22. El primer lugar de mi top 10 de lugares que jamás debí haber visitado.

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Advertencia: La primera parte de este capítulo la escribí sin pensar y debido a que la novela ya la había publicado en otra plataforma (Potterfics), me forcé a publicarla aquí también, pero... la verdad es que releyendo todo, me he dado cuenta de que esa parte no es muy relevante a la historia (hasta el título no me gusta) y tampoco tengo idea de por qué la escribí en primer lugar. (En serio, hasta me hizo odiar un poco a Aqua) Si quieres leer todo eso, no te pararé, pero si solo estás aquí para seguir a la historia y no solo las ocurrencias de Aqua para molestar a Carter, entonces puedes leer las letras solo lo que está en negrita.

Dedicado a sweetryder

POV Aqua:

Después de llegar a Egipto, el cráter andante me advirtió no salir por nada del mundo del barco. ¿Por qué? Bueno pues hay muchas razones... el calor, los ladrones, pero lo que más le importaba era la Plaza Tahrir*. ¿Qué por qué? Pues según él, es el lugar dónde violan a las extranjeras. Si tan solo él me hubiera dicho eso tal vez le hubiera hecho caso.

Sí, salí viva de la Plaza esa. ¿Cómo?

Todo comenzó cuando desperté el día siguiente de la noche de los tsunamis (como lo empecé a llamar).

Al salir de la habitación, me dirigí a la proa y saqué un catalejo. Al estilo de los piratas grité:

—¡Tierra a la vista!

Pero el cráter andante no escuchaba. Y Jeffrey había sido despedido en Portugal. ¿Quieren saber lo que pasó con él?

Cuando repartimos el dinero después de todo ese episodio en Portugal, Carter dijo que era necesario dejar a Jeffrey porque si nos acompañaba hasta Egipto tal vez se enteraría de la Verdad. (No, no la facción de Divergente, sino de los monstruos, la mitología, etc). Así que como "regalo" le dimos una tarjeta de crédito de cantidad infinita para que dirija su propia empresa de botes turísticos o se convierta en la nueva persona más rica de Portugal. Él aceptó de inmediato, pero luego se preocupó por mí, pues creía que yo no podría manejar bien el barco. Dije que no se preocupe y le recordé que me había enseñado muchas cosas, así que terminó yéndose. Le deseé buena suerte, porque de verdad se la deseaba.

— ¡Tierra a la vista! —grité en el oído de Carter.

— ¡Au!, ¿qué te pasa? —preguntó mientras se sobaba adolorido la oreja.

—Oh, nada, señor Wikipedia, tan solo quería dejarte tan sordo como Katniss en Los Septuagésimos Cuartos Juegos del Hambre, nada más. Naa, mentira... tierra a la vista.

—Eso ya lo sabía. ¿Pero qué manía la tuya de fastidiar a la gente? Bueno, ya fue, creo que me quedaré sordo por el resto de mi vida. Hey, Aqua, no salgas del barco cuando lleguemos a Egipto sin mi autorización, puede ser muy riesgoso.

—Sí, sí, claroooo.

—En serio.

—Ya, ok, no saldré —dije y apenas anclamos, mientras él buscaba su bolsa de mago (que yo había escondido), salí a explorar el puerto.

Lo primero que me encontré fueron a un montón de vendedores ambulantes  y yo pensé: "Wow, cráter andante, que miedo que dan... en serio, ojalá no dejen los precios sin más rebaja".

Poco tiempo después llegué a una pequeña plaza, que más parecía un mercado. Había una chica que estaba vendiendo unos mantos para cubrirse la cara, que me gritaba estruendosamente que le compre eso, (o eso entendí) que tenía que alimentar a sus hermanos (de nuevo: o eso entendí). Total, que la historia no tenía nada que ver con eso sino que me advertía que use un manto porque en muy pocos minutos vendrían la pandilla de maleantes y queme refugie con ella y sus hermanos. (Esto lo entendí después de muchas traducciones que me hicieron sus hermanos después, pero de eso no va la historia).

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