.Capitulo 1.

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Abrí los ojos lentamente y fije mi vista al techo tratando de acostumbrar mi vista a la luz que entraba por la ventana. Restregue mis ojos con la mano derecha y solté un suspiro cansando. Me senté en la cama mirando la cuna violeta que estaba armada frente a mí - la había armado ahí con la intención de tener a Paz a la vista -

Me levante como pude y camine hasta el baño para hacer mis necesidades. Me paré frente el espejo y me rasqué la barba que recientemente estaba saliendo. Tomé mi cepillo, me lavé la cara y los dientes. Volví a mí habitación encontrándome con la imagen más tierna de todas;

Paz estaba toda despeinada, con su camiseta a medias, y sonriendo. No pude evitar sacar mi celular y tomar una foto de ese momento. Se puso entre las barras de madera y me saco la lengua mirándome con cierta confusión.

Cuando vi bien la foto, no dude en mandárselo a Ariana por WhatsApp.

"Enviar"

Guarde mi celular nuevamente y tomé a Paz en brazos mientras se reía.

- Aigo~ felish cumpleañios bebu~ - Recibí una risa fuerte por parte de la bebé que, estoy muy seguro de que iluminaría el lugar más oscuro.

Con la bebé en brazos, caminé hasta el baño nuevamente para prender la llave del baño para que comience a llenarse la pequeña (pero espaciosa) tina, mientras se llenaba comencé a desvestir a Paz

- A, la, tina turururú, a, la, tina turururú, a, la, tina turururú, a la tina.

Al meterla ahí, la bebé comenzó a patalear y moverlos brazos logrando que me mojara.

- No, sal-piques turururú - tararie en un suspiro.

Luego de algunos minutos, terminé de bañarla y terminé empapado totalmente. Caminé a la habitación otra vez luego de haberte envuelto a Paz en la pequeña toalla blanca con detalles lilas. La dejé arriba de la cama mientras preparaba lo que le pondría y tomaba el talco, las toallitas y un pañal.

En el acto, mi teléfono comenzó a sonar y sin mirar el nombre del contacto, contesté.

- ¿Quien es?

- ¡Daniel!

Esa voz tan chillona.

- ¡Ocupado!

Corte sin decir más mientras volvía mi vista a mí hija quien me veía confundido.

- No mires así - dije mientras terminaba de prender el pañal. - Estoy seguro de que harías lo mismo.


Papa Soltero ©¡Lee esta historia GRATIS!