Cap 24

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MARÍA

Después de que Carla nos fuera a avisar de lo ocurrido nos fuimos a un sitio que los chicos tenían por si acaso esto ocurría. Cuando nosotros salíamos del edificio y estábamos a un par de calles, vimos las sirenas de las policía llegando a nuestra casa.

Pasado un rato, llegamos a aquel lugar y nos acomodamos mientras Álvaro y Carlos llegaban con Raquel y Yoli. Dani se sentó en una silla que había allí y yo me senté en sus piernas. Nos besamos y le dije un todo saldrá bien, tranquilo. Puso una pequeña sonrisa y después miró a David.

Se hicieron una especie de señas que no entendí y miré a la puerta como si así los demás pudieran llegar antes. Media hora después llegaron Carlos y Yoli con la respiración agitada.

-¿Qué ha pasado?-preguntó David colocando su mano en el hombro de Carlos según entraba por la puerta.

-La policía. Nos esperaba a la salida de su universidad. Hemos tenido que correr un montón de calles esquivando a los que iban en coche y los que corrían detrás de nosotros.

Todos nos miramos y enseguida supimos que estábamos pensando lo mismo.

-¿Creeis qué...

-No les ha pasado nada. Parece mentira que no conozcais a mi hermano. Vendrán.

-Están tardando mucho.

-Sabeis perfectamente que Álvaro protege a sus seres queridos, y todos sabemos que Raquel le importa mucho. La protegerá con su propia vida si hace falta.

-Eso es cierto-dijo Dani-. Solo tenemos que esperar a que entren por esa puerta.

Dani me acarició el pelo para intentar calmarme un poco, pero con mi hermano fuera intentando huir de la policía era difícil estar tanquila. Mi móvil empezó a sonar dentro de mi chaqueta, lo cogí y descolgué.

-¿Sí?

-Hola cariño. Adivina.

-¿Qué?

-Estamos en la ciudad, ¿dónde vivís?

-¿Los dos?

-Sí, los dos. Iremos a vuestra casa después de pasar por la comisaría para hablar con el hijo de tu tío- pensé-. Nos ha pedido ayuda y estamos aquí para ayudarles. Luego hablamos.

-Adios.

Colgamos y miré a los demás que me miraban intrigados por la llamada. Había notado como se había ido un poco el color de mi cara. No sabía como se lo iba a explicar. Cuando me preguntaron que me habían dicho en la llamada, les respondí que hablaríamos cuando llegara Álvaro.

Me acomodé en el sofá al lado de Yoli y apoyé mi cabeza en su hombro. Ella hizo lo mismo y nos quedamos dormidas en el sofá. No sé cuanto tiempo hubo pasado hasta que me desperté y Raquel y Álvaro ya habían llegado. Suspiré aliviada al comprobar que ambos estaban bien, o casi bien.

Álvaro tenía una herida de bala en el brazo, por suerte solo le había rozado y no era nada grave. Todos me miraron esperando que dijera algo aunque yo no sabía a que se referían. Hasta que me acordé: la llamada.

-Álvaro-le llamé-, está aquí.

Sus ojos se abrieron a más no poder y su boca se tensó.

-¿Quién?-preguntaron algunos al unísono.

-Nuestros padres.-respondimos también al unísono.

Algunos suspiraron o bufaron, otros no sabían a que nos referíamos.

-¿Podeis explicarnos qué tiene de malo que vuestros padres estén aquí?-preguntó Raquel.

-Nuestros padres son los jefes de policía de la ciudad de al lado. No saben nada-recalqué la palabra nada- de lo que Álvaro y yo hacemos. Si vienen aquí es algo malo. Se han ido a la comisaría para hablar con Andrew. Es el hijo de nuestro tío por parte de madre.

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