embargo, si no fuera por mí, si hubiese encontrado a mi padre bajo otras circunstancias, ¿qué habría hecho?

Apreté con fuerza mis párpados hasta que puntos negros me nublaron la vista. No quería pensar en ello. No quería volver a llorar de nuevo. Tampoco encontraba las fuerzas suficientes como para salir de ese cuarto y dar la cara frente a ellos dos.

El sexy chico invisible que duerme en mi cama  © | REESCRIBIENDO¡Lee esta historia GRATIS!