Capitulo uno: La mierda caminante.

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Capitulo uno: La mierda caminante.

"El comienzo a tinta y papel."

Estaba a la deriva.

Entre las pocas cosas que recordaba, esa era la única segura de todas. Siempre, desde que comenzó a tener que huir de la gente, se sentía a la deriva.

Recordaba vagamente un dolor horrible en los pies y el corazón palpitándole a mil.

Gruñidos.

Esos gruñidos propios de un perro hambriento...de una jauría de animales que deseaban algo de comida.

Luego...Luego no sabía exactamente que paso. Todo había sido sangre, frustración y más gruñidos. Recordó que cesaron en algún momento ¿Los había matado a todos, quizá? 

Por supuesto, el sonido de su pequeño cuchillo se escuchaba haciendo ritmo con la sangre añeja y el golpe de un caminante dando contra el suelo.

Se vio a si misma rodeada de cuerpos en proceso de putrefacción. Llena de sangre que ya no sabía si era suya, de sus amigos o de la mierda carnívora. Después, sus pies fallaron cuando quiso dar el paso; había caído de rodillas, seguramente.

El atardecer se estaba yendo para dejar paso a la noche. Pronto estar en el bosque seria aun más peligroso, y si no se movía, posiblemente vinieran más.

"Que lo hagan" pensó cansinamente, "Ya estoy muerta de todas formas, adelante."

El crujir irregular de las ramas y el movimiento de las hojas aumento de su lado izquierdo: Venia uno de ellos.

Suficiente para matarla.

No supo exactamente en qué momento termino en el piso, pero no le tomo importancia, era un milagro saber cómo había escapado de donde estaba y no exigía mas a su mala recepción de recuerdos.

Cuando se hizo más notorio el movimiento de las ramas y los crujidos se acercaban cada vez más, Jessica se tomo la oportunidad de abrir los ojos por última vez dándose el lujo de ver a su asesino.

Era una sombra algo grande, quizá en su momento había sido muy buen deportista, o simplemente, vendría de una familia alta. Quién sabe, de todas formas alto o bajo, iba a terminar mordiéndole.



¿Qué tenemos aquí? Carajo Adamit, ¡Este es tu día de suerte! Oh, no no. No me jodas con que esperabas que fuera un caminante, estoy a punto de salvar tu estúpido trasero.

Vaya, cuanto sarcasmo en unas cuantas palabras.

Sus ojos se cerraron antes de que el terminara de hablar, aun no sabia exactamente quien era su salvador. A duras penas recordaba como había llegado al suelo, mucho menos un rostro antes de caer desmayada.

Sin embargo, si recordaba que le llevaban en brazos de mala gana. También recordaba los comentarios amargados que se hacia a si mismo su salvador mientras gruñía de cansancio de vez en vez.

Ahora estaba en una cama cómoda, como lo estuvo hace algunos meses antes de que comenzara todo. Era una superficie suave que le haría pensar que todo estaría bien, se sentía tan reconfortante...que no podía ser cierto. No podía ser verdad.

¿Dónde la encontraste, Daryl?

No estaba sola, desde hacía rato que Jessica lo sentía. Pero no era la voz de su salvador, era una voz cálida y preocupada de alguien más grande, unos 50 años ¿Quizá?

No estaba cerca de la prisión. De hecho, el pequeño saltamontes iba en dirección contraria por sus pisadas.

Era él.

¿La seguiste?

Dejo un hermoso camino de caminantes y sangre.

Jessica sintió como un paño húmedo recorría su rostro. Estaban lavando una pequeña parte de toda la sangre que tenia encima, seguramente, ni siquiera se podía localizar donde comenzaban sus heridas.

En el pequeño cuarto del bloque A reinaba una clase de tensión casi nada propia desde que todo había vuelto a la normalidad. Daryl había aparecido con una muchacha en los brazos que parecía caminante más que humano y automáticamente la tensión cayo.

Fue necesario revisar de forma descuidada si tenía alguna mordida o no a pesar de las frías insistencias de Daryl, que aseguraba haberla visto antes de caer al suelo por cansancio, no por otra cosa más alarmante.

Los niños habían querido saber de qué se trataba todo aquel alboroto, sin embargo, Carol insistió en que era hora de ir a la biblioteca a contar cuentos y tuvieron que irse si o si.

Daryl permanecía recargado en el marco de la celda jugando con una de sus flechas sin mirar a nadie en particular mientras que Rick veía de hito en hito a Hershel y a su nueva inquilina.

Esta deshidratada, quizá lleva días sin comer ni tomar nada. Anuncio Hershel girándose hacia Beth para que fuese a traer lo que aquella desconocida necesitaba.

¿Temperatura? Indago Rick

Al contrario  Río entre dientes Hershel.

¿No hay rastros de...?

¿Mordidas? Seguramente no, debemos esperar a que despierte para que se duche. Dudo que tenga rasguños de ellos, si llego hasta aquí, es por algo.

Cuando Hershel dejo caer alcohol sobre la herida de la cabeza de Jessica, ella se levanto de golpe y el caos casi explotaba.

Casi.









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