Capítulo 62. (Él)

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—Vení —la llamé desde la cama.

Se había levantado hacía unos segundos para ir al baño y darse una ducha. Yo, claro, después de nuestro primer polvo como novios, no podía respirar bien aún.

Se quedó de pie en el borde de la cama. Dejó caer la toalla y en cuestión de segundos se vistió con la camiseta que horas atrás yo había dejado sobre la misma. La olió de manera extraña, sonreí al verla. Esa ya era nuestra costumbre.

—Necesito volver a casa —dije mientras gateaba sobre las sábanas para llegar a mí. Levanté una ceja extrañado. No tenía muchas ganas de quedarme sólo, y menos después de ver como se colocaba mi remera sin ropa interior debajo—. Tengo que asistir a un evento. Por la agencia y por la revista.

No le bastaba ser modelo y tener que ir a esos eventos de mierda. Ahora también trabajaba para la revista de chimentos más conocida de la región y tenía que asistir a ellos cómo parte del stuff.

—Nos invitaron a los dos —agregó acariciando mi cabello.

Negué con la cabeza viendo sus intenciones.

—No pienso ir  a un evento de esos nunca más.

Largó un suspiro aunque me miró divertida.

— ¿Te vas a enojar si yo voy? —preguntó.

Tuve que girar la cabeza para no volverme loco con la ternura de su voz y la inocencia en sus ojos.

—Siempre estoy enojado con vos —comenté divertido.

—Yo también siempre estoy enojada con vos —me imitó y sonreí.

— ¿Ya querés ir? —le pregunté, luego de ver como miraba de reojo el celular.

Asintió tímidamente. Me senté en la cama para tomar unos calzoncillos limpios del cajón cercano. Subí mis pantalones y me puse de pie para abrocharlos.

Giré para mirarla.

— ¿Ahora supongo que tengo que hacer cosas románticas? —bromeé mientras observaba detenidamente como abrochaba su corpiño.

Se rió mientras se acomodaba los breteles y tuve la necesidad de acercarme a ella. Me senté a mirarla como un idiota mientras corría de un lado a otro buscando sus pertenencias por la habitación.

—Me gusta el bosque —dijo de la nada.

Levanté una ceja. Me acerqué para besarla cuando creí que estaba lista, pero corrió su cabeza rápidamente para agacharse y buscar sus medias.

— ¿Querés volver a ir? —pregunté mirando cada uno de sus movimientos, ¿cuándo iba a terminar y dejar que la besara?

—Si vos querés... —agregó en voz baja.

Anotado. Próxima vez: bosque.

Di un paso hacia adelante para tomar su cadera con ambas manos. Ella dio uno hacia atrás para observar todo a su alrededor.

—De acuerdo, antes de ir quiero que hagas algo por mí —dije para lograr qué, por una buena vez, me mirara.

— ¿Qué?

—Que dejes de retroceder y me dejes besarte.

Largó un suspiro, cómo si se hubiese podido relajar de una buena vez. Mostró sus dientes y, cuando lo hizo, su labio superior se levantó. Temblé, aún con ella entre mis brazos, cuando me di cuenta que yo también me había relajado con sólo ver a mi novia sonreír.

 Temblé, aún con ella entre mis brazos, cuando me di cuenta que yo también me había relajado con sólo ver a mi novia sonreír

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