15. El del tamaño más pequeño que un maní.

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-Que estás embarazada de un tal Percy que dijiste que era tu medio-hermano.

Se acercó y se sentó a mi costado.

-No lo entiendes.

-Te odio -dijo- y sí lo entiendo. No nací ayer, Aqua. Sé que significa estar embarazada. ¿Por qué mentiste?

-No mentí. Te he dicho lo mismo cincuenta mil y una veces, ¿por qué no lo entiendes, acaso tengo que gritártelo en un megáfono en la oreja? ¿Qué te dijo Zia exactamente?

-Ella... ella dijo que... que te escuchó hablar entre sueños hace más o menos una semana.

- ¿O sea ella entró en mi cuarto?

Maldije en griego antiguo. ¿Quién le dijo a Zia que contamine mi hermoso y muy pitufo cuarto con su presencia?, ah pfff, Anubis, seguro... Tal vez fue idea del club Anti-Aqua.

-Dice que escuchó detrás de la puerta.

-O sea, me ha estado espiando, Carter. -y luego agregué-.No sé si en tu cerebro del tamaño de un maní entre tal noticia.

Él bufó y se paró.

-Si mi cerebro es del tamaño de un maní... el tuyo es del tamaño de una molécula.

-Si mi cerebro es del tamaño de una molécula el tuyo es del tamaño de un átomo.

¿Usar ciencia para insultar? Qué buen método. (n/a: Sorry, estaba pensando en mi tarea de ciencia...)

-¡Muérete! -gritó y se fue.

-¡Carter Kane!, por si no te ha quedado claro en ese cerebro de átomo que tienes... TERMINAMOS, BITCH.

-¿Tú... terminar conmigo? No me hagas reír. Yo terminé contigo primero.

- ¿Ah, sí, pues yo lo dije primero?

- Pero yo lo pensé primero.

-Sabes qué... ya no hay que pelearnos como niños pequeños.

-Sí, no quiero contagiarme de tus hormonas de embarazada bipolar que tienes por montones.

-Pues, pues... ¿sabes qué? Te diré algo. Y quiero que todo el mundo lo escuche.

Esta era la hora de la verdad. No me importaba que pensaran que era un engendro del mal o algo así. (Para eso tenía a una mejor amiga llamada Sadie Patea-traseros Kane.) No me importaría que Anubis me fulmine hasta dejarme hecha trozos de Aqua en polvo. No me importaba que Zia trate de matarme. Ya era la hora de confesarse (y no, no me refiero a decirle tus pecados al cura). Ya no me importaba lo que Hera diría. Si ya le borro la memoria a Percy... ojala que también me la borre a mí. Ahora, nadie me va a mandar. Voy a retar a la diosa del matrimonio. Como había leído en alguna parte, que le den por el culo al mundo*.

- ¿Qué? -dijo Carter aturdido.

Lo jalé de la manga y lo llevé al centro de la sala. Sadie estaba allí, con unas chicas que usaban pijamas blancos. Estaban Bast, Anubis y Zia hablando entre ellos. Los fetos (el apodo a los niños de tres años) andaban correteando por ahí. Llamé a Sadie y ella se acercó.

-¿Qué pasa, Pitufina?

-Nada, Avril Lavigne -alzó una ceja. -Está bien... hoy me probaras tu lealtad.

- ¿Qué?

- Necesito que convoques una reunión. ¡Urgente!

- ¿Por qué?

-Solo hazlo.

Cuando todos nos sentamos frente a la mesa del comedor, todo el mundo me miraba. Zia tan solo se reía disimuladamente... (y por MUY DISIMULADA MENTE me refiero a que trataba, pero todo el mundo volteaba a mirarla). La muy hija de playa...

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