eh?

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-POV'S, Steven-

—¡Ahg! ¡Qué aburrido! ¿Dónde andarán las chicas? —Exclamé, tirado en el suelo mientras veía el techo de mi cuarto.

Las demás habían estado encerradas en sus habitaciones desde que desperté, ya era medio día y aún no aparecían.

Me levanté y me dirigí a la entrada del templo con la esperanza de poder abrir la puerta de alguna de ellas, pero solo pude con la mía.

—Mmh, veamos... —Pensé en voz alta mientras entraba. —¿Hay alguna forma de ir a la habitación de las gems desde aquí?

De pronto, una puerta de madera oscura con un picaporte de color terracota apareció detrás mío, luego de soltar un poco de humo rosado.

Me acerqué a abrirla y luego la cerré de golpe. Detrás había una especie de pared de agua, como si fuera directo al océano. Con temor a quedar empapado, abrí de nuevo la puerta, descubriendo que el agua no se movía de su lugar. Me adentré en ella, miré hacia abajo y vi a Perla, Garnet y Amatista teniendo una reunión en la habitación de las burbujas.

Parecían algo angustiadas.

—No lo sé, Garnet. Piénsalo bien, ¿cómo habríamos de decírselo? —.Exclamó Perla exaltada.

—Por más que odie admitirlo, -habló Amatista. — Perla tiene razón. Además, ¿para qué quieres decirle?

—Vi la posibilidad de que Steven se entere de una manera que le resulte desagradable; no alcanzo a ver qué pasaría después, pero presiento que no será nada bueno.

—Pero, ¿cómo piensas decírselo? —Interrumpió Perla. -"Hey, Steven, la verdad es que cuando naciste te odiamos tanto que casi te matamos porque no podíamos creer que el destino nos quitara a Rose por alguien como tú". ¡Qué ridículo! ¿Cómo crees que se sentirá después?

Las chicas siguieron discutiendo, pero yo ya no escuchaba lo que decían. Las Cristal Gems solo me tomaron como una responsabilidad, no como un nuevo miembro de la familia...

Todas esas palabras de aliento, esos empujones, esas felicitaciones... ¿Todo fue una mentira?

Me sentí desprotegido, engañado y quizás hasta traicionado. Comencé a temblar del enojo y, con un enorme nudo en la garganta acompañado de lágrimas en los ojos, salí por donde había entrado.

En el cuarto de mamá mi mente ya no estaba en todos sus sentidos; mi cabeza se hallaba en blanco y no podía dejar de repetir la misma escena una y otra vez.

—Oh, Steven... —Miré a todos lados buscando al dueño de aquella voz que de repente había llegado a mis oídos. —Duele... ¿No es así, amigo?

—¿Qué? ¿Quién eres? ¿Dónde estás? —Pregunté asustado, sin dejar de buscar a través de la rosada neblina.

—Oh, compañero... —Rio lentamente. —Yo no soy más que alguien dentro de tu mente.

—¿E-en mi mente? ¿Cómo es eso? —Tartamudeé.

—En términos simples, yo soy tu "otro yo". —La voz era muy gruesa, fría y me ponía los pelos de punta.

—¿Mi otro yo? No entiendo.

—Tú eres tan fiel y bondadoso. Yo soy todo lo contrario a eso, tu "lado oscuro". Todos tenemos luz y oscuridad dentro de nosotros, ¿sabes?

—Entiendo, pero... ¿Por qué hablas? ¿Qué quieres?

Un escalofrío me recorrió de pies a cabeza. La voz volvió a reír y casi me lo imaginé meneando la cabeza suavemente de un lado a otro.

—Steven. —Me nombró bruscamente. —Te propongo algo.

—¿Qué cosa? —Dije tembloroso, las manos me estaban sudando frío del miedo, por lo las limpié rápidamente, frotándolas con mi pantalón.

—Ve con las otras gemas. Contacta el planeta hogar.

—¿¡Qué!? ¿¡Para qué!?

—Vete de aquí, Steven. Demuéstrales que están equivocadas.

—Yo... No lo sé. —Dudé

—Oh, vamos, Steven. No es como si fueran a extrañar tu presencia aquí...

En eso tenía razón. Poco a poco iba cayendo en el juego y me iba convenciendo a paso lento pero seguro. ¿Traicionar a las gems? Eso significaría traicionar a mi propia madre... Pero ellas nunca me fueron fieles. Yo nunca fui otra cosa más que una carga.

Nunca me quisieron. ¿Por qué debería quererlas yo?

—Está bien. —Accedí saliendo de la habitación.

—Eso es... Huyamos, larguémonos de aquí.

Subí las escaleras por mi mochila, entonces fue cuando salí de mi "mini ensueño" y caí en la cuenta de que ni siquiera sabía como contactarlas.

—¿Cómo se supone que las contacte? -Me pregunté a mi mismo. Mi compañero resopló frustrado.

—Rayos, es cierto... Hagamos esto: quedémonos un par de días más. Debes averiguar cómo tener comunicación con El Planeta Hogar. Pregúntale a las gems, pero sé cuidadoso... No hay que dar ni el menor indicio de lo que pensamos hacer.

—Bien. —Terminé de guardar todo lo que iba a necesitar en la mochila. La coloqué al lado de mi cama y prendí el televisor.

—Bueno, Steven... Llámame cuando quieras, pero procura que sea cuando estés solo.

Y con eso, la voz se desvaneció poco a poco hasta luego desaparecer.

•••

Bueno, espero que les guste esta nueva historia :). Perdón si es corto o me ausento un par de semanas o meses. Como siempre, escribiré dos veces a la semana, así que disfrútenlo...

•Editado por Marferline el 21/Abril/17•

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