Él es azul.

2.4K 165 2

Llore unas horas, hasta que tocaron la puerta pero luego de rechazar a todos quiénes fueran se rindieron.

Los recuerdos del pasaron me asecharon en ese lugar que parecía tan pequeño, asfixiándome con mis pecados, hice cosas malas y soporte todo por Steve porque le debía mi vida. Él era todo lo que me quedaba, yo le debía la vida, por todo el daño que le hice.

*Flashback.

Estaba arrastrando mis pies hasta la cocina, aún el sueño no desaparecía. Mi boca se sentía seca y tenía mal sabor en la boca, talle mis ojos tratando de distinguir mejor la atmósfera. Llegue a la cocina casi por instinto, mire a mi alrededor y la luz estaba encendida.

Imagine que a Steve se le hubiera olvidado apagar la luz, lo ignore, mientras que nuestra madre no se enterara todo iba a estar bien. Subí unos peldaños especiales para que pudiera tomar algo que quisiera -fue idea de mi padre comprar los peldaños para mi enanes- tome un vaso de plástico.

Pero algo me llamo la atención. Siempre debíamos tener un orden con todo nuestro alrededor, la casa siempre estaba ordenada y limpia. Y dudaba que Steve hubiera retado a nuestro padre, porque habían utensilios esparcidos por todas partes.

Comencé a limpiar casi por instinto, cuando un sobre hizo que se me antojara, era polvo pero tenía color del chocolate iba a probarlo cuando mi padre llegó.

-¿Qué estas haciendo Alisson? -sonó alarmado pero estaba susurrando, no queriendo despertar a alguien más.

-Estaba limpiando, es que hice un desastre con los utensilios -si fue Steve no podía decirle que alguien hizo un tiradero porque pensaría que fue él. Mi padre se rió y me cargó entre sus brazos.

-Alisson, yo hice el desastre. Volvía para limpiarlo, pero gracias por ser tan amable. Aunque eso no me preocupaba, sino lo que estabas por comer.

-¡Es chocolate en polvo! -dije emocionada y mi padre negó con la cabeza, su cabello negro se alboroto por ese simple movimiento.

-Ese polvo es medicamento para tu mamá. Últimamente se encuentra mal, trata de que ni tu hermano y tú prueben de esa cosa, ¿sí?

-Sí, señor -mi padre me abrazó con fuerza...

*Fin del flashback.

Abrí mis ojos justo cuando volvían a tocar. Me sentía cansada y mareada.

-No quiero ver a nadie.

-Entonces cierra los ojos -la voz de Darren, se escuchaba divertido y preocupado. No podía dejarlo a él fuera, al menos eso creí porque abrí la puerta y Darren entró. Me miró y se colocó en cuclillas -yo seguía en el suelo-.

-¿Qué hice? Darren, lastime a mi hermano -lo abrace sin pensarlo dos veces y deje mi cabeza en su cuello, aquella curva que desprendía un olor refrescante, un olor masculino y protector.

-¡Abrió la puerta! -escuche unos gritos y luego se estancaron con la puerta y empujaron a Darren, al final todos terminamos en el suelo.

-Me asfixian -dije en un susurro.

-¡Coño! ¿Quién traga tanto? Bolsa de cabrones -gritó Connor quién estaba de pie.

-¿Lo dices tú? Fuiste el último en tirarte -dijo Derek en un reclamó.

-Estoy traduciendo las palabras de nuestra querida Miller -se sentó en la orilla de la cama y miró a todos por sobre sus increíbles uñas. Todos se levantaron y me jalaron para ponerme de pie.

-¿No conocen la privacidad? -dije en broma, Connor me miró con sus cejas levantadas.

-¿No conoces la educación? ¿No te enseñaron en tu casa que no debes cerrar el cuarto con llave al menos que tengas a un violador en tu casa disfrazado de padre, madre o hermano? -mi ceño se frunció y él me ignoró-. ¡Quiero que los tres se vayan!  Quiero hablar con Miller -todos me miraron luego a Connor que seguía con sus uñas, como si fueran lo más interesante del mundo.

Una Chica Más. #1 Trilogía TheUselessDonde viven las historias. Descúbrelo ahora