Darren Brown es un chantajista

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La doctora se río entre dientes.

-Es mejor que vayas a deportes -ella sabía que no tenía remedio con mis desmayos-, la entrenadora te necesita, ya que eres la recogedora de pelotas de tenis, eres la mejor y la única.

No soy buena en deportes, bueno sí, pero si hago deportes me miran y al sentir miradas, entro en pánico. También no me gusta hacer deporte por la entrenadora que no me deja hacer deportes porque no hay nadie que ocupe mi puesto y es un puesto importante, así que a la recoge pelotas, jamás le harán caso, nunca la miran y es muy importante. Eso quieres creer .

-Sí, enseguida me cambio.-le sonreí a la doctora.

-Aquí esta tu uniforme, puedes cambiarte aquí, yo iré por más café

Se fue, la privacidad era importante para mí, me cambie en unos minutos, teniendo cuidado con no tirar mis lentes -se separaban de mí muy seguido, mi cabeza era pequeña y los lentes viejos-, como siempre el mismo uniforme, una falda-short, una blusa, unos tenis blancos, calcetines blancos, y una sudadera que me quedaba muy grande (es de mi hermano).


Recogí todas las pelotas que habían. Otra vez a mi rutina, me agradaba, mi rutina era segura y lo seguro era bueno para mi salud mental.

-Miller -mis momentos de paz se arruinaron, voltee a ver a la entrenadora-. Te faltan pelotas, una de las pelotas esta del otro lado -la mire sorprendida, ¿quién logro eso?-, sí, es donde están las plantas, sabes que no se tiene que perder ninguna pelota, o pagas.

Suspire. Deje las pelotas que tenía en mis manos en los sacos, y fui al otro lado del campus.

Mire a todos los chicos hacer deporte y jugar, envidiaba su seguridad. Pensar en otras cosas hacían que el camino se hiciera rápido y seguro. Llegue al otro lado del campus, no vi la pelota cerca, así que me adentre entre los arbustos y árboles, me rasguñé con las ramas, nada grave.

-Pelota. Sal de dónde quiera que estés, no te escondas o la entrenadora me va a matar.-sí, habló con las pelotas, no tiene nada de malo, también habló con mi almohada, con mi reflejo y... Escuche una risa. Me gire sorprendida. El que se reía era Darren Brown.

-La pelota no te va a contestar.-me tape con el gorro de la sudadera. Me di la vuelta y estaba a punto de irme cuando de reojo y por instinto extraño mire todo su cuerpo y por ende su mano, él tenía la maldita pelota que estaba buscando.

-Lo-Lo-Lo siento mucho Darren Brown. Lo lamento.-sí, también tartamudeo cuando hablo con gente, cliché, soy algo así que tiene tatuado en la frente que dice: SOY UN CLICHÉ, PERDONEN A ESTE CORDERITO DEL PASTOR. No tan exageradamente, pero algo así.

-¿Quieres la pelota Alisson? Si te vas, la entrenadora la considerara perdida y te obligara a comprar un paquete y no es muy barato, es mejor que no gastes dinero, no con tu situación económica.

¿Cómo sabía mi nombre? ¿Cómo sabía sobre mi situación económica? Creo que no fue necesario preguntar, lo dijo todo mi rostro ¿cómo lo sé? Por su expresión (tal vez no hable con personas y no sea social, pero conozco el significado de sus reacciones, expresiones, muecas, todo, así bien acosadora yo), se río entre dientes. Ladeó la cabeza divertido por la situación, una situación que obviamente no era divertida.

-¿Cómo sé tu nombre y tu situación económica? Lo investigue todo, la Dirección me dio todo lo que necesite, y mis contactos aún más. ¿Por qué voy a investigar a alguien como tú? Que todos tus años aquí, nunca jamás has llamado la atención -asentí con la cabeza, este tipo me leía como un libro abierto, pero lo serio era que estaba en shock, nadie le interesaba mi vida o yo. Mi vida, mierda, investigó mi vida, carajo, ¿qué hago? ¿Lo mato? No puedo, todos notarían su ausencia-. Porque tú eres la chica que se atrevió a interrumpir a Connor.

