Capitulo 2

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*Narra Kageyama

Por alguna razón las palabras dichas por Hinata hace unos momentos crearon un movimiento en mi corazón que hacía que quisiera abrazarlo y no soltarlo por ningún momento, como si hubiera estado esperando mucho tiempo aquellas palabras, pero ni yo mismo entendí aquella sensación así que simplemente la ignore y pregunte lo que primero se me vino a la cabeza porque algo era cierto. No entendía que estaba pasando aquí.

-¿De qué hablas Hinata?- pregunte, pues estaba confundido- ¿Acaso es una broma?- trate de sonar divertido pero al parecer con muy poco éxito

Hinata parecía sorprendido, disgustado y triste sobre todo triste, pero seguí sin entender que ocurría aquí, pero parecía dispuesto a seguir hablando

-Jajajaja- rio y yo me confundí aun mas- Tienes toda la razón Kageyama idiota es una broma, quería saber si caías o no y por lo visto lo hiciste- siguió riendo a lo que yo me enfade

-¿A quién le dices idiota, idiota?- dije enfadado, por lo visto todo volvió a la atmosfera de siempre, esa en la que yo me sentía cómodo, como alguien normal y no un superdotado "rey de la cancha" como siempre me hacían llamar, eso es lo que lograba Hinata causar en mi, aunque la mayoría de las veces me desquicie, pero igual disfrutaba estos momentos

-¿Yo idiota? Tu eres el idiota Bakeyama- se burlo de nuevo, reía tanto que parecía que lloraría y así fue, llego al punto de llorar de tanta risa

De repente se detuvo y se limpio las lagrimas- Kageyama te acompañare a casa así que ve por tus cosas, yo mientras iré por algo que olvide en el gimnasio espero y no sea muy tarde, te veo en la entrada- y con esto se fue

*Narra Hinata

En cuanto salí del cuarto de enfermería donde se encontraba Kageyama, corrí, corrí todo lo que pude, tenía que salir de ahí, tenía que ocultar las lagrimas que ya salían nuevamente de mi, tenía que gritar, tenía que sacar la frustración, quería golpear y destruir todo a mi alrededor. Tenía el nudo en la garganta más grande que nunca, solo me había sentido así un par de veces y nunca creí que me pasara por algo tan absurdo como el amor, pues solo había tenido estas molestias por el voleibol, pero ahora todo era diferente

Me encontré frente al gimnasio, como creí ya no había nadie y por suerte aun conservaba la llave de repuesto para emergencias que venían siendo normalmente porque olvidaba cosas adentro y así fue como volví a abrir el gimnasio y prendí las luces, mi cuerpo temblaba, por mis mejillas seguían cayendo lagrimas, me quede un momento parado hasta que decidí cerrar por dentro y comenzar la sesión "desahogándose dentro de un gimnasio" tal vez sería un buen programa de televisión, a la gente le gusta ver el sufrimiento de otras

Y ahí comencé a gritar todo lo que pude, a llorar aun más de lo que ya había llorado en el recorrido hacia aquí, corrí por todos lados hasta que supe que era momento de irme, si hacia esperar mucho al idiota de Kageyama se enfadaría conmigo, aunque debo ser yo el que debería estar enojado, toda su insistencia para que yo me enamorara de él, todo lo que espero y sufrió para escuchar aquellas palabras ahora no valía absolutamente nada. Olvido, olvido sus sentimientos hacia mí, las palabras tan hermosas que me dijo aquel día en que se confeso, aquel chico era alguien tan sincero y con sentimientos tan puros que no pude notarlo, no lo note hasta que con el tiempo y con mayoritariamente su esfuerzo yo caí rendido a sus pies y en el momento en que el beso a Oikawa-san fue la gota que derramo el vaso, ese mismo día confesaría los sentimientos que él hizo que surgieran pero en cuanto vi eso pude experimentar un sentimiento secundario de enamorarse y esos fueron los celos. Arme toda una escena ahí y así fue como termino en todo esto, supongo que de alguna forma todo esto es mi culpa pues fui yo quien lanzo aquel balón directo a él e hizo que olvidara todo, absolutamente todo

No lo olvides (KageHina/Yaoi)¡Lee esta historia GRATIS!