Capítulo 35- Mejores amigos dando apoyo en calzoncillos.

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El tiempo se había paralizado, solo eramos nosotros dos. Nunca imagine volver a besarla,vaya que se siente bien.
Nuestro beso paso de suave a tornarse mas rápido y con mucha más pasión.

Sentí de nuevo esas “mariposas” dentro de mi al besarla, nunca lo había sentido, no de la forma en que ella me lo hacia sentir.
Entrelazamos nuestras manos,parecían estar hechas a la medida con la otra, nosotros estaríamos juntos no importara que.

Siento como la mano de Clarisa me empuja, me separo lentamente. No esta feliz, solo niega.

- ¿Qué pasa nena? -me mira negando. Se levanta y cojo su mano - ¿Adonde vas?

- A otro lugar. No hagas esto mas,por favor Jay. -achina sus ojos.

Me quede en estado de shock, ¿acaso no le había gustado como a mi?

- Pensé que te gustaba, que podríamos volver.

- Nunca podríamos regresar, tú eres un chico que me hará daño y yo una chica fácil de dañar, lo nuestro no podría volver a suceder. Lo único que tenemos juntos es a Mattias. -sonríe tristemente.

Tiene razón, siempre terminaba dañando a las personas especiales para mi.
Solté su mano y deje que siguiera, sin mi.

- Te amo Clarisa. -susurre a sus espaldas.

Ella es mi único amor, la única mujer que ocupaba mi corazón.
Me levante y caminaba hasta mi habitación, necesito salir de este dolor que se apodera de mi cuerpo y solo una cosa me haría olvidar el odio que me tiene mi hijo y el rechazo de la mujer que amo, el acohol.

Mi querido amigo el alcohol.

***

Al entrar al bar el lugar estaba lleno de luces, gente por doquier bailando. Vestía de chaqueta de fútbol americano, usé un pañuelo negro en mi cabello peinándolo todo hacia arriba, así mucha gente no me reconocería.

Me acerque a la barra y pedí una vodka, luego otra y otra.
Me estaba embriagando, sentí tanto dolor y mis ojos picaban con llorar. Bebía como si los problemas desaparecieran con eso, como si Mattias me quisiera, como si Clarisa perdonara lo estúpido que fui.

***


Sigo consiente después de todo, he perdido la cuenta de cuanto he tomado, la vodka no me ha librado de mis problemas mas bien me los ha recordado.

Cogí la nueva botella de licor que me tendía el hombre de la barra. Él recibió su dinero y salí de ahí a paso lento.  Algunas personas estaban peores que yo, cayéndose y su cara se miraba terrible.

Al llegar al estacionamiento encontré a alguien tomándole fotos a mi auto, ese tipo le estaba tomando fotografías sin mi permiso.

- ¡Hey, hey! -grite empujando al hombre haciendo que su cámara cayera al suelo. Él la recogió rápidamente y sonrió.

- Sonríe Jay Rodrigues -capturó una foto de mi estando ebrio. Quede perplejo, el flash de la cámara me dejó casi ciego.

No tengo la menor idea de como supo que era yo, sin embargo me había encontrado. Charles Tom, era sin duda el paparazzi mas imbécil y molesto que alguna vez me persiguió, era peor que una novia psicópata.

My little sunshine.¡Lee esta historia GRATIS!