Capítulo 3: Thiago.

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Meses después.

—¡Justin!— no podía más con las contracciones, ya no podía ni contarlas. El idiota de mi  marido estaba desmayado en el piso y mi pequeño Jason estaba saltado de alegría.

—Mami ¿Qué hago?— oh, mi niño.

—Ve y... ¡Ouh! Bu... Busca agua para arrojarle.— mi pequeño salió corriendo hacia la cocina abuscar agua mientras yo trataba de despertarlo — Venga... Justin...— sostenía mi vientre con una mano mientras que con la otra trataba de moverlo un poco.

—Listo, mami.— tenía un vaso de agua en la mano.

—Gracias, cariño...— lo cogí y se lo arrojé. Obvio que el agua solamente.

—¿Qué mier...— dijo reaccionando.

—¡Al fin!— grité.

—¡Oh, mierda!— gritó esta vez él y se levantó tomándome para llevarme hasta el auto.

—Justin, creo que tenemos otro hijo.— dije riendo cuando me di cuenta de que Jason había quedado adentro.

—¡Oh, cierto!— me dio un pequeño beso en los labios y corrió a buscar a Jason que lo esperaba con los brazos cruzados en la entrada de nuestra casa.

—¡Joder, apurate!— grité cuando vino otra contracción.

—Sí, si.— arrancó el coche, no sin antes poner a Jason en su asiento.

—Papi, se olvidó de ti cariño.— dije volteando a ver a mi pequeño que aún seguía con los brazos cruzados.

—Mira como está y todavía no nace.— dijo un poco molesto. Al instante vino otra contracción, pero no pude evitar sentirme mal al ver la cara de tristeza de mi hijo.

—Vamos bebé, te prometo que amarás a tu hermanito.— pero él sólo me ignoró.

Miré a Justin pero el solo estaba concentrado en su ruta al hospital.

Al fin habíamos llegado.

—Ella... Mi mujer... Uhmm, el bebé.— mierda, si que estaba nervioso. Si hubiera estado para el nacimiento de Jason ¿Hubiera estado así? Wow.

—Estoy por dar a luz y necesito que me atiendan.— el enfermero rió cuando Justin comenzó a asentir y al instante trajeron una silla de ruedas para llevarme al consultorio —¡Espere!— le grité al enfermero — Justin, todo estará bien. Cuida bien a Jason y llama a nuestros padres.— él asintió rápidamente mientras que Jason volvía a ignorarme — Jason...— lo llamé, él sólo me miró — Mami te ama.— pero ni eso hizo que sonría.

—Vale Sra. Bieber ¿Está lista?— me preguntó la doctora que me atendía.

—Es mi segundo hijo, claro que estoy lista.— dije sonriendo. Ella asintió.

Cuando la doctora me dijo que comenzara a pujar sentí unas fuertes manos que apretaban las mías.

—Tu puedes, nena.— era Justin, él estaba allí.

—Uno, dos, tres puje...— dijo la Dra y comencé a pujar lo más que pude.

—Vamos nena, tu puedes, sólo un poco más.— me pedía Justin, aunque en ese momento sólo queria matarlo.

-¡Ah, mierda!- grité.

—Vamos _____, ya casi.— la doctora seguía insistiendo.

Puje y puje hasta que de pronto todo se terminó y sentí un fuerte llanto seguido de un beso de alguien.

—Lo hiciste, nena... Es hermoso.— todo se veía un poco borroso pero eso no me impidió ver a mi pequeño bebé.

—Felicidades, es un bello y sano varón.— vi que lo envolvió con una manta y se lo pasó a Justin.

—Mira, nuestro pequeño.— Justin me lo pasó para que pueda por fin tener a mi niño en brazos.

—Thiago.— susurré y el pequeño dejó de llorar.

—Reconoce su voz.— dijo la doctora sonriendo.

Lágrimas de felicidad se acumularon en mis ojos. No puedo creer que él esté en mis brazos en este momento.
Es como cuando tuve a Jason por primera vez en mis brazos. Fue mágico, soy mamá otra vez.

—Hola mi pequeño.— le volví a susurrar —Soy tu mami.

—Es perfecto.— miré a Justin quien me sonreía — Estoy orgulloso de ti.— besó mi frente y luego la de nuestro hijo.

Desperté luego de una larga siesta, Justin estaba sentado a mi lado mirando la cuna donde dormía nuestro pequeño Thiago. Busqué con mi mirada a Jason pero no lo encontraba.

—¿Justin?— pregunté. El alzó la mirada y sonrió —¿Donde está Jason?— su sonrisa se desvaneció.

—Él decidió irse con mi madre.— dijo un poco triste.

—¿Qué? ¿No..., No quiso conocer a su hermano?— el negó.

—Esto es mi culpa.— se acercó a mi — no le presté la suficiente atención, entiendo que esté celoso.

—No es tu culpa, es pequeño y siempre fue hijo único.— él acarició mi mejilla.

—Lo sé, pero no hace mucho que tiene padre y cuando por fin lo tiene nace un hermanito.— odiaba verlo así de triste. Son los hombres de mi vida, lo que menos quiero es que estén triste.

—Tedremos que hablar con él.

—Asi es.— me sonrió — te amo.

—Y yo te amo a ti.

Mi propio cuento de hadas《Justin&Tu》Where stories live. Discover now