14. ¿Cuando entenderás que las diosas no dan segundas oportunidades?

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Traté de no quebrarme por dentro y llorar. Vi algo flotar por alguna parte, era un mensaje Iris. Era una pequeña niñita de más o menos 11 años, la había visto antes, en la cabaña de Afrodita.

- ¿Qué haces, Lacy? -pregunté-. ¿Cómo es que...?

- Hoooooolaaa -dijo y preguntó: -¿Esto funciona? Bueno, en fin... como dijiste que todo eso del Olimpo y el fin del mundo y Hera y tu súper misión secreta... pues...

-No he dicho nada sobre que sea el fin del mundo...

Ella miró retándome.

-Ok, tal vez... de cualquier forma, ¿cómo sabes que...?

-Drew, ella lo dijo todo en el almuerzo.

-¿Estás en el abecedario, también?

-Sí. En, fin, mira esto -dijo encendiendo la televisión de su cuarto que tenía la señal del Olimpo (no sé cómo), una diosa menor hablaba por el televisor solo distinguí que dijo algo sobre...

-Ya regresamos y recuerden, mundo mitológico, que ya viene la segunda parte de nuestro especial: McKane. ¿Afrodita, algo que añadir? -preguntó y dirigió su mirada hacia una chica despampanante sentada con un vestido rosado en un sillón.

-¿McKane? -preguntó.

-No tengo idea -dije. Entonces recordé que cuando Afrodita propuso eso de la flecha de Eros, dijo algo como: Y le diré a mi marido Hefesto que haga un reality show... -Oh, no.

-Oh, sí. Lo único bueno es que tienes que ingresar una súper-clave para poder ver ese canal. Dice que está censurado porque... bueno... ya tu sabes. Egipto y Grecia y nadie debe saberlo.

-Ajá.

-Y además porque... -la comunicación empezó a irse y una voz salió diciendo: Introduzca un dracma para otros cinco minutos más, por favor.

Cuando Lacy se dio cuenta tiró un dracma y siguió.

-El punto es que...-empezó, pero el televisor regresó al reality show.

Pasaron la escena que hace un rato acaba de pasar... Carter abrazándome se veía tan lindo... si no fuera por esa otra cosa que iba a hacer.

Ella apagó el televisor en el momento exacto y dije:

- ¿Acaso quieren violar mi privacidad? -pregunté y miré por todas partes tratando de ver si me encontraba con alguna cámara escondida, pero no había nada.

-Ese no es asunto mío* -dijo ella y luego la conexión se rompió.

El día siguiente Carter me empezó a ignorar como ayer. Parecía haberse enterado de algo peor aún. No sé... como si yo hubiese matado a su madre. Cuando le pedí que me pase la mantequilla, él bufó y me la dio. Miré a los demás que estaban sentados en la mesa. Sadie me veía extrañada. Zia tenía una gran sonrisa en la cara y Anubis también.

- ¿Qué te pasa? -le pregunté, mientras los demás seguían con sus conversaciones.

-Nada, ¿por qué debería pasarme algo? -respondió entre bufidos entre molestos e indignados.

-En serio, dímelo. Sabes que puedes confiar en mí.

-Con más razón, todavía, jamás confiaría en alguien como tú.

Eso me cayó como un baldazo de agua fría.

- ¿Qué? - Zia casi se mata de la risa y Anubis ocultaba su risa con ataque de tos.

Él me tendió un papel blanco.

-Tú lo sabías, ¿no es verdad? -dijo y lo desdoblé.

Lo que leí fue:

Griegos y... ¿egipcios?¡Lee esta historia GRATIS!