¿Qué? Me vio. Ahora que lo recordaba, él único capaz de verme era él, por culpa del ángulo en el que estaba, mierda, tengo que matarlo. Tape mi rostro con mis manos. Mi cerebro apenas estaba procesando la información, así que el plan de escape: no había.

-Por favor, devuelva la pelota, se lo pido Darren Brown.

Se río. Me di la vuelta, no tenía chiste que me quedará para escuchar qué tanto me iba a hacer, pero antes de salir huyendo como toda una valiente que sabe retirarse cuando no hay manera de ganar pero entonces el enemigo atacó con un movimiento sorpresa: me jaló.

-Si te vas, le contare a Connor sobre ti y lo que hiciste. No dudes que lo haré, Connor creerá en mi palabra si le digo que fuiste tú, aunque en un inicio le haya dicho que fue un hombre.

Darren Brown es un chantajista. Suspire, no tenía de otra, me relaje en el suelo, este era mi fin. Cuando al fin mi cerebro proceso la situación en la que nos encontrabamos, nos dimos cuenta de que estaba muy cerca de él. 

Lo que hizo mi cerebro al reaccionar fue una acción involuntaria lo que ocurrió. Me empuje hacía atrás provocando mi caída. Se me quedó viendo extrañado, arqueo la ceja, yo solo mire la pelota. Jamás había visto a alguien a los ojos, me daba miedo, de que pudieran ver más de lo necesario. Se iba a acercar a mí cuando su celular sonó, alguien haya en el Cielo me quiere. Contestó la llamada sin mirar quién era el individuo que lo molestaba en el momento de la cacería.

-¿Qué? Connor, no olvide la comida, me lo has repetido mucho. ¿Pareja? -estaba haciendo varias pausas en su extraña conversación, pero al momento en que llegaron a ese puto de "pareja", me miró y sonrió con malicia, iba a morir, empecé a gatear tratando de huir, pero antes de eso, piso mi sudadera, grandioso-. Sí, ya la tengo. Sí, es hermosa. Te caerá bien, lo presiento. Sí, lo sé, esta noche. Tranquilo estaré ahí -colgó y me miró con una sonrisa de oreja a oreja, maldad pura era lo que irradiaba este corderito de la creación-. ¿Tienes planes esta noche?

Asentí con la cabeza, era pésima para hablar y que de mi voz saliera alguna palabras, pero era peor para mentir.

-No es cierto.-no sabía mentir y a este hombre no le importaba si tenía cosas que hacer o no.

-Tengo... que... cuidar... a mi... hermano menor.-que patética soy. Que alguien me ilumine.

-Yo me encargo de eso. Irás conmigo a una comida -negué con la cabeza-. Si no vas le diré todo a Connor

Eso ya es crueldad. Me levante

-Yo-Yo-Yo no... yo no puedo salir con usted.

-¿Por qué? A parte ¿cuántos años tienes?

-17-17 años.-mire al suelo nerviosa, sin darme cuenta estaba jugando con mis manos.

-Yo también. Por favor deja de llamarme tan formal, como usted. Me hace sentir mayor, viejo y eso me deprime -negué con la cabeza y levante la mirada rápidamente, pero la desvíe en seguida-. ¿Te gustaría que te llamara Alisson Miller siempre?, cómo: oye Alisson Miller, o, por favor Alisson Miller. No, eso es raro.

-No-No porque... porque yo no soy nadie para que us... Darren Brown me llame por mi nombre, y como no soy nadie, no lo puedo llamar con tanta confianza, a parte yo no tengo tanta confianza.-eso último lo susurré, más para mí que para él.

-Solo llámame Darren y yo te llamare Alisson, no es necesario la formalidad, y eres alguien, todos somos alguien -agache mi cabeza, cuando volví a verlo estaba muy cerca de mi espacio personal-. ¿Por qué te sonrojas tanto?

No lo dude, sabía que me iba a desmayar y sí, me desmaye. No sé si caí al suelo o me sostuvo. Solo sé que me desmaye, demasiada presión para un cuerpo tan pequeño como el mío. Patética ¿no?

Una Chica Más. #1 Trilogía TheUselessDonde viven las historias. Descúbrelo ahora