Capítulo 7: Detective

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En el momento en que la puerta se cerró tras él, Masaomi sacó del bolsillo interior de su chaqueta su teléfono buscando en la agenda el nombre del mismo detective privado al que su hijo tenía intención de contratar. Cuando lo encontró, le dio al botón de llamar y, mientras escuchaba los pitidos que indicaban que aún no le habían contestado, bajó los escalones hasta llegar a su coche donde su chófer ya le esperaba con la puerta de los asientos traseros abierta. Se metió en su interior y la puerta se cerró tras él justo en el momento en que le atendieron la llamada.

- Kurata Investigaciones, ¿en qué puedo ayudarle? - se escuchó una voz ronca de un hombre al otro lado de la línea.

- Akira, soy yo.

- Masaomi, cuánto tiempo sin saber de ti. Hacía meses que no contratabas mis servicios, tanto que comenzaba a pensar que había perdido mi toque especial y no estabas contento con el último trabajo – le comentó divertido el detective.

- Tu trabajo fue impecable como siempre pero hasta ahora no había necesitado de tus servicios de nuevo.

- Me dejas mucho más tranquilo – le contestó riéndose – Cuéntame, ¿qué puedo hacer por ti?

- Por teléfono no, es mejor discutirlo en persona en un lugar sin ojos indiscretos que puedan observarnos. Necesito que nos reunamos de inmediato. Te espero dentro de media hora en mi casa – le ordenó Masaomi – No contestes las llamadas que recibas a partir de ahora hasta que llegues a la mansión, te pagaré por los posibles clientes que puedas perder durante ese tiempo.

- De acuerdo, salgo ahora mismo de mi oficina. Nos vemos en un rato – se despidió antes de colgar.

Masaomi colgó también la llamada y volvió a guardarse el teléfono en el interior de su chaqueta.

Media hora más tarde, un hombre de unos cuarenta años vestido con un traje con chaleco en lugar de americana, pelo castaño oscuro peinado hacia atrás, barba de tres días y cigarrillo en la boca apareció ante la enorme mansión del patriarca de la familia Akashi. Rápidamente las enormes puertas se abrieron dándole paso y un criado le acompañó hasta el interior de la vivienda guiándole hasta la puerta del despacho de Masaomi. El sirviente dio unos golpes sobre la madera de la puerta y al otro lado se oyó la voz del dueño de la casa dándole permiso para entrar.

- Señor Akashi, el señor Kurata ya está aquí – le anunció la llegada del detective a la vez que el susodicho se adentraba en la estancia.

Masaomi se levantó de su cómoda silla y salió de detrás de su escritorio para ir a saludar a su visita. Ambos se inclinaron hacia delante en reverencia.

- Ya puedes retirarte – le indicó a su criado y éste hizo una reverencia ante su jefe y se marchó de allí dejándolos solos.

- Da igual las veces que venga a este sitio, siempre me quedo impresionado con la grandeza del lugar – rompió el hielo Kurata.

- Toma asiento, por favor – le pidió al otro hombre con educación.

- Bien, me has dejado intrigado con tu llamada – le decía mientras se sentaba en uno de los caros asientos frente a la lujosa mesa - ¿Qué necesitas de mí que no me podías contar por teléfono?

- Directo al grano, como siempre – le contestó cordial Masaomi – Hoy recibirás la llamada de mi hijo quien querrá contratarte para que encuentres a alguien, un ex-novio que tuvo en la universidad llamado Aomine Daiki.

Akira le escuchaba atento mientras tomaba nota del nombre del chico en una pequeña libreta.

- ¿No quieres que le encuentre? - le preguntó.

Baloncesto callejero (Kuroko no Basuke, AkaAo)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora