DÍA 7 - Capítulo 3

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La primera mitad de la noche la ocuparon bailes y bebidas. Varias cervezas, algunos daiquiris y tragos con nombres extraños. Como si hubiesen firmado un pacto, ambas chicas rechazaron a los candidatos que intentaron separarlas para invitarlas a tomar algo o para bailar. Después de todo, no habían ido a buscar una aventura, sino a pasarla bien, a sentirse vivas en el reino de los muertos.

Antes de que el sol comenzara a asomarse en el horizonte, Irina tomó a Anahí del brazo y la guió a uno de los sillones que acababa de liberarse. Se sacaron los zapatos un rato y apoyaron los pies sobre la mesa ratona que tenían frente a ellas. El alcohol comenzaba a afectarlas, pero no estaban ebrias, simplemente mareadas y, quizás, levemente desinhibidas.

Irina dejó caer su cabeza sobre el hombro de Anahí y bostezó.

—¿Querés saber por qué te traje? —preguntó.

—¿Qué?

—Que si sabés por qué te traje —repitió Irina a los gritos.

—¿Porque te dije que quería salir? —supuso la pelirroja.

—No, boluda. En un rato vas a irte al mundo real. Y te voy a extrañar, las cosas se van a poner aburridas de nuevo. Van a ser los tres días más largos de mi muerte —confesó Irina.

—¡Me había olvidado! No puedo creer que ya pasó una semana —Anahí estaba emocionada. Anhelaba ver a sus padres y a su novio. Además, quería saber si habían atrapado a su asesino. Sabía que no podría comunicarse con nadie, pero la nostalgia la invadía. Pensó que con solo observar a sus seres queridos, se sentiría mejor.

—Sabés, te iba a pedir un favor —agregó Irina. Esperó que su amiga contestara, pero la pelirroja se mantuvo en silencio, expectante. Así que continuó—. Cuando tuvimos el accidente, nuestro hermano menor no vino al purgatorio. Eso significa que seguramente sobrevivió. Supongo que lo habrá criado la abuela Ana, en Buenos Aires. Así que si te sobra tiempo, ¿lo podés buscar? —un par de lágrimas se deslizaron por su rostro—. Era muy chico, así que no debe acordarse de nosotras.

—¿Cómo se llama?

—Rodrigo Eduardo Valini. Tiene alrededor de treinta años.

—Me voy a fijar en Internet, suponiendo que puedo tocar la computadora. No sé cómo funcionará todo eso de ser un fantasma.

—Creo, por lo que escuché, que podés tocar cosas siempre y cuando nadie te vea. Si hay alguien más en la habitación o una cámara filmando, no podés hacer nada.

—Buen dato. Gracias —respondió Anahí.

Irina se colocó los zapatos y se puso de pie, extendiéndole una mano a la pelirroja.

—¿Bailamos? —preguntó.

—Hasta que deba marcharme.

Anahí se puso sus zapatos y tomó las manos de la morocha. Se acercaron a la pista justo cuando empezaba la tanda de cuarteto; aprovecharon para bailar juntas hasta que la pelirroja se desvaneció con una sonrisa en su rostro.

Estoy despertando, se dijo a sí misma mientras se despedía mentalmente de los personajes que había conocido en los últimos días.

Irina regresó a El Refugio. No existía motivo alguno para permanecer en Cambalache. Y cuando se recostó, notó que aún sentía el calor de las manos de la pelirroja en las suyas, como si siguieran bailando un buen tema de cuarteto.

Suspiró y cerró los ojos. Extrañaría a Anahí.

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Acá termina la primera parte de la novela =)

Para los lectores que no saben qué es el cuarteto, les cuento que se trata de un estilo musical popular y bailable que estuvo muy de moda alrededor del año 2000

Para los lectores que no saben qué es el cuarteto, les cuento que se trata de un estilo musical popular y bailable que estuvo muy de moda alrededor del año 2000. Esta es una de las canciones más conocidas:

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