11. Soy fuerte como un roble... ¿a quién engaño? ¡Augustus, vuelve con Hazel!

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- Este... bueno... Feliz día de San Valentín —dijo Sadie.

— ¿Es 14 de febrero? —pregunté.

—Ehmmm, sí.

Luego salió de la habitación y el Cráter se quedó solo conmigo. Sonreí y lo empujé afuera de mi habitación.

—¿Qué pasa?

—No creas que por que seas mi novio voy a dejar que me veas desnuda.

—Pe...—Muy tarde, le cerré la puerta en las narices.

Al bajar al comedor, todos me vieron con cara de zombie. Tenía el pelo revuelto por todas partes. La de la senda de Tauret me preguntó qué había pasado anoche.

—Terminé de leer Los Juegos del Hambre.

— ¿Eso no era un libro basado en una película?

—Mira, mugrosa hunger —dije batiendo mi dedo índice derecho y moviendo mi cabeza al mismo tiempo—, las cosas son estas: las películas son basadas en libros, que fueron escritos por Suzanne Collins.

— ¿Hunger?

—No voy a perder el tiempo con gente como tú —le dije y me di la media vuelta y casi me caigo al piso.

—Creo que necesitas dormir un poco —dijo Sadie, pero si yo pensaba que era un zombie andante, pues Carter era el mismísimo Frankenstein. —Oye, y tú también, dense una ducha o algo.

Di un largo bostezo y me fui a mi alcoba.

Luego de mi sueño, que con la cosa rara que parecía querer ser una almohada hacía que sea uno normal, me peiné, me arreglé y salí afuera.

—Oye, Aqua —dijo Carter cuando salía de su habitación y me besó en los labios. Había un montón de gente afuera y se nos quedaron viendo raro. Parecía que Carter había querido hacer eso a propósito.

—No me digan que ya es el fin del mundo —dijo Sadie, que pasaba cerca. —Hey, ¿te acuerdas del plan, Aqua?

— ¿Cuál...? —ni siquiera había terminado cuando me jaló por la manga.

— Lo de ir al cine.

— Ah, ya. ¿Hoy, en el Cúpido's Day? —Por no decir que el dios del amor tira flechas a diestra y siniestra por ahí—. Y encima ver gente besándose... no. Agg, que asco.

En serio, hasta ahora esos besos largos en los que la lengua les limpia el estómago a la gente me dan nauseas. O sea, me gusta besar a Percy, pero ver a las parejas en los cines... es otra cosa, demasiado distinta. Al final me decidí por acompañarla, con tal de ver una película animada. (Ojalá siga Frozen en cartelera.)

Le avisé a Carter y me miró con cara de haber matado a alguien.

—No, no, no y no —me dijo.

—Vamos, Carter.

Luego de mucha súplica, que créeme no me gustó (fue algo parecido a Los Juegos del Hambre cuando Katniss le trataba de dar sopa a Peeta), accedió a ir.

En el cine, Sadie se ofreció a comprar las entradas:

—Mira, Sadie si compras para una romántica que me haga llorar juro que te corto la circulación.

—Tranquila, compraré entradas para la película de los dibujitos animados esos, de Navidad...

—Frozen —dije, mientras Anubis trataba de no hacerme estallar en pedacitos con su mirada de perro (muy literalmente...)

Cuando se fue a  comprarlas, Anubis y Carter trataban de no mirarse.

—Hola, Carter —dijo Anubis cuando se percató de su presencia.

—Igualmente, Anubis.

Sadie regreso y nos dijo que compremos canchita (palomitas de maíz, o como quieran llamarle) y aperitivos en el bar de sodas. Luego dijo que la sala de la película era la 5. Todavía faltaban quince minutos (y Sadie y Anubis no los desaprovecharon, para nada, en serio.) Carter y yo nos retamos en los juegos de realidad virtual que había dentro del cine. Uno era de lucha con espadas. Gané (¿cómo no iba a hacerlo?).

Luego, cuando regresábamos vimos un montón de parejas besuqueándose como si en ello se les fuera la vida. Nada nuevo, obviamente.

—Prométeme que nosotros no seremos como esos de ahí —le dije a Carter señalando a unos chicos besuqueándose. —Me da asco.

—Ok...

Cuando encontramos a Sadie y Anubis nos dijeron que ya iríamos a la sala. Cuando formamos fila vi que el cartel de la sala mostraba a dos chicos, una chica con un tipo de respirador artificial y un tipo abrazándola. No alcancé a leer el título.

—Sadie, no sé si no fui muy clara pero dije: NADA DE ROMANCES —grité.

—No es eso. Te juro que las entradas son para ver esa peli animada. Tal vez se equivocaron de cartel.

—Más te vale.

Cuando me di cuenta habían varias parejas besándose a nuestros costados (¿He mencionado que odio el Cupido's Day?), que provocaban que yo quisiera vomitar.

Cuando entramos a la sala, las luces se apagaron (y se intensificaron los sonidos de succión, nomás digo) y se proyectó una luz en la pantalla.

Pasaron trailers de pelis que no me interesaban para nada. Hasta que pasaron el tráiler de Sinsajo Parte 1. Yo apretaba la mano de Carter hasta que se ponga morada. (Fue la emoción.)

Cuando yo esperaba el logo de Disney apareció el de 20th Century Fox.

Sadie va a estar en graves líos.

La pantalla apareció con las palabras del título de la película.

JOAB LA SISMA STREELAL

— ¿Qué dice, Carter?

— Ah, sí, lo olvidaba: Bajo la misma estrella.*

—Sadie... —empecé y los ruiditos de succión también.

Bueno, no hay escapatoria, tendré que ver una peli romántica, puaj, qué aburrido. Luego vi que la protagonista tenía cáncer y que se llamaba Hazel. El chico supuestamente se había recuperado y se llamaba Augustus Waters (A Percy Jackson y Aqua McCartney les gusta esto...)

Hubo una parte en la que creí que sería fuerte como un roble ¿a quién engaño?, terminé gritando:

— ¡No Augustus, no, Hazel! —Y apreté la mano de Carter, a este paso terminará yendo a emergencias en menos de lo que te tardas en decir: Quidditch.

—Shhh —dijeron los de arriba.

—Oigan, acabo de sufrir un trauma cerebral, déjenme traumatizarme bien, entonces —grité.

—Shhh.

—Y dejen sus Shhhhus para después, que sino se han escuchado a ustedes...

—Señorita, creo conveniente que salga de la sala —dijo una chica con una linterna apuntándome a la cara. Como acto reflejo Carter dijo:

—Yo la acompaño.

La tipa esta nos mandó afuera del cine y se largó. Vi a más gente besuqueándose, pero ahora ya me empezaba a dar vueltas la cabeza. Sentía las palomitas en la garganta y luego... bueno si estás comiendo espero no haberte asqueado mucho (y deja de comer ahora mismo). Vomité como si no hubiera un mañana... el Cráter andante se preocupó y cuando paré me llevó al baño de un centro comercial que había al lado del cine. Bueno, yo entré sola. (Yo sé cuidarme sola. Sí, soy grande y no necesito que nadie me acompañe al baño.)

Después de devolver la cena del día anterior, me lavé la cara y las manos. Vi mi reflejo en el espejo y estaba pálida. (Ja, qué esperabas.) Salí del baño, lo más higiénica posible, y regresé con Carter a la Casa de Brooklyn.

Gracias, Eros por un San Valentín memorable.

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