06. "Un queque".

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Nota interesante al final

06. "Un queque".

|Narra Mia|

-¿¡Quién diablos es él y por qué mierda lo rechazas de esa manera!? –Exclamó Jane-. Y lo más importante. ¿Por qué nunca me dijiste que un chico así te acosaba?

-Se llama Ethan y no lo rechazo. No me acosa solo... bueno, talvez si me acose y... talvez también lo rechacé. Pero yo no quiero nada y él lo único que hace es confundirme.

-¿No quieres nada? ¿Qué has tenido ya? ¿Y por qué te confunde?

-¿Insinúas que tuve sexo con él? –Pregunté sorprendida-. Pues si es así, la respuesta es un gran no. No va a pasar ni aunque él quiera.

-Pero cuéntame desde el principio. Quiero saberlo todo y quiero saber por qué no me habías contado.

Janey era mi amiga desde la universidad, estudiamos lo mismo y ahora trabajamos en lo mismo, pero aparte de eso últimamente no hablamos como antes ya que tiene novio y se la pasa con él, saliendo, cenando o talvez incluso follando. Y desde que salen –hace cuatro meses– no me escucha lo suficiente. O como yo quiero que me presten atención. Por lo menos hasta ahora.

-Pues la primera vez que lo vi yo estaba esperando a que las puertas del elevador se abrieran y el salió sin ver y regó lo poco que quedaba de mi café. Me dio cinco dólares aunque yo no le pedí nada y tuve que aceptarlos. Luego... iba en el elevador y me saludó, solo hablamos y me besó. No me pude alejar, mi cerebro estaba en otro lugar. Besa increíble. Pero... es demasiado alegre nunca está enfadado o triste o amargado, nunca quita esa maldita, blanca y hermosa sonrisa de su rostro. –Suspiré y sacudí la cabeza-. Y ahora resulta que tiene un hijo. ¿Entiendes la gravedad de la situación? Y sé que dirás "Es Nick, te encanta Nick". Y es cierto pero por un momento pensé que podía tener algo con él y no sé si miente con lo de su madre. –Tomé el aire que me faltaba por hablar rápido y la miré-.

-Te entendí la mitad, pero en todo lo que dijiste lo alagaste un par de veces. –Fruncí el ceño-. Blanca y hermosa sonrisa, besa increíble. Además te faltó decir que es sumamente guapo y encantador. Si es que no miente, también es un buen padre y le gustas, así que acepta la bendita cena. Ocupas tener sexo.

-No ocupo sexo. No ocupo nada. No soy buena para las relaciones amorosas. No soy como tú, Jane. Eres buena para este tipo de cosas, yo no. Por eso me dedico a cuidar niños en un centro, no a tenerlos con una pareja.

-Bueno, es solo un consejo. Usa protección si no quieres quedar embarazada. –Me guiñó el ojo y no pude evitar reír antes de negar con la cabeza en sentido de "eso no pasará". Antes de abrir la puerta que daba a las habitaciones y entrar-.

|Narra Ethan|

Doblé la esquina y estacioné para luego cargar a Ethan hasta el apartamento. Saludé al portero del edificio y el dejó la taza en el mostrador y me enseñó unas cartas. Me acerqué a recogerlas.

-¿Son del trabajo?

-Así es, Ethan. –Me di la vuelta-. Ah y se me olvidó decirte, hoy una señora vino preguntando por ti y por Nicholas. No me dijo su nombre pero rondaba los sesenta y tantos años.

Fruncí el ceño y le agradecí para luego subir por el ascensor a mi debido apartamento. Saqué las llaves y abrí el oscuro apartamento, encendí las luces y llevé a Nick a su cuarto. Nick tenía el sueño pesado así que no se despertó cuando le quité los zapatos. Lo cobijé y salí de su habitación.

Me fui a la sala y encendí la televisión con un volumen bajo para que Nick no se despertara. Y con menos de cinco minutos de ver un programa de cocina, sonó el timbre y supuse que sería Megan que pasaba a recoger algo pero al abrir la puerta mi boca casi toca el suelo. Keyla, mi exnovia. No la veía desde hace meses y pensé que había dejado la ciudad, pero no. Ahí estaba.

Papá de Repuesto.¡Lee esta historia GRATIS!