-¡Les dije que había que apresurarnos! –gritaba Winter mientras Nichi intentaba resguardar a mis amigos. Orisha Oko la protegía con solemnidad, esquivando los golpes y hechizos que volaban por todos lados.

-¡Cállate idiota! –le espete, saltando por arriba de un druida, golpeando su espalda de una patada, derribándolo al instante. -¡Hawa, cuidado!

Mi hermana se cubrió a tiempo, una luz azul le pasó rozando la cabeza y fue a parar contra un árbol, partiéndolo al medio.

“Winter, encierra a todos los que puedas en una burbuja repleta de agua” pensé con fuerza. Había que aprovechar la ventaja que teníamos de alguna forma. Esta asintió sin mirarme y acciono, generando una gran esfera chorreante que encapsulo a cinco druidas, ahogándolos lentamente.

“Nichi, como sea, corre con los chicos, yo debo recuperar al lobo, sigan en línea recta por el rio”. Mi hermana hizo lo mismo, y junto a Orisha Oko, crearon una distracción con las ramas de los árboles que les dio el tiempo justo para escapar junto a mis amigos. Los encontraría luego, estaban en buenas manos.

-¡India, no! –me grito Hawa cuando comprendió mi plan. Salí disparada como una flecha contra Xian, que cargaba con el cuerpo inerte de mi precioso lobo blanco y escapaba entre la espesura del bosque. Las deje peleando con el resto de los druidas y perseguí a la cabeza, la que días atrás, era la mujer perfecta para mi padre.

Era más rápida que ella, por lo que no me costó alcanzarla, pero cuando quise derribarla, me sorprendió con un ágil salto, girando sobre sí misma, lanzándome un hechizo con su báculo. Me dio de lleno en el pecho, arrojándome contra la hierba de un golpe seco.

-No seas idiota India, tú no tienes oportunidad contra mí. –se burlaba abiertamente, disfrutando de la situación. –No me ha costado nada encontrarlos, ¿crees realmente que puedes utilizar ese portal? Jamás te lo permitiré.

Xian había aparecido cuando decidimos parar a tomar un poco de agua, pues increíblemente era lo único que Hawa no había traído consigo en su “viaje” por suministros. Habían atacado por sorpresa, obligándonos a separarnos y en el tumulto, Xian noqueo al lobo, cargándolo consigo.

Lance un látigo de fuego en línea recta que ella esquivo casi sin esfuerzo, golpeando contra uno de los árboles que se encontraban detrás de la druidesa.

-Fallaste.

-Eso es lo que tú crees. –le respondí con media sonrisa al tiempo que un gran crujido se escuchaba y rodaba de lado para esquivar el tronco que comenzaba a caer. Xian del susto soltó al lobo y se hecho hacia su derecha, colgándose de una rama para balancearse y caer unos dos metros lejos del lugar de impacto. Antes de que el árbol aplastara al animal, me lance contra él y salte, cayendo suavemente sobre el tronco caído, y comencé a correr.

-¡Salgan de allí! –grite a mi paso, rogando que Winter y Hawa estuvieran de pie para la carrera. Iba lanzando bolas de fuego a diestra y siniestra sin mirar si lograba atinarle a algo. Un estruendo próximo a mi hizo que me tambaleara, pero me mantuve en línea recta. Pase cerca de mis hermanas que seguían luchando, gritándoles aun internamente que corrieran. Tenía al animal bien aferrado a mí y no pensaba soltarlo bajo ningún concepto, lo defendería con mi vida si fuese necesario.

-¡India, al frente! –Winter lanzo una ráfaga, como si del poder de una gran ola se tratara, barriendo con un druida que amenazaba con su magia, mientras seguían volando los haces de luz por todos lados.

Me concentre en correr y solo correr, dándole a mis piernas toda la potencia de la que era capaz. Esta vez debíamos tomar medidas aún más drásticas. No podríamos descansar en ningún momento si salíamos victoriosos de esta, pues Xian ya había probado la rapidez con la que podía ponernos las manos encima.

Cronicas Elementales: El altar del druida (PARTE 2)¡Lee esta historia GRATIS!