Capitulo 12

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Mi primera noche aquí fue de lo más aburrida, Dominik puede ser manipulador, controlado y todo lo que se le pegue la gana pero venga no permitirme salir, es absurdo. Él se la pasa de reunión en reunión y bien yo lo comprendo pero eso a no dejar que vaya por ahí, estoy en un lugar desconocido lo sé pero que va.

Esta vez sí me escapo porque me escapo... Cojo mi celular y mi cartera solo necesito eso para salir de aquí e ir a dar un paseo por Miami. Abro la puerta de manera lenta y con sutil disimulo. Para mi cómoda suerte Björn no se encuentra, así que camino a paso tranquilo por el pasillo para llegar hasta el ascensor.

-Que pensaba que me quedaría encerrada en un lugar así solo por su preciosa cara-

Un sonrisa se dibuja en mi rostro, por más guapo que sea el tío no tengo porque obedecerle, sobre todo ayer después de que lo abrase se ha comportado de manera extraña y me ha evitado a toda costa. De mi parte no hay problema solo me aclara aún más que él no quiere nada conmigo y creo que es lo mejor.

Camino por el estímulo de manera rápida y cuidándome de que Dominik no salga de algún lado sorprendiéndome. Mi vista se dirigí hasta la recepción donde lo veo hablar con una mujer quizá de su edad. Alta, delgada y con un vestido muy provocador le habla muy sonriente y coqueta al mismo tiempo, Dominik le sonríe de igual manera.

-Estúpido-

Salgo hecha furia de ahí antes de que me mire, para luego subir a uno de los taxis que recién se detiene.

Alemán...Alemán...

A mí no me puedes dejar divertirme pero tu bien que sales temprano para encontrarte con una de amiguitas, la idea de haberlo visto con otra mujer me cabrea, no entiendo porque pero lo hace.

-¿A dónde la llevo señorita? – me pregunta amable.

-¿Algún centro comercial cerca?- Me mira por el retrovisor y asiente.

Si encontrara a un chico para divertirme de manera sana sería mucho pedir. No es que me quiera hacer una cualquiera o algo así pero venga también necesito divertirme.

El taxi se detiene justo en la entrada de un gran centro comercial, le pago con americanos y me retiro para caminar hacia el gran edificio que se encuentra frente a mí.

Entro en varias tiendas, nada que me llame mucho la atención hasta que llego a una tienda para caballeros. Unos preciosos gemelos de ancla que le quedarían perfectos a un Alemán que conozco.

-Esos son muy caros, le puedo mostrar otros si quiere- una chica con aire insolente se acerca a mí de mala manera.

-Llevare esos- digo y ella me observa de manera sorprendida. ¿Que tiene mi acento inglés que es tan respetado?

-Señorita yo la atenderé- otra mujer que parece es la gerente me atiende y la otra chica se detiene.

-Me gustaría estos gemelos- digo sonriéndole. Vaya aquí te atienden bien dependiendo del dinero que poseas. Por mala suerte de vosotras no soy de alta sociedad.

"Si vives conmigo ya eres alguien importante, así que trata de comportarte"

Las palabras de Dominik se me vienen a la mente, el solo me mira como alguien que es ahora parte de su familia, quizá para el solo sea como su hermanita o algo así.

-Aquí están, soy preciosos, ¿son para su esposo?- No, que va ¡Jamás!

-No, son para mi...- mi celular me interrumpe. Lo saco de la bolsa trasera de mi pantalón y lo miro con una ceja enarcada. Tres horas después se da cuenta de que desaparecí. –Disculpe. - digo y me alejo un poco para contestar, la otra chica pasa a mi lado y ahora mi mira con una gran sonrisa. ¡Ha!

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